viernes, septiembre 10, 2004

Veinte para Hacienda, uno para mí

He sido número desde mi nacimiento, cama 6 de la Maternidad de la Luz, nacido un 080269 a las 23:25, facturado en unos 300 pesos por el servicio, 3 kilos, unos 60 centímetros de estatura. Y luego el registro, el folio del acta de nacimiento, la cartilla de vacunación, etc etc.

Está de más contar los siguientes números que han seguido en mi palmarés, y sin embargo, me había librado en 35 años de ir a una oficina de Hacienda para tramitar mi registro y darme de alta como contribuyente, aunque lo haya sido en toda mi vida productiva.

Let me tell me how it will be
There's one for you, nineteen for me
'Cause I'm the taxman
Yeah, the taxman

Pese a conocer las bases de la contabilidad y haber pasado por libros de mayor, estados de resultados, balances, comparativos, leyes mercantiles, códigos fiscales hasta practicar con una sumadora, labor que consideré aberrante, fría e inútil, nunca tuve afinidad con los impuestos. Contador público por opción y no por vocación, es siempre mi argumento.

Tuve una sensación de desamparo y asombro a la vez, al saber durante alguna clase en la facultad que es una obligación pagar impuestos (lo supe oficialmente aunque lo sospechaba), y que se debe hacer de por vida mientras se es productivo, y que con ello, confirmé que las "autoridades" no hacen otra cosa de manejar nuestro dinero de la peor forma.

Should five percent appears too small
Be thankful I don't take it all
'Cause I'm the taxman
Yeah, the taxman

Puso ejemplos el profesor aquella ocasión, "los impuestos se usan para el mantenimiento de las calles", y justo afuera, teníamos una avenida que era de terracería, dijo también, "para el alumbrado", y siempre caminábamos con el favor de la luz lunar y algun auto, "para carreteras", y diario transitaba por una desmoronada vía de dos sentidos mal planeada.

Fue evidente mi aversión por los impuestos, y aun la tengo, pues ahora pago impuestos para mantenerle el modus vivendi a algunos ex banqueros y empresarios que no pudieron pagar su deuda a tiempo, por culpa de las malas administraciones gubernamentales.

El caso, es que ayer, mientras en la oficina de Hacienda se vivía una nada inspiradora jornada, al menos no creativa, yo veía a los funcionarios de corbata que tenían en mente, y con mucha precisión, unos 20 trámites de memoria, tenían una computadora que usaban evidentemente para manejar un software creado por el gobierno y se daban tiempo recibir las gracias como si, con lo que se les paga no fuera suficiente, lo que les pagamos.

If you drive a car, I'll tax your street
If you try to sit, I'll tax your sit
If you get too cold, I'll tax the heat
If you take a walk, I'll tax your feet
Taxman
'Cause I'm the taxman
Yeah, the taxman

Tras casi una hora de espera llegó mi turno, el 6165, a la casilla 22 atendida por una señora obesa, morena, de pelo jaladísimo que sin terminar el trámite del anterior contribuyente, me atendió.

Quizás para simular que trabaja mucho, aunque pienso que podría terminar más rápido si se concentra en un caso en lugar de revolver los papeles de dos personas, como lo hizo, o quizás para creer que así terminaba más rápido la jornada.



Esta gente yo creo que tiene su vida limitada laboralmente porque la teconología ha avanzado tanto, que lo que hizo la funcionaria lo realiza una terminal de computadora conectada a una impresora.

Don't asked me what I want it for
If you don't what to pay someone
'Cause I'm the taxman
Yeah, the taxman

Números son los que me sobran para saber quién soy, eso pensé cuando la funcionaria me quizo explicar con un bolígrafo sobre el papel, mi registro, mi cédula de identidad, el lado por el que debo usar el documento, y banalidades que culminaron con un frío "es todo", mientras el contribuyente 6166 esperaba su turno a mi lado.

Salí de la oficina no sin antes echar un vistazo a las cámaras de seguridad, y con mi identificación fiscal en mano, aunque no creo mucho en las conspiraciones, me sentí inmerso en una de ellas que me ponían en el blanco de todo, donde un grupo de hombres de traje y guantes negros, pueden checar sin problemas dónde vivo, a dónde viajo, cuánto gano, cuánto gasto, de qué me enfermo, con quién vivo.

Hear my advice for those who die
Declare the peannies on your eyes, taxman
'Cause I'm the taxman
Yeah, I'm the taxman
And you're working for no one, but me

Partí del lugar no sin antes soltar una silenciosa y mexicanísima mentada de madre.

Las itálicas en gris corresponden a la pieza Taxman (cobrador de impuestos), de George Harrison (The Beatles, álbum Revolver, 1966)

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