martes, diciembre 17, 2013

Las posadas que me tocaron...

"Niños pidiendo posadas", mural de Diego Rivera (1953).
Por estos días, hace uno 35 años, no había forma de escaparse a una tradición bastante arraigada en Poza Rica, Veracruz, como lo eran las posadas, cuya forma de festejarse nada tenía que ver con las celebraciones que se hacían en el centro de la República o con el paseo de "La Rama" jarocha.

Se cantaba casa por casa la búsqueda de asilo para "la virgen" María (perdón por el entrecomillado, pero no puedo evitar apelar a la ciencia que reclama contacto sexual para cualquier embarazo) y no era precisamente una fiesta diaria como sí lo es o era en otros lugares.

De niño me divertía mucho, por no decir muchísimo al llegar estas fechas.

Entre amigos y primos nos organizábamos, improvisábamos lámparas con una vela dentro de bote de
Lámpara para pedir posada en PR.
leche Nido agujerado y un alambre galvanizado (ver gráfico) y con cualquier caja de zapatos, un poco de heno y las figuras rotas de hace muchas navidades hacíamos el Nacimiento, que invariablemente tendría como destino ser un tipo de caja registradora.

Así, llegando el día 16 de diciembre y hasta el 23, la parvada de chamacos salíamos pasaditas las 18:30 o 19:00 si se nos hacía tarde, a cantar una curiosa letanía que mezclaba a los de afuera con los de adentro y tropicalizaba plegarias para José y su respetable familia.

El fin era ir casa por casa para hacer un tipo de colecta para acumular fondos para una fiesta previa a la Navidad que no siempre se realizaba.

Por las calles de Poza Rica y bajo ese cielo naranja iluminado por al menos una decena de quemadores distribuidos por la ciudad gracias a Pemex (QEPD), pequeños grupos de niños paseaban cante y cante iluminados por velas en una breve serenata ambulante llena de sonrisas y el deseo de juntar mucha morralla para comprar dulces en el mejor de los casos.

En Poza Rica el canto estaba estandarizado, era la letanía de los peregrinos y un poco, sólo un poco de la versión jarocha de "La Rama".

Empezábamos con la letanía de "los de afuera":

En el nombre del cielo,
os pido posada,
pues no puede andar
mi esposa amada...

Venimos rendidos
desde Nazareth,
yo soy carpintero
de nombre José...

Mi esposa es María,
la reina del cielo
y madre va a ser
del divino verbo...

No seas inhumano
denos caridad
que el rey de los cielos
se los premiará...

(Aquí el mismo grupo cantaba ¡lo que le correspondía a los de adentro!)

Entren santos
péregrinos, péregrinos,
reciban este rincón
que aunque es pobre
la morada, la morada
se las doy de corazón
cantemos con
alegría, alegría,
todos al considerar
que Jesús, José
y María, y María
nos vinieron a honrar...

(Llegando a esta estrofa se tropicalizaba la cosa y comenzábamos a cantar parte de "La Rama"...

Naranjas y limas,
limas y limones,
más linda es la virgen
que todas las flores...

En un jacalito
de cal y arena
nació Jesucristo
por la Nochebuena...

En un jacalito
de cal y basura
nació Jesucristo
por la noche oscura...

(Y al final nos poníamos pediches y chantajistas)

Denos denos denos
si nos han de dar
que la noche es corta
y tenemos que andar...

Y ya, nos callábamos a esperar que abrieran la puerta y nos dieran una moneda que se perdería en el heno del nacimiento... si esto no sucedía, de cualquier manera cantábamos una despedida que decía..

Ya se va la virgen
muy agradecida,
porque en esta casa
fue bien recibida...

A alguien se le ocurrió una despedida muy mala leche que decía:

Ya se va la virgen
llena de calambres,
porque en esta casa
están muertos de hambre...

Y, recuerdo alguna vez, que alguno de nosotros (juro por todas las esferas que rompí que no fui yo y tampoco fui yo el que le quemó el cabello a una prima) al ver que nos daban una moneda de 10 centavos, mezcló las dos despedidas, cosa que nos hacía salir corriendo:

Ya se va la virgen
muy agradecida,
porque en esta casa
están muertos de hambre...
Posadas muy diferentes a las que me tocó ver en la ciudad de México, donde niños y adultos salían en grandes grupos cargando los peregrinos a una casa previamente determinada y ahí intercambiaban cantos para que al terminar, se realizara la fiesta incluídos una piñata, la cena, ponche, buñuelos y la borrachera consecuente.

Hoy, no sé cómo son las posadas en Poza Rica, quizás ya nadie haga esas lámparas con botes de leche o simplemente, el tráfico impida que a los niños les den permiso de salir o peor, que ya nadie salga en la psicosis con razones reales y ficticias del robo de chamacos y los riesgos de la violencia organizada, salir de noche es inseguro hasta para los adultos.

Para estas alturas, es fácil pensar que si se trata de cantar, todos lo hagan en un karaoke o que desde casa y vía Skype, los grupos paseen por espacios virtuales para ver si alguien les deposita vía Pay Pal o Bitcoin...

sábado, octubre 26, 2013

Presentación del libro "Recuerdos y recuentos periodísticos" de Jorge Alberto González

En la imagen, Francisco Cambambia, Rodolfo de Gasperín, Jorge Alberto González, Rosa María Hernández y este, su bloguero de confianza.
Texto leído durante la presentación del libro "Recuerdos y recuentos periodísticos" de Jorge Alberto González.


Buenas tardes…

Le agradezco a Jorge, la atención por invitarme a la presentación de su libro, que yo creo, es, una obra necesaria en el acervo de las bibliotecas particulares y públicas del país.

El libro "Recuerdos y recuentos periodísticos" no pudo llegar en mejor momento.

En tiempos en que los medios que llamamos "tradicionales" como la radio, la TV, pero particularmente la prensa escrita, el género que nos expone Jorge Alberto González sufre una severa crisis.

Hoy, si no hay un interés económico o político de por medio, la información cultural simplemente no existe para lectores, radioescuchas o televidentes. Por fortuna internet salva a los interesados, pero no hay una difusión seria de las actividades culturales o las inquietudes de los artistas, que aunque no conozco la situación general del estado, basta ver algunos diarios y sintonizar algunas frecuencias de radio y TV para darse cuenta de ello.

Será porque el periodismo cultural "no lucra", no factura o "no vende" como dicen los empresarios de medios.

No debe extrañarnos.

Ir a profundidad en la cultura y al origen del arte va más allá de lo que, los periodistas, trabajan diario como materia prima.

Un periodista comprometido responde preguntas básicas que conocemos bien, un periodista con material cultural va más allá y no se conforma con el nombre del autor, el lugar de la exposición o entrevista, la fecha, cómo se hizo la obra y por qué. Debe escudriñar en campos que ya no son tan ortodoxos.

Buscar los datos en una tradición, por ejemplo, implica a un periodista "cultural", mucha pericia para conjuntar memoria, datos, testimonios y observación y debe, aún así, hacer un esfuerzo para permanecer objetivo sobre lo que escribe, que seguramente estará matizado con una buena escritura.

Lo mismo lo debe hacer con materias como la historia o en actividades tan subjetivas como la pintura, la literatura, la escultura y ya no se diga si se entra en los terrenos de la filosofía y la poesía.

Los autores a veces tienen poco que decir, casi todo lo ponen en su obra y es aquí donde un reportero como Jorge es necesario para que exponga más al artista o a veces, un reportero de cultura redescubre lugares con una nueva visión, con documentos o buscando las voces perdidas en el anonimato.

Por razones de desinterés periodístico, de la mano del ínterés comercial, desde las redacciones ya no se exige ese esfuerzo para reporteros que indaguen en materia cultural, habrá alguna notita perdida en interiores de alguna tradición o simplemente, la actividad creadora tendrá un status sofisticado y aparecerá en Sociales, donde más destacarán los asistentes y ya no se diga de la música verdaderamente tradicional, la ópera, el ballet o el mismo rock que sólo aparecen más o menos manejados a fondo en determinadas circunstancias, casi siempre empujados a las secciones de espectáculos. ¿Los libros? Sí los veremos, si hay alguna feria del libro.

Hace no muchos años, los diarios hacían grandes esfuerzos para sus lectores y se hacía un periodismo sumamente comprometido, que curiosamente sí vendía, y que ponía la información de la cultura a la mano, para muchos fines, el preventivo seguramente fue eficiente, el informativo sin duda y claro, este seguramente se contagió a muchos inquietos que a partir de una noticia les dio por pintar, escribir, esculpir o simplemente crear.

Hoy se extrañan los suplementos culturales en casi todos los diarios, lejos está esa sensación de que llegara el domingo para leer opiniones de grandes autores.

(Espacio para recordar a los grandes suplementos culturales en el país, hoy inexistentes)

Por eso, el trabajo que presenta Jorge Alberto, que es un recuento de más de 200 artículos divididos en secciones, es oportuno para tener a la mano ese pedazo de historia que rescató entre 2001 y 2007 y que no será necesario ir a las hemerotecas para encontrarlo.

Igual tenemos una charla con Carlos Monsivais, un encuentro con Poniatowska, se habla del primer periodista o la primer biblioteca en Veracruz y de la actividad de los bomberos y encontramos la cultura jarocha con olor a mar, a montaña, a comida, a arqueología y se habla de las manos creadoras. Incluso, hay un poco de Córdoba en este libro.

Felicidades por el libro, esperamos que aquí mismo, haya alguna inquietud periodística que guarde sus apuntes por 10 años, como lo hizo Jorge, para que en una década a futuro tengamos un ejemplo similar.

Mientras, Jorge, esperamos el siguiente.

Gracias

lunes, octubre 07, 2013

Al buen Adrián Zuccolotto...


Por años, Adrián nos permitió ser estrellas fugaces, igual cantando baladas, cumbias, salsas, rancheras y hasta Beatles, repartía los micrófonos sobre las viejas mesas de La Peña de Adán, muchas veces, él mismo era el show a falta de cantantes, muchos lo llamaban Adán por el nombre del bar, otros, la mayoría, Danny... hasta en los peores días, él estaba en su negocio. Un día, Mauricio y yo fuimos por unos tragos una noche llena de neblina, como las muchas que hay en Córdoba, y Adrián estaba dormido, al fondo de su taberna, nos atendió y para suerte del negocio, se llenó para terminar como siempre, cerrando pasaditas de las cuatro, ya con la puerta sin acceso a los nuevos clientes... muchas veces pasó... no había nadie y de repente eso era una muchedumbre reclamando el micro...

De ser el cantinero anfitrión se transformaba en cuate en cosa de dos cervezas, como si conociera a todos desde hace muchos años, tenía lo que se llama "vocación de servicio" y a nadie molestaba que La Peña estuviera casi oscura o que estuviera adornada con botellas de plástico llenas de arena que alguna vez fueron piedritas y que servían como maracas para hacer ruido... es decir, marcar el ritmo, tampoco nos molestaba que estuviera algún adorno de Navidad o fiestas patrias fuera de temporada... seguro que nació más de un romance ahí y se celebraron infinidad de cumpleaños, celebraciones o que ahí se fue a llorar la pena entre alguna de José Alfredo...

Hoy, la nota triste es que Adrián, que por ahí nos había dado la esperanza de volver al negocio, cerró al 100%, guardó sus papeles de la oficina del Registro Civil, desconectó sus dvds, su vetusta consola, sus viejas bocinas y las pantallas descoloridas, tomó toda La Peña de Adán y se las llevó nomás dejándonos muy buenos recuerdos y borracheras... ya debe estar dándole un buen ron a San Pedro y cantando con él "A mi manera", "Caballo viejo" o "Idilio", pieza que sólo él entonaba para darle valentía a las estrellas del momento, de aquellos momentos...

Y luego de una larga búsqueda, Mauricio encontró el tema que le gustaba al buen Danny... y lo agregamos en Karaoke para que nos la cante...
 

sábado, agosto 10, 2013

La cultura hecha mercado...

Quizás Córdoba, Veracruz, no sea espectacular en su zona urbana, pero tiene un encanto arquitectónico que, de no ser por algunos esfuerzos, no precisamente gubernamentales, ya se hubiera perdido.

El visitante, tiene en el centro de la ciudad, la forma de recrear un pasado que huele mucho a la historia de México. Las grandes fachadas, los arcos de piedra, los patios amplios, las fuentes y los techos de teja ponen al espectador en un momento nostálgico, con mucho sabor a lo que equivocadamente llaman "provincia", de hecho, una parte de la "sociedad" cordobesa sigue pensando que vive en la época de la Colonia en un evidente clasismo que lamentablemente distingue a la ciudad.

Pero, regresando al tema, uno de estos edificios con toque a virreinato es el Portal de la Gloria en el centro de la ciudad.

El Portal de La Gloria. Córdoba, Ver.
Ahí, se dice, se alojaron Agustín de Iturbide mientras esperaba firmar los Tratados de Córdoba en lo que hoy son los Portales, casi enfrente parque de por medio. Ahí también se dice, durmieron Benito Juárez, la "emperatriz" Carlota, Francisco I Madero y José María Pino Suárez. Es decir, el sitio es histórico por ser una gran habitación para figuras ilustres y claro, por su antigüedad.

Luis Sáinz López-Negrete

Los datos  indican que el edificio se comenzó a construir en 1620 y tras pertenecer a varias familias, incluída la del poeta Jorge Cuesta, llegó a las manos de Luis Sáinz López-Negrete (Córdoba, Ver. 1921-2012), un singular filántropo e intelectual de raíces españolas que puso a disposición de la humanidad un nuevo idioma: el Lusane (acrónimo de su nombre).

Entre los grandes gestos de Sáinz está el haber sido el gestor con su familia para ceder el inmueble al gobierno local en el año de 1971.


Hoy, el "Portal de la Gloria" es un amplio espacio que alberga una biblioteca, una casa de cultura, una sala de eventos, un museo (al cual en 2010 el gobierno y un patronato le prometieron 38 millones de pesos) y algunos comercios. El principal cuerpo del edificio que alberga la biblioteca, tiene merecidamente el nombre "Luis Sáinz López-Negrete" desde 12 años antes de su muerte ocurrida el 7 de junio de 2012.

Parece que así, se reconoce al hombre que tuvo el gesto de entregar un enorme espacio hoy dedicado principalmente a la cultura sin medir cuánto cuesta económicamente.

Sin embargo, lo criticable es que la fachada principal y algunos interiores se hayan convertido en un mercado donde la misma imagen de Sáinz es desplazada por comerciantes ambulantes.
Comercios en el exterior e interior del Portal de La Gloria.
Dentro de la biblioteca, la pequeña fotografía del benefactor apenas se ve montada en un pilar, detrás de un gigantesco anuncio de Telmex que cubre la recepción donde se presume que el lugar cuenta con internet.

Bajo la fachada, el transeunte debe sortear los comercios ambulantes de libros, que hoy, además de paredes, invaden los portales con cestos metálicos donde se exhiben las "ofertas".

El busto de Sáinz López-Negrete tras
un puesto ambulante.
Pero, "para amolarla de acabar", en el patio de la "Casa de la Cultura de Córdoba 'Jorge Cuesta" administrada por más de dos décadas por Raúl Tovar Hernández, es frecuente la visita de un tianguis, que bajo el pretexto de ser de artesanías invade en su totalidad el espacio interior del portal. Ahí se vende pan, miel de abeja, figuras de cristal, juguetes de madera, música, libros de superación personal, platería, ropa "tradicional", accesorios para mascotas, plumas, helados y piezas de piel... es un mercado en toda la extensión de la palabra.

En la entrada de la Casa de la Cultura, el busto de Luis Sáinz, que fue develado el 24 de agosto de 2012, dos meses después de su muerte,  asoma entre botes de miel de abeja, polen, propóleo y bolsas de café y es armonizado por el zumbido de una colmena cautiva en una cápsula de cristal que sirve de publicidad para el negocio.

Vaya forma de reconocer a este benefactor de parte de las autoridades y los administradores del lugar.

Y van pregunas: ¿Están bajo permiso los comerciantes? ¿Quién se beneficia con la presencia del mercado en el Portal de la Gloria? ¿Por qué no se respeta el sitio histórico, del cual se jacta poseer la Casa de la Cultura? Y principalmente ¿Por qué se degrada la figura de Luis Sáinz López Negrete detrás de los puestos del tianguis?

Contexto

Video sobre el Portal de La Gloria y Luis Sáinz elaborado por el periodista Freddy Ruiz


Entrevista con Luis Sáinz López-Negrete

lunes, julio 22, 2013

Una de vaqueros...

En los tiempos en que la TV ponía como estrenos las series de los 50s y 60s en México, es decir, por allá de los 70s... millones de mexicanos podían seguir las peripecias de Lassie, Flipper, Skippy, Supermán, el Batman de Adam West, La Dimensión Desconocida y por supuesto... El Llanero Solitario.

Por ese tiempo, era común escuchar a mi abuelo entusiasmarse por las películas "de balazos" y en esta categoría caía ese héroe que con sólo sus facultades (y con ayuda de los guiones), acababa con cuanto malandro, abigeo, forajido y robabancos se aparecía por su pueblo.

Él, encarnado por Clayton Moore, acompañado por Toro (a quien le cambiaron el nombre ya que originalmente se llama Tonto) era el héroe. Aún recuerdo haber tenido un cinto con un par de pistolas y un antifaz para simular las peripecias del Llanero, que a punta de "¡Pajiú, pajiú!" protagonizaba largas balaceras inofensivas.

(Para entender ese "pajiú pajiú" es preciso explicar la onomatopeya de los balazos haciendo el ruido en el disparo, chocando en una piedra y evocando el eco de las montañas del oeste estadounidense).

Los dramas del Llanero, porque era verdaderos dramas, siempre ponían en riesgo la vida del héroe, que a su vez exponía a Toro, Plata y Pinto (estos últimos los caballos de los protagonistas, respectivamente) y no había forma de escapar al largo brazo de la justicia...

Cómo olvidar los efectos especiales...  el cabalgar del Llanero con un filme pasando eternamente detrás de él... las caídas de los dobles, las enormes nubes de humo en cada balazo de plata y por supuesto, un sombrero que nunca se perdía por más caídas que hubiera.

Toda esta evocación viene a propósito de la nueva película de El Llanero Solitario que para ser versión Disney les quedó bastante decente.

La pieza no pierde valor pese a que la historia del héroe terminó siendo una comedia para niños, ni porque en Toro, podía identificar perfectamente al Capitán Jack Sparrow emplumado y porque esta versión tenía un toque de aventura al estilo Indiana Jones.

Con todo y eso, Armie Hammer cumple con el papel que ciertamente hace ver a John Reid (la verdadera identidad del Llanero -por si no lo sabían-) bastante humano, distraído e inseguro y a Johnny Depp como el centro de las risas y el talento detrás del héroe. Son un poco como Oliver Hardy y Stan Laurel.

La historia es entretenida, los diálogos chistosos aunque insisto, uno no espera una comedia, sino las proezas a caballo de un héroe que emociona al sonar ese fragmento de la Obertura de Guillermo Tell de Gioacchino Rossini.


Para acabar. El toque Disney meloso y fuera de lugar es ese niño disfrazado de Llanero que aparece al inicio y final y que interrumpe en varias ocasiones el filme. Forzado por demás está el hecho de que quieran dar más protagonismo a Depp haciéndola de Toro viejo.

Por lo demás, bastante palomera la cinta y acá entre nos, es de esas películas que pese a esos desencantos mencionados si la tendría en DVD (mientras el formato no desaparezca).

jueves, junio 27, 2013

Una noche beatlera de regalo...

La pequeña me trajo una sorpresa por el día del padre: un par de boletos para un concierto de grupos que harían un homenaje a Los Beatles... no la esperaba, es uno de los mejores regalos que he tenido...

Antes de entrar, ella esperaba con emoción escuchar Yellow Submarine y yo, más o menos sabiendo lo que vería, le expresé mi deseo por A day in the life... y mientras jugábamos al "veo veo" un comerciante vendía playeras con motivo del show...

El evento, pintó más o menos así:

Cuando de homenajes a Los Beatles se trata, los mexicanos se pintan solos. Hay miles de fans que aún guardan su beatlemanía olvidada en valiosos discos de vinil, otros, nacientes, descubren las número 1 en programas de radio e internet, los hay estudiosos y otros que se aprovechan de estos haciendo de un gusto, un blanco de mercenarios que vuelven todo un beatlemercado.

Imagen tomada del Facebook de Gabriel Carreón.

En el escenario del auditorio de la ESBAO un grupo más de las decenas que existen como imitadores de los Fab Four, Amnesia, hizo un homenaje tocando con muchas ganas y con deficiencias de sonido And I love her, recomponiendose con Dont let me down y All my loving, aventurándose con She loves you, muchas ganas y entusiasmo en una sala, calculo, al 60% de las 1265 butacas y con un público que seguía las piezas con destellos de euforia.
No eran John, George, Paul y Ringo, pero sí Óscar, Arturo, Guillermo e Iván, tocando a Los Beatles, sin nervios, como si estuvieran en un garage. Cumplieron.
Con más fuerza, movimiento y bastante entonados, pero sin estilo Beatle treparon al foro Alan Hay-parker y el grupo Legends. Tampoco con pose imitadora se treparon al avión para tocar Back in the USSR, aprovechando el talento de su guitarra para palomear While my guitar gently weeps e intentar una buena copia de Come together y rematar esta etapa con la clásica Twist and shout. El ánimo levantó...

Bajo la dirección de Armando López Macip, la Orquesta Clásica de Orizaba, con una treintena de músicos armó dos popurries.
Sonando más suaves que sinfónicos, en hilera derramaron las notas de Got to get you into my life, Michelle, When I'm 64 y Get back; y después, un arreglo de Henry Mancini a A hard day's night, And I love her, All my loving, Norwegian wood, Michelle y Yesterday.
Siempre he pensado que para escuchar Beatles sinfónicos hay que estar en un estado de ánimo especial y la noche se prolongaba un poco entre la expectativa, mientras el aire parecía llenarse de sonidos al estilo Fausto Papetti y Paul Muriat.


Todo cambió cuando fusionaron la orquesta con el grupo de Hay-parker. Arrancaron lentos con Yesterday pero mejoró exponencialmente al llegar Something y pese a un desorden final, salvaron All you need is love.
Ya no bajaron la guardia, ni la orquesta ni el grupo cuando siguieron de largo con una buena interpretación de A day in the life, donde el baterista se vio bastante estudiado en una de las piezas cúspides de Los Beatles, también ocurrió con Strawberry fields forever y enfilaron al final con The long and winding road, el remate de Abbey Road salvando Golden slumbers-Carry that weight-The end y complacieron a un público ya entusiasmado con Let it be y Hey Jude...

El remate se salió del programa beatle cuando sin mucha ambición, todos, incluído Amnesia, tocaron Imagine de Lennon. Un final para calmar los ánimos del na na na na na na na maccarniano.

El "respetable" agradeció de pie, aplaudió, algunos gritaron infructuosamente "Help!", "Ob la di Ob la da", "Love me do", "I am the Walrus" y la pequeña haciendo lo suyo, reclamando por un Submarino Amarillo que no atracó en la noche beatlera musicalizada por talento cordobés, orizabeño, veracruzano y un británico-jarocho.

Lo mejor del episodio nocturno fue la frase de mi pequeña y adorable acompañante: "Es chistoso que vaya a recordar a un grupo que se llama Amnesia...".

Salimos contentos en busca de un taxi...

jueves, mayo 16, 2013

El final alternativo de Pedro Páramo

Desde mis lecturas de secundaria, una de mis preferidas es "Pedro Páramo" de Juan Rulfo.

Nunca me he jactado de conocer a fondo todas las palabras que publicó Rulfo o su biografía, pero sí hubo un tiempo que me dio por buscar cualquier cosa que hubiera publicado el autor, texto, guion, fotografía (y años tardé en ver su participación en la película "En este pueblo no hay ladrones").

El caso es que, aprovechando el cumpleaños del escritor jalisciense, que hoy festejaría 96 años, recordé que hace tiempo subí una foto para compartirla en Twitter y que fue por el simple acto de compartir: la última página del borrador de "Pedro Páramo" escrito a máquina por Juan Rulfo.

No había reparado que este es uno de los eventos más importantes de mi trabajo: el haber tenido en mis manos ese manuscrito que por años fue o es albergado en la Centro Mexicano de Escritores que pedía estos documentos (los borradores) como el comprobante final de que las becas fueron aprovechadas.

Esa última página, la 128, con un par de tachones y la palabra "Fin" escrita por Rulfo es valiosísima para quienes adoramos la obra del autor.
 

"Y junto a la Media Luna quedó siempre aquel desparramadero de piedras que fue Pedro Páramo".

Y por qué es valiosísima, porque está escrita después del final del libro que todos conocemos.

Fue como descubrir un tesoro, como estar en otra dimensión, algo así habrán sentido quienes descubrieron Machu Picchu o la tumba de Tutankamon y también lo fue confirmar lo que ya estaba muy documentado, que el título fue originalmente "Los Murmullos".

En el tiempo que la vi, sería 1999, la emoción se fue al piso, rebotó, dio dos vueltas a la biblioteca donde estaban otras obras originales de Fuentes, García Márquez y otros tantos y volvió a mi para cerrarme la boca y balbucear un poco.

Ese fue el final que "no fue" y qué bueno que no fue, porque pese a ser una frase hermosa, es más contundente la que quedó al final del libro: "Dio un golpe seco contra la tierra y se fue desmoronando como si fuera un montón de piedras."

Según la prensa, el Centro ya desapareció, y aquí debo agregar mi agradecimiento a la cordobesa Martha Domínguez, que por años administró el lugar y tuvo la oportunidad de platicar con todos los escritores que recibieron beca en ese lugar. Ella, fue quien abrió una de las vitrinas para sacar el borrador de Rulfo y permitirme tener por un momento, ese tesoro en mis manos.