martes, mayo 23, 2006

¡¡¡Y me poooongo de pieeee ante Angel Fernáaaaaaaaaannnndeeeeeeezzzz!!!

Un grande de la crónica deportiva se va, la voz natural del gol, de "pica, frena"... del "a todos los que quieren y aman el futbol"....

Hay mucho para "gritar" sobre Angel Fernández y mucho de ello se resume en este artículo que, no sé bien si es de Juan Villoro, pero que publicó La Jornada en la columna Autopista del suplemento Masiosare el 10 de agosto de 1997
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Angel Fernández

En México, nadie ha transformado tanto el lenguaje deportivo como el
rapsoda futbolístico Angel Fernández. El Mago Septién, Sonny Alarcón,
Cristino Lorenzo, Toño Andere, Pepe Alameda, Fernando Marcos, el
Rápido Esquivel y muchos otros han contribuido con giros decisivos al
análisis de lo que ocurre en las arenas o entre las doce cuerdas; sin
embargo, Angel Fernández caló de manera especial en el ánimo de los
espectadores. Aunque su especialidad es el billar y su pasión el
beisbol, es el cronista por excelencia del deporte más extendido del
planeta: "el juego del hombre". Fernández se interesó en las gestas
que incluyen porterías cuando presenció el incendio del Parque
Asturias; en sentido estricto, más que los lances en la cancha, le
interesaron las reacciones en las gradas, el vínculo entre los equipos
y su tribu. En una memorable entrevista con Cristina Pacheco, el mayor
de nuestros cronistas describió al público como su "coro griego". En
efecto, "la voz del Azteca" era el fondo natural de las narraciones de
Angel Fernández.

Es infinita la nómina de apodos que se debe a su inventiva: el
Confesor Cornero, el Gran Cirano Enrique Borja, Black Pepper Rico,
Guama Puente, la Cobra Muñante. Durante las décadas de los sesenta y
los setenta, Angel Fernández creó una heráldica de las canchas, y no
conforme con otorgarle nombres de guerra a los jugadores, rebautizó
equipos enteros. Las Chivas se transformaron en el Rebaño Sagrado y
los Cementeros en la Máquina Celeste.

Su inigualable estilo se debe a la combinación de recursos de la
canción ranchera (un defensa rijoso "echa mano a sus fierros como
queriendo pelear"), la exageración sin freno ("créanme que es el
hombre más feo que he visto en mi vida"), el gusto por la paradoja
(Cristóbal Ortega debuta en un partidazo con el club América y el
cronista comenta: "señoras y señores, hemos vivido en el error:
América descubrió a Cristóbal"), las vaguedades casi metafísicas
("venía buscando un Algo cuando el balón le hizo un Extraño"), el
sentido épico aun en las situaciones nimias ("se hunde la nave: niños
y mujeres primero"), la incesante reinvención de la palabra "gol"
("enorme bang que horada la cabaña encomendada al Superman Marín:
kriptonita pura"), la gozosa parcialidad ("¡España contra Brasil!
Tengo el corazón totalmente dividido:.. 5% para España... 95% para
Brasil").

Pero el principal sello de Angel Fernández fueron las metáforas. Antes
que ninguno de sus colegas, entendió que en la televisión resultaba
inútil describir lo que el espectador veía y se convirtió al
gongorismo. Un puñado de las muchas frases que perduran en la memoria
colectiva: Tostao, Pelé y Gerson triangulan con la pelota ("Brasil
reinventa la trigonometría"); el portero alemán Schumacher agrede a un
delantero francés ("le hundió la espada hasta donde dice Solingen");
un defensa ruso vuela por los aires ("Chesternev vía Sputnik a
Rusia"); un poderoso lateral avanza con el balón ("es Hans Peter
Briegel, que en alemán quiere decir Ferrocarriles Nacionales de
Alemania").

Todo esto narrado con la poderosa voz de Stentor, el timbre único que
iniciaba las transmisiones con el saludo: "A todos los que quieren y
aman el futbol."

Quienes han visto al cronista fuera de la cabina de locución saben que
su mente no descansa: el mundo le pide ser narrado. Hace años, el
poeta José Luis Rivas coincidió con él en un vuelo. Los pasajeros
fueron llevados en autobús hasta un sitio apartado del aeropuerto
donde los esperaba un avión diminuto. El autor de Tierra baldía
consideraba la conveniencia de volar en esa nave, cuando escuchó una
voz a sus espaldas: "Ah caray, nos van a mandar en un Revel-Lodela."

Angel Fernández iniciaba la narración de lo que sería un vuelo inolvidable.

¿Qué ocurrió con el locutor que encandilaba a la afición y hacía que
el futbol fuera una intensa experiencia lingüística? Angel Fernández
aceptó una oferta de Canal 13, dejó Televisa y luego se quedó sin
canal. El Tigre Azcárraga consideró su salida como "alta traición" y
el 13, que durante un tiempo se ufanó de ser "un canal con Angel", no
volvió a contratarlo.

Los cambios en la directiva de Televisa han hecho que miles de
fanáticos piensen en un posible regreso de Angel Fernández. Una misión
ideal sería que narrara el segundo tiempo en los partidos de Ciudad
Universitaria, ahora que los Pumas son transmitidos por Televisa.

Comentaristas como Raúl Orvañanos y Rafael Puente saben que cuando
volaban como arqueros entre los tres palos se convirtieron en figuras
épicas gracias a la voz de Angel Fernández, reinventor del español
popular de México, que aún aguarda su segundo tiempo.

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"Y me pongo de pie"....
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