lunes, mayo 26, 2008

El doctor Suavecito

De Tocho se considera un beatlémano mesurado. No es fan a ultranza aunque distingue las piezas oficiales de las que circulan desautorizadas en un mercado donde la sacralización de los cuatro de Liverpool es extrema con toda razón, explotada con sus medias tintas y bestialmente disputada como si el recuerdo del grupo y sus grabaciones fuera propiedad de un fan o varios, con todo y derechos de autor... (un verdadero tema el de los fans mexicanos que De Tocho promete opinar al respecto)

De Tocho, siempre objetivo, bullanguero y tropical, jarana en mano ataca intentando tocar las armonías de Blackbird (¿con jarana?... sí, con jarana)... y declara a Paul McCartney como "el Suavecito", a propósito de que le fue anunciado un premio más, quizás uno de los más relevantes que ha obtenido en su vida: el premio Honoris Causa por parte de la Universidad de Yale.

Mientras muchos de los fans del hombre cara de niño, digamos casi Chabelo, que tiene un singular parecido con Kevin Arnold (no, perdón, es alrevés Fred Savage se pareció a Macca) comienzan a ponerse verdes y a abrir desmesuradamente los ojos De Tocho también dice... Paul, el "Suavecito", además es un genio (alto a las amenazas contra este pobre globbero).

Este globbero de niño, como dije hace apenas ocho palabras, recuerda que en sus mocedades, Paul McCartney llegó a sus oídos con dos piezas que a la fecha son de enorme valor musical, y en lo que toca al tema, históricas porque marca antes y después de cómo las rolas, tenían una estructura diferente a las conocidas, al menos si sonaban pop. Una era Band on the run y la otra era Uncle Albert (Admiral Helsey).

Prestado una y otra vez por el primo Gregorio, más tropical que De Tocho, un caset Sony giraba incansablemente con esas dos piezas dentro de la grabadora Panasonic de papá.
McCartney entraba a los oidos con las ya grandes ligas conseguidas dentro de Los Beatles pero, además, con esas piezas que bailoteaban en mi cabeza y apaciguaban una conciencia que se alimentaba de arte.

Poco a poco McCartney se volvía una pieza fuerte frente a John Lennon que trascendía a finales de los 70 con piezas que se forzaban al rock y a una experimentación que no siempre resultaba y, más aún, con su muerte, Paul, que alzaba la cabeza como nunca, se vio opacado salvo para sus fans y el peso de "fundador de los Beatles" a la fecha pesa mucho a favor de Lennon, en aquel tiempo más. Hoy su frase Carry that way tiene mucho sentido en su biografía frente a John Lennon nomás por no morir antes que el intérprete de Imagine.

En la historia de Los Beatles, sin embargo, talento musical y de mercadotecnia de Paul es indudable, ahí está, es tangible ya convertida a papel moneda.

Del grupo, las armonías más estimulantes son las de Paul, pero, para su desgracia, quienes adoran a los Beatles y al rock a la vez, ven en McCartney al hombre cómodo del grupo, destila una felicidad pese a que algunas letras son dolorosas. Será el aspecto físico o su no tan dramática biografía. Dirían otros, el compromiso musical era menor, la búsqueda parece que era muy retro para los sesentas.
Estigmatizado por clásicas como Yesterday, Paul es el romántico del grupo, el bonito, pero además, y poco a poco se confirma, es quien resultó más inteligente para el manejo de la imagen y las finanzas. Pero ojo, también es el más incoherente, y qué se le puede pedir a un humano, igual habla de los amores inconclusos (For no one) que a los de toda la vida (My Love).

A sus 65 años, rebasada ya la fiebre beatlemaniaca de When I'm sixty four, Paul es la parte amable de los cuatro y en su historia como solista, es el más "popero" de todos, no evidencia la dudosa espiritualidad de George Harrison, la sospechosa responsabilidad social de Lennon, ni la cómoda ingenuidad de Ringo. En este aspecto, sí se pasa de honesto y hasta se da el lujo de pagar millonadas para dejar de batallar con su, al parecer latosa, ex Heather (quién no).

Ahí están las grabaciones con una admirable creatividad, sin mayores intenciones que agradar al público fan beatle, que ávido espera la salida de una rola más que dé prueba del talento "paulesco" (es mejor que Paulano o Pauleño).

Y sobre lo popero, está de más ahondar sobre sus dos colaboraciones con el rey del género Michael Jackson en plena efervescencia de Thriller (si Paul ha sabido dónde está el dinero) y otras ligas a la música pop, hasta su desgraciada aparición junto a Jay Z para cantar Yesterday al ritmo de rap en la entrega de los Grammys en 2006 (el último rap de McCartney, sin duda).

Con una obra dentro de Los Beatles que sonaban a valses, charlestones, rumbas y hasta boleros (no mencionemos aquellos toques a Mendelssohn, Bach y Beethoven), Paul fincó las bases para que hoy se le considere genio indiscutible, adjetivo multiplicado con las piezas que ya son clásicas y se encuentran en su repertorio de solista, donde entre baladas y mezclas con otros géneros mantienen a sus fans contentos y siguiéndolo en cuánta aparición tenga, así no sepan en qué movimiento se durmieron de un Liverpool Oratorio o un Ecce cor Meum.

Pero, si en el fondo es un genio, en la forma es el cuate diplomático, el de la foto. Su incansable activismo le da una apariencia de mojigatería que nadie cree en alguien que se relacione con la música "rebelde" de los sesentas. De igual forma, la revolución beatlera nada tiene que ver con una figura que pasea dentro del jet set y de ahí que muchos estigmaticen a McCartney.

¿Cuál honesta rebeldía habría en el bajista si fue a darse besitos con el presidente ruso Vladimir Putin en pleno Kremlin?, pensarán muchos. Es cosa de imagen, porque el logro para la historia social y musical es enorme en aquel acontecimiento ocurrido en la Plaza Roja de Moscú en 2005 (sí sí, Lennon y Lenin también tienen cola que pisarles).

Porque la pasión de Paul por la música viva es evidente, De Tocho fue testigo del actuar natural del ex beatle en el Palacio de los Deportes del DF en la apertura de sus tres conciertos en 2002, y constató que ese es el lugar del músico, además del estudio compartido con genios.

Las apariciencias ahí están y los reconocimientos también, así sean de agrupaciones que sólo quieren el logro de darle la mano ... luego entonces, genio y todo, con un talento que hace que las armonías apacigüen conciencias ahí están, en Paul McCartney, que seguramente sobrará tiempo para que se olviden sus piezas como beatle y como solista, pero que, de que hay argumentos para decirle "el Suavecito", los hay.

Y recuerden... Let it be

Biografía de Paul McCartney en Wikipedia
Yale University
Descripción de la Universidad de Yale en Wikipedia
Sitio de Paul McCartney
Sitio de The Beatles

jueves, mayo 22, 2008

Indiana Jones y las terribles historias forzadas

En resumen, la película tiene un 7.8.

Las expectativas, como siempre en estos casos, superaron la película. Sin embargo, mucho de la historia se salva, por encima del sorpresivo final (como que la escena de comedia romántica no va de acuerdo con el personaje) y las pistas que dejan Steven Spielberg y George Lucas para un evidente futuro de la saga.

Qué la salva: el manejo de las escenas de acción, los escenarios reales y ficticios, el timing y el desenlace.

Qué la hunde: el exceso de patiños, el tema, los diálogos de chiste barato (esta vez Indiana habló mucho) y la historia forzada (que fue lo peor de todo).

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal es una parodia de El Templo de la Perdición. La temática se dispara por encima de lo "natural".

Sin duda, el mejor plano, a cuatro películas que lleva el personaje, es aquel de la búsqueda de un tesoro que toca algo humano, en este caso, Indiana Jones es un personaje para ponerle historias que contengan fe, ese factor humano que mueve montañas sea motivado por seres inexistentes y por la creatividad.

Ahí es donde se queda corta la nueva de Indiana. La historia de marcianos y fuerzas que no tienen nada que ver con humanos no la cree nadie. Así le ocurrió a El Templo de la Perdición, donde un montón de piedras "recuperan" el bienestar de una sociedad (no deja de ser la peor de las cuatro).

En general, cualquier fan o no fan del personaje la va a disfrutar, se agradecen esos motivos que dan Spielber y Lucas al rememorar las películas antecedentes (como esa caja rota que deja ver el Arca de la Alianza)...

Obvio, Indy se ve viejo, Marion está muy lejos de aquella candorosa mujer que se peleaba con los nazis y... bueno, el exceso de patiños que lo evalúen los asistentes a la película. También queda ese sinsabor de boca de ver que Spielberg y Lucas optaron por la fórmula de la persecusión con golpizas, tanto como lo hicieron en las tres películas anteriores.

La película tiene un 8, sin duda, pero redondeado de la calificación original: 7.8 y no se pierdan la escena donde Indiana (mejor dicho, el doble de Ford), es jalado de una moto para meterlo a un auto en movimiento y luego este regresa a la moto).

Dato relevante. De Tocho hizo el coraje de su vida en la sala y salió a reclamarle a los acomodadores. Señores de Cinemagic, ante un evento como estos, por ningún motivo deben poner las películas sin avisar que no les llegó la versión subtitulada o consigan todas las versiones posibles y hagan bien su trabajo. El doblaje no es del todo malo, pero estas películas se ven en su idioma original.

martes, mayo 20, 2008

Las aventuras de un dibujante

Y para antes del estreno mundial de la nueva película de Indiana Jones, el trabajo de Steven Maguire, un verdadero fan, del dibujo, las computadoras y el personaje interpretado por Harrison Ford...
Tómense cinco minutos para apreciar lo siguiente y súbanle a las bocinas para escuchar la pieza épica de John Williams.



Arte desde el ratón.

domingo, mayo 18, 2008

Quiero ser Indiana Jones

< La cuarta cinta del arqueólogo que protagoniza Harrison Ford desata nuevamente la fiebre de miles de cinéfilos aventureros.

Para Livier
Y los tesoros que están por descubrirse


Quiero vestir el sombrero de aventurero y el látigo de tino infalible, quiero poseer la chamarra negra de piel y los zapatos mineros, quiero hallar los tesoros incas que nadie ha visto, quiero entrar al Nepal sin pasaporte y hacerme héroe recogiendo piedras, quiero que mi papá me ayude a vencer a los nazis y a tener un autógrafo de Hitler, quiero darme tiempo para ligar mientras examino pergaminos sagrados, quiero hacerme el chistoso y vencer el miedo a las serpientes, quiero hacer que Cate Blanchet me odie... quiero ser Indiana Jones.

Dice una canción que interpreta Eric Clapton: "If I could reach the stars, pull one down for you" (Si pudiera alcanzar las estrellas, tomaría una para ti). En este sentido se entiende el afán de conseguir tesoros perdidos de Indiana Jones, el arqueólogo aventurero con nombre de perro (George Lucas tomó el nombre de su mascota para el personaje).

Esa es la máxima no escrita de Indy, alcanzar lo inalcanzable, llegar hasta donde nadie más y dirían los cómicos "poner la mano donde el humano nunca ha puesto el pie".

Indiana Jones es lo que muchos hombres quieren ser, un ser libre que consigue lo que quiere a costa de lo que sea, sin importar distancias, leyes, restricciones de saqueo arqueológico o se codee con seres celestiales.

¿Cuál es la magia de Indy?

El doctor Jones es la conjunción de una búsqueda de otros aventureros, al menos en el campo del cine como Lucas, Steven Spielberg y John Williams, entre otros, acostumbrados a poner talento para romper otras reglas y ganar millones de dólares.

Indiana es ese hombre que conquista tesoros y siempre encuentra una aliada a quien no deja nunca, la cuida hasta las últimas consecuencias, como hace también con su látigo y su sombrero.

El aventurero Jones es un amasijo de virtudes por las cuales se ha vuelto héroe de miles alrededor del mundo, Indiana no recula, va una y otra vez por el mismo tesoro que conseguirá tarde o temprano. No hay enemigo que le impida ir por las reliquias, no lo detienen los aborígenes, ni los nazis en los Cazadores del Arca Perdida, no lo hicieron los roba almas asiáticos en El Templo de la Perdición, ni el Tercer Reich en La última cruzada, mucho menos lo harán los soviéticos.

Para conseguir lo que quiere, Indy es capaz de arrastrarse bajo un camión en movimiento, pasear entre ratas e insectos sin mostrar un signo de asco o echarse unos rounds de sombra sobre un panzer. Pero no le muestren una víbora porque grita.

Quién no quiere ser Indiana Jones, si se pone del lado del bien y con cerrar los ojos se vuelve inmune a los juicios celestiales, si además, tiene entre sus éxitos haber tomado agua del Santo Grial.

Para los fans de Indy han encontrado al último héroe, no hay más, es preferible mugroso que tan tecnificado como James Bond.

Qué le falta a Indiana, si todo su perfil encuadra a la perfección. Si hasta la ropa está pensada para que el personaje no tenga fallas en ese papel exagerado que encabeza el sexagenario Harrison Ford. Si hasta parece que duerme con la misma ropa siempre. Qué le falta si consigue todo... hasta hijos de la nada (se dice que ya hay un Indiana Jr.).

Sin más antecedentes que el corto conocido, "Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal" ya corre hacia los récords de taquilla, va rumbo a los nuevos fans, esos que no habían nacido cuando se liberó La última cruzada en 1989, va que vuela sobre un caballo y como al arqueólogo, no se prevé que se le vaya a caer el sombrero por más aborígenes, nazis o soviéticos que lo persigan.

Yo cuando tenga 65 años, quiero ser como Indiana Jones.

Publicado en El Mundo de Córdoba el 18 de mayo de 2008

miércoles, mayo 14, 2008

Flores para ViviR

A propósito de un pasaje feliz y personal, comparto con los lectores de este su globbero de confianza, el tratado de las flores explicado por Germán Valdés "Tin Tan" en la película "Con la música por dentro", sin duda, una de las escenas más memorables del pachuco de Juárez.
El video se los debo.
El audio lo agrego al final... con el bonus track "Bonita" de Luis Alcaraz:
Las flores, por su tamaño se dividen en: grandes y en chicas; por su color: en blancas y otros colores; por su olor en perfumadas y waterclosadas. Ahora, atendiéndo a los pétalos que es lo que cuesta, las flores se dividen en: caras y en baratas, las baratas ya no se consiguen ni en la Lagunilla (oiga, con lo caro que están las cosas ¿verdad... por qué será, oiga, álgame Dios?).
Las caras se dividen en: tristes y en risueñas, en amables y desdeñosas, en feas y en bonitas, en prietas, güeras, rubias, trigueñas y albinas.
Ahora hablaremos de los claveles, lirios, gladiolas, azucenas y amapolas.
El clavel que más me gusta es el clavel sevillano, ¡oiga usted qué bonito, rojo rojo, parece sangre de pichón ¿verdad?!, eso es en flores machos, en flores hembras: la margarita, ¿qué me dice usted de la margarita?.
Las margaritas sirven para darles de comer a los viles marranos, aunque dice un dicho que no hay que echarles margaritas a los cerdos.

¿Y la rosa, qué me dice usted de la rosa?
Comenzaremos por la Rosa del Valle, tan chula la Rosita, qué talle, digo, qué tallo, qué péptalos, ¡ay Dios mío!. Hablando de rosas me pongo rosado. La rosa de las nieves, la rosa de los vientos, luto de Juárez y la rosa Raisa ¿se acuerda usted?.
Y todavía me queda un resto.

Cada flor tiene su día, por ejemplo el hueledenoche: los sábados, víspera del baño; el domingo alelhíes; día de los difuntos: gardenias; los lunes: yerbamaistra; los martes: orquídeas y las azucenas a diario, y como su nombre lo indica se sirven a la hora de la cena, a-su-cena.
¡¡Pásele pásele pásele niña, aquí está su cempasúchil, su gordolobo, su raíz de abrojo rojo para el mal de ojo, ahí está su ruda niña, su huitlacoche, su siempreviva, su flor de calabaza, ándele niña que si se acaban nomás no se me hagan bolas!! ¡¡Y hagan su respectiva cola!! ¡¡¡¡Ay tierra de hooojaaaaa, para las macetaaaas... laaas floooriiiiiissss... y mercaráaaaaan chicuilotitoooooos... vips!!!!" ¡¡¡¡ Aaaay naranjaaaas!!!!



El pasaje feliz y personal implica un completo cambio del universo y todas las galaxias que hay en él, incluidas aquellas que están en guerra.

viernes, mayo 02, 2008

¿Cuberacruz o Veracuba?... ¿cuál les gusta?

Lo dice la cultura popular... 'el veracruzano es bueno para el tirabuzón y la jiribilla'...

Zumba la bola en un pueblo beisbolero y la pelota vuela en forma de chiste por la red, no es otra cosa que un reflejo de la realidad, de una forma de gobierno efectiva, pero a la vez controladora... que comete un error, no dejar margen a la crítica... como en los viejos tiempos priistas.

En la red circula el siguiente chiste:

> Ahí tienen que un cubanito agarra una balsa y se sale de Cuba, abrumado por la deseperanza y las ganas de poder brindarle a su familia una vida me jor... así es que agarra sus chivas y se lanza al mar...

> Cosas de la vida (y de las corrientes marítimas), en vez de llegar a Miami como había pensado, que llega a Veracruz, y después de estar unos m eses por acá como que se siente melancólico y decide regresarse a su pa ís, así que agarra de nuevo su balsita y se lanza de nuevo al mar, pero de retache... llega a la Habana varias semanas después todo cansado y más desanimado aún...

> Unos días después de haber llegado de vuelta a Cuba, se encuentra a u n amigo al cual desde antes de emprender su aventura había dejado de ver, quien al verlo le pregunta:

> - ¿Quiobo chico, cómo tú estás?!

> Y el cubanito viajero le responde:

> - ¿Bien, mi hermano, po acá, de vuelta po la patria!

> Y le dice el otro:

> - Bueno, pero ¿cuéntame!, ¿Cómo te fué en Miami?

> A lo que le contesta el balsero:

> - Pue fíjate que no llegué a Miami, sino a Veracrú, que es en Méx ico, y si vieras la similitud....

> Y el otro le pregunta:

> - ¿Qué?.. ¿A poco Veracrú es igual a Miami???

> Y le dice el balserito:

> - ¿A Miami?... ¿No, mi hermano!... ¿Es igualito pero a Cuba!!!!

> A lo que le pregunta el amigo:

> - ¿A Cuba???... ¿Y por qué lo dices???

> Y responde el viajero:

> - Pue mira, chico: todo Veracrú tá igualito a Cuba: todo hablan igual que nosotro, to mundo baila salsa y chupa ron, está todo viejo y fregado , la gente toda pobre, todo depende del gobierno (hasta los equipos deportivos y los medios de comunicación), todo mundo trabaja en el gobierno o para el gobierno, y por si fuera poco.... ¡por todos lados dice "Fidel".
Antes de que el chiste circulara, una amiga que viaja constantemente me dijo, "es que no se han dado cuenta, están como en Cuba"... el remate de De Tocho fue "tienes razón, hasta tenemos nuestro Fidel".

Cosas de percepción dirían los políticos, particularmente, los priistas... los viejos.