lunes, enero 03, 2011

En primera persona...

Despúes de seis años de blogueada, he decidido escribir sin problema alguno "de conciencia" en primera persona, sin pensar que va mi objetividad de por medio... aunque confieso que la objetividad siempre ha tenido problemas con mi conciencia y llevan años sin hablarse, además, hay varios posts en primera en este blog, enumero algunos: 1, 2, 3, 4 y 5. Si acaso es el anuncio de que habrá que hablar en primera persona con mayor insistencia...

Estuve pensando en cuántos efectos ha tenido mi oficio (periodismo) por haber tardado tanto en decir "yo creo", "yo opino", "yo digo", en lugar de los formalismos de "es de considerarse", "por lo anterior", "de este modo", si al final creo, opino y digo sin problema alguno, es evidente que el efecto es bastante, no me gusta escribir en primera persona... pero también es claro, que esto nunca ha sido una columna o un editorial (salvo de mi conciencia)...

O será que no soy tan egocéntrico como yo mismo lo sospecho como para hablar de mi (pese a que más de alguno en este momento se carcajee como el mismísimo Vincent Price)... finalmente, aunque escriba en primera persona, realmente a quién diablos le interesa mi opinión... quizás lo único que pretendo es un poco a compartir el algo que debo aportar para "bien" o "mal" en la conciencia de quien dio finalmente con este blog...

Y cuando hablo en tono de reclamo, quizás me refiero a los diputados que presuntamente me representan y que pese a lo que yo diga o considere estos hacen lo que se les da la gana, lo que les diga su jefe de bancada o les ordenen sus partidos... quizás mi voz sirva un poco como publicidad subliminal (no voten por el PRI, no voten por el PRI... no voten por el PRI)... quizás...

Pienso (ah, que bien se siente usar la primera persona del singular), que hablar en el "yo", se muestra uno más abiertamente, de hecho, creo (aaah) que uno se llega a exhibir crudamente y es más fácil que se reciban críticas, dado que en la tercera, pareciera que la escribió alguien ajeno a uno... quizás esa tercera persona sea nuestro Mister Hyde que llevamos dentro. Mientras, veremos cuánto me dura el gusto de ser el Dr. Jekyll, porque no dudo que pudiera regresar a escribir en tercera persona en cualquier momento, precisamente porque habrá que ponerse serio alguna vez. En tanto, permito que me gane la risa...

El caso es que hay temas (no voten por el PRI) que la tercera persona no puede hablar tan directamente, de temas "íntimos", de los "yos internos", de sentimientos o debrayes de ese tipo, quién escribe de "amor" en tercera persona, por ejemplo, termina siendo como el mal tercio, como la presencia incómoda, como el chaperón que no se va a dormir... y eso sólo lo consiguen los charlatanes de altos vuelos, los consejeros del corazón, aquellos que se han hecho millonarios escribiendo libros de autoayuda...

Basta, demos paso a la primera persona del singular, al yo que opina, al que le gusta ver Top Gear en sus ediciones de las 1:00, 11:00 y 12:00 del día, al que se preocupa por comprar la siguiente temporada de Los Simpson, al que le preocupa comprar las películas de Los Beatles que le robaron o al que sigue añorando que un día, un perro llamado Scooby lo reciba moviendo la cola mientras brincotea... (ey, eso no es primera persona y merece 15 yardas de castigo)

He dicho...
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