jueves, febrero 07, 2008

Las cosas buenas

En esta tierra, el campesino siembra y cosecha caña... trabaja horas y horas, se esfuerza y a golpe de machete va llenando camiones que después viajan al ingenio.
El campo cosechado se llena de tallos a raz de suelo, un suelo que requiere revivirlo a punta de fuego.
Entonces el campesino hace arder su parcela y kilos de ceniza vuelan para llegar a puntos alejados de su origen. Tiene que destruír para empezar de nuevo.
En la vida es igual, hay ciclos que se cierran y renuevan con nueva siembra, nuevas cosechas.
Y al igual que los campesinos de esta tierra, en el fondo, aunque saben que fue mucho el cariño por las plantas y por el suelo quemado, hay algo que dejaron y que es pasajero. El azúcar.
Ese sabor, como los recuerdos, son dulces y ese sabor no lo olvida nadie, y siempre que se pruebe azúcar en el futuro, tenemos que entender que será de otra cosecha, de otros terrenos.

1 comentario:

Mari dijo...

Es cierto lo que dices, no hay nada eterno, la monotonía acaba con la diversión y los humanos requerimos del cambio constante para conservar nuestra alegría por la vida, sean reveses o bendiciones, siempre y cuando sean cambios serán una oportunidad de elevar nuestro espíritu.