sábado, diciembre 08, 2012

Lennon, no es el único...


>> Hoy se cumplen 32 años del asesinato de John Lennon, creador de un himno que se eterniza por promover la paz

"You may say I'm a dreamer,
but I'm not the only one"

 Fragmento de Imagine

Para los fans de Los Beatles, el 8 de diciembre tiene un sabor agridulce. Por un lado recuerdan al creador del cuarteto de Liverpool con homenajes por todo el mundo, recuerdan con ello, parte de su legado de paz mezclado con mercadotecnia.
Por otro, que el lamentable crimen ocurrido en 1980 les quitó una estrella y truncó la posibilidad de ver nuevamente juntos a los Fab Four.
Esta fecha, remarcada en el calendario de los beatle-fans, arroja a los neófitos en el tema a un puñado de piezas representativas de Lennon, entre las que destaca, muy por encima de todas: Imagine.
La pieza, interpretada por la voz nasal del hombre nacido en Liverpool un 9 de octubre de 1940, es una balada sencilla guiada por los acordes del piano de Lennon y la batería de Alan White (14 de junio de 1949), uno de los bateristas del grupo Yes, pero lo rústico de la pieza no le quita que sin ser una marcha, sea un himno de paz en todos los rincones del planeta.
Para muchos, Imagine es una pieza donde sólo aparece Lennon frente a su piano blanco en una sala iluminada por la luz que entra por las ventanas de su residencia en Ascot, Inglaterra, pero es más que eso en el plano social. Imagine tiene como antecedentes otras canciones revolucionarias e invocadoras del amor de John como "Help", "All You need is love", "Across the Universe", "Revolution" e ˝In my life" (aunque tengan la firma pactada Lennon&McCartney).

La necesaria Imagine
Imagine, puede ser para muchos la máxima representación de Lennon, un hombre al que siempre se le ha relacionado con la promoción de la paz y el amor, que permaneció en cama con Yoko frente a los medios, igual en Amsterdam que en Montreal, que se manifestó en las calles y en espectaculares contra la guerra y que enfrentó al sistema judicial de los Estados Unidos.
Para otros, puede ser una pieza melosa que no tenía otro objetivo que vender discos y que es aprovechada de forma cursi para hablar de la paz en el mundo.
Lo que es claro, es que la pieza apareció en una época necesitada de motivos pacifistas, en 1971, con un mundo dividido en dos bloques ideológicos que tenían el dedo encima de los detonantes de bombas atómicas y guardando arsenales que aún hoy son usados en guerras locales. Pero también, apareció en una época madura de Lennon, que salía de la era Beatle, después de haber conseguido que el grupo alcanzara la cúspide y cerrara su ciclo con lo mejor de sus creaciones.

¿Qué fue para Lennon?

Antes de Imagine, el pasado inmediato de Lennon era una vorágine de eventos que transformaron su vida en una década llena de frivolidad, dinero y excesos "padecidos" por el músico que no tuvo empacho en decir que Los Beatles eran más populares que Jesucristo (aunque después tuvo que aclarar la intención de su frase).
Además, John traía un peso que parecía justificar su rebeldía, su padre lo había abandonado sin conocerlo siquiera (lo reencontró ya en los tiempos que la fama lo encumbraba), su madre Julia lo dejó también al cuidado de su tía Mimi a los cinco años y cuando parecía que la recuperaba en plena adolescencia, la volvió a perder cuando un ebrio la atropelló en calles de Liverpool.
Pero, más allá de la historia previa, el mismo John sintetiza lo que fue Imagine en varias entrevistas.
De acuerdo con el libro "Lennon en América (1971-1980) basado en parte de los diarios perdidos de Lennon", John consideraba a la canción de la siguiente forma: "Imagine es un gran éxito en casi todas partes (...) es una canción anti-religiosa, anti-nacionalista, anti-convencional y anti-capitalista".
En una larga entrevista para la revista Playboy, Lennon explicó que tanto Imagine como otras piezas compuestas en la era de la Plastic Ono Band "son tan buenas como lo mejor de mi anterior producción. Es posible que para poder darse cuenta de esto necesite usted 20 ó 30 años, pero así es (...) no quiero juzgar si 'I am the Walrus' es mejor o peor que Imagine. Yo hago canciones. Que las juzguen los otros.".
Y agregó: "Con Imagine estábamos diciendo: '¿Pueden imaginarse un mundo sin países ni religiones?' Es el mismo mensaje (de Give Peace a Chance), una y otra vez. Y es un mensaje positivo".

La influencia de Yoko

Para muchos, Yoko Ono es el factor irrefutable de la separación de Los Beatles (aunque recientemente Paul McCartney ya le quito ese peso de encima) y no ha sido valorada como una, si no es que la principal, inspiración de John Lennon después de conocerla en 1966.
Imagine no es la excepción. En su letra aparecen frases que Yoko ya había usado en un libro publicado en 1964.
Basta recordar el primer verso de la canción: Imagine There’s No Heaven” (Imagina que no hay cielo).
El texto de Yoko titulado "Grapefruit" tenía frases como "imagina un pez de colores nadando por el cielo", aunque Lennon le aplica una carga social que le hace "perdonable" este hecho.
Yoko tenía una visión de lo que pretendía John.
En el documental Imagine dirigido por Andrew Solt (1988), la esposa de John explica: "Imagine era una faceta suya, cristalizaba su idea del mundo, cristalizaba su idealismo. era algo que quería decirle al mundo".
Ya antes quería cambiarlo con "Revolution", "todos queremos cambiar al mundo", pero a la vez era irónico, porque en "Across the Universe" escribió "Nadie va a cambiar mi mundo"...
En ese documental, en un aparente encuentro con un fan que logró filtrarse a su residencia, John le explica: "No confundas las canciones con tu propia vida, pueden ser relevantes en tu vida, pero también hay otras cosas (...) sólo soy un tipo que escribe canciones".

Himno de paz

Imagine tomó fuerza en las listas de popularidad nueve años después de salir a la luz con el asesinato de John y 40 años después, por la generosidad de Yoko, cuando la canción se volvió himno para la agrupación Amnistía Internacional a la que la japonesa cedió los derechos de esta y otras piezas de Lennon.
"John la escribió con un profundo amor por el ser humano y una honda preocupación por el futuro de éste", dijo Yoko a propósito de este evento.
Así, Imagine se consolidó como un himno pop a los deseos de paz de quien, cierto, fue un revolucionario, un hombre que era un soñador, pero también sabía que no era el único...



Publicado en Diario El Mundo el 8 de diciembre de 2012

sábado, noviembre 03, 2012

La tumba en el cerro de Cuthá

Prógalo (diría Tres Patines): Compartimos esta experiencia que nos llevó a conocer una zona arqueológica no muy conocida y poco accesible. De este paseo, concluimos que la cultura popoloca de hace mil años, se moriría de risa ante la resistencia de tecnología del calzado deportivo alemán.

La tumba en el cerro de Cuthá.
 Rodeada de piedras cúbicas, una entrada revela la historia de un gobernador muerto hace más de mil años años, no es una tumba cualquiera, está ubicada entre los cerros más altos de Zapotitlán Salinas y para llegar a ella se debe caminar al menos una hora entre senderos nada amables, vegetación desértica, e insectos para llegar al que fue uno de los centros de poder más importantes de lo que ahora conocemos como los estados de Puebla y Oaxaca.

La tumba es la cereza del pastel para un paseo que incluye: conocer una parte importante de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán y lo que queda de edificios, terrazas, juegos de pelota, calles y otros montículos del pueblo de Cuthá, que da nombre al  cerro “de la máscara” como también se le conoce.

Tropezando entre piedras, más de una con vestigios fósiles, el arduo camino implica sortear las espinas de diversos tipos de biznagas, nopales, órganos, magueyes, lechuguillas (invaluables si el agua se agota) y otros arbustos que rasguñan al menor acercamiento la piel, la ropa o las mochilas.

A unos mil 700 metros sobre el nivel del mar, el pedrerío apenas se ve en el camino, rodeado de una de las vegetaciones más ricas del territorio semiárido mexicano, en un espacio mínimo se pueden localizar cactáceas con espinas haciendo círculos, saliendo de un centro, espinas largas, cortas, órganos de 10 o más metros de altura, cactus en forma de globo, cilindro o en forma de arbusto confirmando lo escrito en el catálogo “Catus, cactáceas de la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán” de Emmanuel Bolaños (2009).

Hacia abajo, en un peñasco, un zopilote levanta el vuelo sobre un valle que se distingue por una enorme cicatriz, que no es más que el cauce seco del río Zapotitlán y cada paso arriba las telarañas son un obstáculo constante que se eliminan con varas.

En este cerro, no hay depredación evidente, protegida la Biosfera, por el contrario, hierve en vegetación y las especies, como el venado y el tigrillo o tigre montés, poco a poco han regresado a su hábitat, comenta Leonardo Noé García Vázquez, representante de Paleoparque Las Ventas, que acompañado de Mario sirven de guía para una caminata de más de un kilómetro cuesta arriba.

Tras la subida, el premio es una planicie de unas 9.5 hectáreas que alguna vez fue habitada y que hoy está invadida por vegetación de la zona.

Al paso, arbustos y cactus ocultan un promontorio de rocas que alguna vez fue una construcción útil y cerca, otros montículos evidencian lo que fueron edificios y la indudable arquitectura de un muro, parte de una pirámide.

A los ojos del visitante contemporáneo, todo es nuevo, pero, de acuerdo con el libro “Cutha, El cerro de La Mascara: Arqueologia y etnicidad en el Sur de Puebla” de Blas Roman Castellon Huerta (2006), los primeros estudios de la zona se realizaron a principios del siglo XX, en 1905, cuando el doctor Nicolás León y el etnógrafo francés León Diguet, por separado, visitaron este espacio arqueológico.
Vista desde el cerro hacia el Oriente.
En el documento, Castellón Huerta detalla la riqueza del lugar y explica con gráficos y fotos el tipo de construcciones que existen cuyos vestigios aún miran al valle de Zapotitlán Salinas.

Reportado oficialmente como referencia nacional en 1936 en el Atlas arquelógico de la República Mexicana, Cuthá fue “uno de los centros de poder más importante de la zona que se encuentra entre el Valle de Tehuacán, el centro sur de Puebla y regiones circundantes en la zona montañosa limítrofe con Oaxaca”.

El cerro, inmerso en una historia milenaria que lo incluye dentro de asentamientos que datan del año 7 mil antes de Cristo, según el libro Valle de Tehuacán y Cañada de Cuicatlán, historia, ecología y cultura de Diódoro Granados, Georgina López y Miguel Angel Hernández, fue con el paso del tiempo un espacio habitado por chocho-popolocas hacia el 150 antes de Cristo y tuvo una historia cultural de unos 1700 años.

Aquí, bulló la vida entre pobladores que conocían bien las antiguas tradiciones religiosas y constructivas de la zona Mixteca, de los valles centrales de Oaxaca, de la zona centro-sur de Puebla “y, seguramente, de otras zonas más alejadas”, según el texto de Castellón.

El lugar, que alguna vez fuera un punto de comercio de sal y el punto que dio vida a Zapotitlán, hoy es un mar de silencio que sólo lo invade el ruido de las chicharras, los grillos, el vuelo de los insectos, de vez en cuando algunos altavoces que se oyen a lo lejos y los autos que circulan por la carretera Tehuacán-Huajuapan de León que serpentea a los pies del cerro.


La tumba

A 200 metros de altura desde el valle, los miles de órganos parecen defender la fortificación más conservada en el Cerro de Cuthá.

La vegetación disminuye para exhibir un fuerte que se levanta sobre rocas cúbicas y basalto, un espacio que sirve de acceso y conforme se avanza hacia él, el polvoso camino de 9 metros se pierde en la piedra para ingresar a un túnel de un metro de alto por unos 80 centímetros de ancho que dirige a la bóveda central a la cual finalmente se accede mediante unos escalones rudimentarios.

Dentro, el aire se mezcla con una humedad centenaria en el espacio cuadrado al centro de la tumba que mide 1.2 metros por lado y 1.9 metros de altura.

Castellón lo midió todo en 1994 y reportó lo que se puede ver. Tres nichos de aproximadamente un metro cúbico rodean el espacio central y sobre las paredes, se ve la piedra caliza cortada así como trabes de basalto.

La entrada es la única fuente de luz lo que obliga al uso de lámparas y a superar cualquier amenaza de claustrofobia.
Vista desde el fondo de la tumba.
La tumba, que algunos historiadores aseguran albergó el cadáver de un gobernante de nombre Xapotl, es prueba de que la planicie tuvo un tiempo de esplendor.

El mismo Castellón explica, que en una cronología de más de mil 400 años desde el 150 después de Cristo (dC) hasta el año 1550, la construcción pudo levantarse entre los años 650 a 950 (dC).

“El momento de apogeo de Cuthá ocurrió durante su periodo IV (650-950 dC) (...) Durante esta época se construyó la cripta funeraria que está dentro del edificio piramidal en la parte alta del sitio”, dice en su libro.

En este período, el número de construcciones llegó a las 250, era un señorío independiente con alianza con los aztecas, pero gradualmente la población comenzó a menguar hasta unos 300 años antes de la Conquista (1521), tiempo en que Cuthá “fue un sitio con actividad mínima, posiblemente de tipo ceremonial funerario y, de manera ocasional”.

Hoy, el cerro de Cuthá aún alimenta parte de la economía de la zona de Zapotitlán Salinas, así como lo alimentó de habitantes tras la Conquista, mantiene una intensa vida biológica y guarda secretos y maravillas para aquellos que se aventuren a subir sus laderas y llegar a la cúspide, desde donde se observa el espléndido paisaje del Sur de Puebla.

No es la mejor infografía, pero este es más o menos el recorrido.

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Advertencia
Subir el Cerro de Cuthá no es cualquier paseo. Sus veredas son intrincadas y los riesgos son constantes, por ello, Leonardo Noé García Vázquez, representante del Paleoparque Las Ventas sugiere solicitar guías para evitar perderse en la montaña.

Advierte de las posibilidades de perderse y cuenta “nos ha tocado el caso de venir a bajar gente a la medianoche que hacen fogatas porque están perdidas. Lo recomendable es que vengan con un guía”.

Recomienda acudir con calzado cómodo y resistente (tipo bota, no tenis), camisas de manga larga, sombreros, suficiente agua y acudir lo más temprano posible para evitar las altas temperaturas de la zona, sugiere iniciar la caminata a las 07:00.


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La vida en el cerro

  • Calificados como chocho-popolocas o popolocas, los habitantes del Cerro de Cuthá hicieron de su altiplano, una población que duró casi mil 700 años.

  • 150 Antes de Cristo (aC)-250 Después de Cristo (dC)
En este periodo, con 52 estructuras reconocidas, destacan varias observaciones. Posiblemente fue aquí, en la parte más alta de Cuthá, donde se inició la arquitectura formal del sitio.

  • 250 dC - 500 dC
En esta época, la contrucción en el interior del sitio se intensifica con 149 estructuras ocupadas, lo cual representa más del doble del periodo anterior.

  • 500 dC-650 dC
Sólo hay algunas variantes. El número de edificios aumenta a 158

  • 650 dC -950 dC
En esta época Cuthá alcanza su máximo grado de ocupación con 215 estructuras representadas a lo largo de 300 años. Es el clímax del sitio.

  • 950 dC- 1250 dC
Durante esta época se observa un rápido descenso de la ocupación interna de Cuthá.

  • 1250 dC-1550 dC
El último periodo de ocupación de Cuthá, atestiguado por sólo 25 estructuras con actividad evidente.

Artículo publicado el 31 de octubre en El Mundo de Tehuacán

lunes, octubre 22, 2012

Pobre Blanca...

El trueno nos dejó impactados a la pequeña y a mi...

Quizás fue la fuente de poder, quizás fue lo que antes era en las TV el cinescopio, el caso es que Blanca se fue a negros en cosa de un chispazo cuando leía un inocente cable USB al cual transferiría datos...

Aunque obsoleto, era un equipo eficiente, pero cierto, ya viejo en estos tiempos donde la caducidad cada vez se acorta más en cosa de tecnología... es de los tiempos en que Apple respetaba el entorno Mac y sólo permitía procesadores Power PC, en este caso, un G4.

Ya no recuerdo bien el año en que Blanca llegó a mis manos, quizás fue el 2003 o 2004, reluciente y alba de cabo a rabo, que a propósito de rabos, siempre vi que su parte trasera se parecía mucho a la punta de los transbordadores espaciales de la NASA, por cierto, también ya obsoletos y pasados a la historia.

Blanca es una eMac, cuando apareció presumió que era capaz de contenter dos sistemas operativos sin problema, los viejos MacOS 9 y el reluciente X Jaguar...

Su "e" antes de Mac no era otra cosa que el indicativo de que era un equipo Apple destinado a la educación por su bajo costo, esas ideas que tuvo Steve Jobs para mejorar al mundo, y por lo que se sabe, con este modelo ayudó, al menos en EU a que la tecnología llegara a los estudiantes y más allá, debido a que la eMac llegó al público hasta el 2006, cuando se dejaron de fabricar.

Contuvo en sí algunos de estos últimos felinos, pero Blanca se atoró en el 10.3.9, ya no conoció tigres y leones, pero era suficiente para soportar con eficiencia Illustrator, InDesign y Photoshop, también tuvo "sus aventuras" con Fireworks, Flash y sus inconfesables devaneos con la insoportable paquetería Office...

Blanca me ayudó a enamorar a mi esposa con un video hecho en Garage Band y hasta la hizo de estudio de sonido para salvar algunas cosas de Lennon, Tin Tan, Pedro Infante y hasta de Plaza Sésamo.

Escaneó a toda la familia (incluídos los muertos), bajó fotos, videos, armó playlist para pachangas, me hizo feliz albergando en su memoria toda una fonoteca de aquel viejo programa cubano de La Tremenda Corte y en ella se escribió casi en su totalidad el contenido de este blog, hasta ahora... en ella encontré vía web las voces de Rulfo, Cortázar y Borges (impensable conseguirlas antes de internet).

Permitió que se le ampliara su memoria ram (no tanto, a menos de un giga) y nos atrevimos a cambiarle su lector de CD por un "moderno" quemador de "DVDs" que tenía como gran "virtud" ser multiregión sólo cuatro veces (la última región leída sería su "para siempre")...

Compartió felizmente datos con un iPod, pero ya fue incapaz de entablar relación con los iPhones y los iPads, simplemente porque su lenguaje era arcaico ante lo nuevo. Poner a Blanca con un iPhone o un iPad era como hacer entender a Hernán Cortés con su castellano antiguo lo que es un chat, Twitter o una WiFi.

Quizás pueda ser reparada con algunas partes extraídas de otras eMacs, ya algún experto le explicaré los transplantes, "sí, los dos riñones y el hígado, las córneas ¡claro!, ¿se puede el corazón?... no, la memoria no, esa por favor que quede intacta, sólo amplíela... que quede bien aunque se parezca un poco a Wall-e (que también es Mac)".

Pero, también veo lo inevitable, que "al quedar", la advertencia técnica sea terminal: "pues ya quedó, pero no tendrá mucha vida útil y ya no puede escalarse más".

Hoy Blanca está muy silenciosa, no tiene su fiesta ochentera apoyada en las bocinas Altec... no salen sus sonidos Funk, Glass o Sosumi, es materia fría de cristal, plástico y algunos metales venenosos y tengo perdidas las esperanzas que por ahora libere el guitarrazo inicial que emiten todas las Mac...

Pobre Blanca...

sábado, octubre 20, 2012

El chivo dijo sus líneas y se fue vivo...

El protagonista.
Al dicho de "Ave María Purísima", el agua bendita cae en el chivo atado de las cuatro patas y adornado con flores de cempasúchil, dos hombres lo sostienen al centro del escenario mientras miles de ojos ponen atención en la representación "civilizada" del inicio de la Matanza.

Es temporada del mole de caderas, los matanceros bendicen sus labores y con ese gesto también a los miles de chivos que serán (ya son) sacrificados.

El que fuera un evento "privado", hoy es presenciado por cientos de personas, el gobernador Rafael Moreno Valle, autoridades locales y prensa.

El rezo termina con la constricción de todos los actores sobre el cuadrilátero que sirvió toda la mañana para danzas regionales desde tres horas atrás. Aún se ven pétalos de flores amarillas, dulces y pedazos de hojas de tamal.


Todo es seriedad mientras el chivo es retirado temporalmente, ya bendito, para dar paso al ritual que mezcla una oración cantada y un baile amenizado por la Banda municipal de Tehuacán.

Huaraches, huipiles, rebosos, sombreros, faldas largas, calzones de manta, pañuelos y mandiles hacen una lento desfile multicolor que habla de Jesucristo, de las bendiciones y del trabajo de los campesinos.
La bendición del chivo.

"Virgen Santa bendice la matanza", canta la voz del profesor Martín Juárez Gallardo, responsable de la danza de la matanza y director de la Compañía Libre de Danza.

Unos treinta participantes de la compañía caminan lentamente en un acto simbólico y nostálgico, es, un "alabado", un canto que invoca el perdón de pecados y encomienda al "Señor" el alma de los chivitos.


Anuncia que vinieron de muy lejos con nuestros chivos, explica Juárez Gallardo.
Al frente de la peregrinación teatral está Fabiola del Carmen Pérez llevando un humeante y oloroso saumerio.


Vistiendo el traje de Santa María de la Asunción Coapan, Fabiola lleva más allá su actuación: "No nada más es salir al principio, es algo más cultural, algo que hace de nosotros lo que somos en Tehuacán", dice.

El lento andar termina para dar paso al baile, y hombres y mujeres giran, saltan y dan pasos en una danza que siempre tiene como protagonistas a un chivo cargado en los hombros de Emmanuel Méndez y un cuchillo que lo sigue de cerca.

El animal bala sus "líneas" en la obra e intenta zafarse del cuello y manos que lo sostienen, pero es inútil, se sacude y vuelve a balar mientras la música toma un ritmo frenético que hace que las largas faldas vuelen levantando la basura de las danzas anteriores.


La danza apenas lleva 60 años en el escenario y en 1972 ganó un premio nacional de danza. Antes, era de los campesinos que se llenaban de sangre; hoy ya no ocurre eso, hasta puede decirse que el trato al chivo es benévolo y su muerte es simulada entre sonrisas a la vez que el caprino es retirado con la cabeza en una cubeta. No hay heridas. El chivo se va vivo, el ritual concluye.
Acoso permanente contra el chivo.

Aparecen en escena estudiantes de la Escuela Jorge L. Tamayo en una banda mariachi que baila y toca a la vez.

Interpretan varias, pero el gobernador continúa con su agenda y apenas concluye la primera pieza se va, ya no escucha "Qué chula es Puebla".
Las danzas previas, las que dejaron decenas de pétalos de cempasúchil en los bolsillos.
* Publicado en El Mundo de Tehuacán el 19 de octubre de 2012

viernes, octubre 19, 2012

Ante los chivos, su vida es matar y matar...

Sus manos están ensangrentadas y cubiertas de pelos que alguna vez estuvieron en la piel de un chivo.

A sus 80 años, esas manos morenas y arrugadas lo ayudan a explicar cómo es que por seis décadas y media se ha dedicado a la matar y destazar animales para la temporada del mole de caderas.

Esa ha sido la vida para Gabino Martínez Palacios de San Gabriel Chilac, Puebla, un hombre que además de trabajar en el campo, ha estado invariablemente en la matanza para los García, primero para Antonio, padre y abuelo de los Iñigos que se han dedicado a la distribución de carne de chivo para el mole.

Presumiendo su salud, a sus ocho décadas de vida, viudo y con dos hijos adultos, Gabino recuerda sus primeros años en una actividad que se ha vuelto tradición en el Sur de Puebla.

Sobre una mesa, don Gabino 


"Empecé de 15 años y me gustó, yo trabajé con el abuelo de don Iñigo, se llamaba Antonio, y luego quedó su papá, se llamaba Iñigo, se quedó a él (Iñigo García Manzanares), y le gustó el trabajo de la matanza", habla mientras las arrugas del rostro se acentúan cada que enfatiza los recuerdos.

Vistiendo ropa con algunas manchas de sangre, huaraches y una gorra sanitaria que deja ver sus canas, Gabino cuenta con una voz cansada cómo ha cambiado lo que frente a sus ojos, es una línea de producción que empieza con una pistola neumática donde alguna vez hubo un cuchillo.

"En aquellos años trabajábamos solo de noche, empezábamos a matar a las cinco de la tarde y toda la noche trabajábamos, en ese tiempo, no había carros, sólo carretas, con caballos, mulas, íbamos a San Andrés en carreta a Tehuacán", cuenta.

El proceso era a cuchillo de inicio a fin y todo se hacía a la media luz de dos candiles, cuenta de aquel tiempo, hace 65 años: "entonces no había luz, cuando empezábamos a picarlos (a los chivos), poníamos a un muchacho a que agarraba dos candiles, y acabamos de matarlos y comenzábamos a pelar".

El mole de caderas no ha cambiado tanto como el sacrificio de los chivos, pero sí algunos detalles como las bebidas que acompañaban al platillo.

En Chilac, antes lo acompañaban con lapo, recuerda el campesino, "como si fuera tepache, se preparaba con miel de caña y pulque, era sabroso, como si fuera refresco".

Como ahora, parte de la paga era lo que habían cortado de los animales, "patitas, pancitas, tripas".
Gabino ha sido parte de todos los procesos, desde el sacrificio, pelado y destazado, pero ahora ya no entra de lleno a la actividad que mueve constantemente cadáveres de chivos, sino que corta cuernos y orejas a las cabezas de chivo y circula por el rastro empujando una carretilla.

Por un momento, Gabino cruza los brazos marcados por mil surcos en su piel y sus venas y huesos delatan el trabajo en los campos de Chilac y dentro del matadero.

Sin carga de conciencia por la muerte incontable de chivos, Gabino disfruta su trabajo, su labor también ha sido heredada a sus dos hijos que hoy, como él, se dedican a la matanza, ya habrá tiempo de regresar al campo como siempre para sembrar "maicito y calabacita".

* Texto publicado en El Mundo de Tehuacán el 13 de octubre de 2012

viernes, octubre 05, 2012

John, George. Paul, Ringo, Epstein y Martin...

Hoy se cumplen 50 años del lanzamiento del primero éxito de Los Beatles, que no es ajeno a dos figuras detrás del grupo, Brian Epstein y George Martin.

De izquierda a derecha, Ringo, George, McCartney, Epstein, John y Martin.
¿Qué magia tienen Los Beatles?, (Bitles o Bidls como gusten llamarlos) ¿Hay más razones que la simple simpatía que emanaban sus cuatro integrantes como para que a más de 40 años de su desaparición como grupo sigan siendo un referente musical?
¿Fue su talento plasmado en discos la razón? ¿Fue que llegaron en un momento único en la industria del acetato? ¿Fue que la naciente magia del marketing en los 60s los proyectó? ¿Fue sólo la afortunada mezcla de carisma y capacidad de John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr?
Es complicado saberlo.
Hace 50 años, justo un 5 de octubre de 1962, los cuatro integrantes lanzaban su primer gran éxito, "Love me do" ya envueltos en una larga historia de anécdotas que incluían el hecho de que el baterista original, Pete Best, fue quien grabó originalmente el tema de Lennon y McCartney baquetas en mano.
Pero no fue para Best la gloria, sino que correspondió a Richard Starkey (Ringo) el honor de grabar aquel disco sencillo bajo la dirección del productor George Martin, quien tuvo la sugerencia de cambiar al baterista.
Desde ese momento, Los Beatles despegaron a la fama como aquellos primeros proyectos espaciales de los 60s.
Si bien es muy complicado asignar a una sola razón el éxito del llamada "Cuarteto de Liverpool", sí vale la pena recordar dos nombres que sobradamente empujaron al estrellato a John, Paul. George y Ringo.

 


El quinto Beatle
Pieza angular en la historia Beatle es Brian Epstein (Manchester, 19 de septiembre de 1934 - Londres, 27 de agosto de 1967).
Aquel vendedor de discos tuvo el tino de tomar la incipiente carrera musical del cuarteto recogida de las oscuras entrañas de la Cavern Club de Liverpool casi un año antes del lanzamiento de "Love me do".
Nada fue igual desde que la noche del 9 de noviembre de 1961, Brian se introducía al humeante ambiente rockanrolero donde cuatro individuos envaselinados y con chamarras de cuero cantaban ebrios y diciendo disparates en el pequeño foro .
"Quedé impresionado de manera inmediata por su música, su ritmo y su sentido del humor sobre el escenario", dijo de aquel momento.
Epstein hizo lo que nadie en la historia musical. Le inventó un marketing a Los Beatles, los limpió y exprimió hasta crearles una imagen única que se complementó con el talento musical. Los encumbró en las listas de popularidad de Inglaterra y Europa, pero principalmente los llevó a la meca de la fama en ese entonces, los Estados Unidos, donde en 1964 la "Beatlemanía" se convirtió en un concepto que sintetizaba una adoración nunca vista, ni siquiera para quien era considerado "El Rey" Elvis Presley.
La dupla Epstein-Beatles sólo pudo romperla la muerte del manager ocurrida el 27 de agosto de 1967 entre historias que revelaron entre otras cosas la depresión del empresario, su adicción a medicamentos y sus preferencias sexuales.
Brian y George Martin.
La importancia del sonido
Ya mencionado, George Martin (3 de enero de 1926 en Highbury, Inglaterra) es el gran responsable de las exigencias acústicas en las piezas de The Beatles.
Desde el LP "Please please me" hasta "Abbey Road", incluídos los 11 álbumes intermedios, Martin fungió como productor en los estudios de EMI (inicalmente en la subsidiaria Parlophone que sellaba a Los Beatles en sus inicios) y posteriormente en los legendarios Abbey Road de Londres (sólo el disco posterior a la desintegración del grupo, "Let it be", quedó fuera de sus manos ya que Lennon le dejó la responsabilidad a Phil Spector).
Con Martín en cabina, las mezclas y las locuras acústicas de Lennon, McCartney y en menor grado de Harrison y Starr, garantizaban un éxito en cada impresión en los acetatos y es que cada pieza de Los Beatles era guiada por el oído de un músico con habilidades sinfónicas.
El productor de Los Beatles no sólo controlaba con talento consolas y amplificadores, sino que además era arreglista, compositor, pianista, guitarrista y no tenía empacho en tomar entre sus manos un oboe.
Sir George Martin depuró la calidad de los primeros éxitos de Los Beatles que salían en crudo de sus instrumentos y facilitó el camino a los complicados inventos que salían de sítaras, melotrones, orquestas de cuerdas, martillazos y eran metidos a pistas y pistas de cintas en los tiempos que todo era análogo, toda la ingeniería musical eran mecanismos básicos, palancas, engranes y aquella y desaparecida tecnología de bulbos.
Finalmente, contestar la pregunta qué hizo grande a Los Beatles sigue siendo complicada de contestar y aquí sólo se exhiben a Epstein y Martin como dos de los detonantes de ese éxito.
¿Fue la época? ¿Fue la fortuna que los llevó a EMI o a los estudios de la CBS donde marcaron la historia de la TV estadounidense? ¿Fue su coqueteo con la música hindú? ¿Fue Neil Aspinall que continuó empujando la carrera del grupo después de su desintegración en 1970?
Lo que es seguro, es que además de los cuatro integrantes, hubo un gran número de figuras y empresas que acomodaron las cosas para que la carrera de Los Beatles siga siendo un viaje mágico y misterioso.

sábado, mayo 12, 2012

Paul, para la historia

 Lejos quedaron las presentaciones del 2002 y 2010 (además de los shows días antes), porque Paul McCartney se plantó con su banda para dar un histórico concierto en el corazón de México.

Qué cierre de campaña ni qué apoyo al líder cetemista, no es el grito, aunque quizá sean muchos gritos en la plaza principal de México: el Zócalo.

En la historia de la beatlemanía mexicana ha habido pocos encuentros con los protagonistas de ese fenómeno que nació a nivel mundial en los sesentas, pero que en México se ha arraigado por alguna mágica y misteriosa razón.

 Los Beatles nunca vinieron a Mexico, por algo debe ser que las visitas de Paul McCartney son especiales y espectaculares para un público que se renueva, como se puso de manifiesto el pasado 10 de mayo, cuando el creador de Yesterday concentró a 200 mil almas cuyo rango de edad iba de 1 a los 80 años.
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 McCartney encarna a Los Beatles y su talento musical y vocal se mantiene intacto. Aún las piezas que requieren de un esfuerzo casi inalcanzable siguen siendo interpretadas como al grabarse. Los fans mexicanos se rinden ante Sir Paul como vasallos que esperan un motivo para aplaudir, gritar, elogiarlo, bailar o manifestarse de mil formas, con globos, con playeras sudorosas o con pancartas.

 Para quien se rinde ante Mc- Cartney no importa esperar días bajo la lluvia, permanecer parado 12 horas o padecer de líquidos de desconocida procedencia que fueron arrojados por el sector del no tan respetable público. Lo importante es ver a ese hombre que escribió y puso música (en su totalidad o en compañía de Lennon) a las rolas que no dejan ni dejarán de escuchar en sus vidas.


 En un Zócalo sin bandera, los pendones que cuentan son los británicos y los conocedores de conciertos saben que un show de Macca sin banderas del Reino no es un concierto completo.

 Los mexicanos rinden su tributo complaciendo al Sir, le iluminan el rostro con encendedores mientras el músico se siente en casa y se los echa al bolsillo diciéndoles con el mejor de sus acentos británicos "gracias chilangos", "son a toda madre" o justo donde mejor se escucha, el Zócalo, "viva México cabrones".

 Paul pasea con su traje de rey, saco rojo, camisa rosa con cuello blanco y pantalón negro, se toma los tirantes, alardea, baila, brincotea, les grita "wooooooh" llevando el agudo hasta donde se acaba la voz, ¿Es ese el hombre que en una vida real estaría registrándose ante el Inapam inglés?... no hay en el escenario una sola muestra que el ex Beatle tenga 69 años. Pareciera que los conciertos, lo alimentan y les robara a los fans la edad como un tipo historia de Dorian Gray llevada de una flemática sala oscarwilderiana al meritito centro político, religioso y social del país.

 Cada que Paul rescató del baúl de los recuerdos las canciones de Los Beatles, la beatlemanía mexicana sentía mariposas en el estómago (o hambre por el malpaso), se elevaban hasta el éxtasis así fuera Hello good bye, All my loving, Drive my car, Paperback writer, Blackbird, And I love her, Lady madonna, Daytripper o Get back.

La potencia de la banda de Paul McCartney, le consta al reportero, hacía vibrar los edificios de alrededor del Zócalo tanto que podría medirse en grados Richter y no en watts. El grito de ¡Paul Paul Paul Paul! sobre las baldosas del Zócalo es insistente, nomás faltó quien dijera "Paul hermano, ya eres mexicano".

 El mar de gente simula desde la altura una imagen satelital de la Tierra con decenas de tormentas, y nada lejana la similitud comparado con el huracán de emociones que vibra en cada mosaico que pisan los asistentes.

 De espaldas a dos grandes templos, el Mayor y la Catedral a 15 grados del Palacio Nacional y de frente al Ayuntamiento capitalino, Paul McCartney tomó un poder que pocos pueden presumir, ser el centro de atención de todas las miradas en el Zócalo, 400 mil ojos viendo el "espectáculo espectacular" que se concentra en toneladas y toneladas de pantallas, explosivos, bocinas, cablerío, computadoras, estructura e instrumentos musicales.


 Que si faltó I saw her standing there, es lo de menos, las tres horas de concierto que incluyeron 38 canciones (como tres LPs) fueron más que suficientes para los entusiasmados fans del bajista británico. And in the end, Paul acelera a fondo con el botón de oro que representa para él el medley final de Abbey Road, que no es otra cosa que la desintegración de la empresa llamada The Beatles.


 Los asistentes a la Plaza toman al máximo la última probada beatle con angustia porque el reino de McCartney termina en el Zócalo entre explosiones y confeti y se va con media promesa, porque dijo en español "adiós México", pero también dijo "nos vemos a la próxima".

Todas las imágenes de este post, son de este bloguero guapachoso,
tropical y beatlemaniaco (mesurado), incluídas las de la fotogalería.

Epílogo
 Como detonado por la hora, las 12:00 de la noche, los fans quedan encantados y no dejan de hablar del concierto que acaban de ver y en cada río humano que en ese momento corre en los alrededores de la Plaza Central, la plática se desborda para volverse canción... "Get back, get back, get back to where you once belonged..."

La banda

II  La banda de Paul McCartney ya cumplió 10 años y ha estado en México en tres ocasiones, en 2002 con la gira Back in the World, en 2010 con la gira Up and coming y  en 2012 en On the run tour. Está integrada por Paul "Wix" Wickens en los teclados, Brian Ray y Rusty Anderson en las guitarras y bajos; y Abe Laboriel en la batería.

¿Qué cantó Paul y a qué horas?

II 21:05.- Hello, Goodbye
II 21:11.- Junior's Farm
II 21:14.- All My Loving
II 21:18.- Jet
II 21:23.- Drive My Car
II 21:27.- Sing the Changes
II 21:31.- The Night Before
II 21:34.- Let Me Roll It / Foxy Lady
II 21:40.- Paperback Writer
II 21:45.- The Long and Winding Road
II 21:49.- Nineteen Hundred and Eighty-Five
II 21:53.- My Valentine
II 21:56.- Maybe I'm Amazed
II 22:01.- I've Just Seen a Face
II 22:05.- Hope of Deliverance
II 2209.- And I Love Her
II 22:12.- Blackbird
II 22:16.- Here Today
II 22:19.- Dance Tonight
II 22:23.- Every Night
II 22:27.- Mrs. Vandebilt
II 22:31.- Eleanor Rigby
II 22:38.- Something
II 22:43.- Band on the Run
II 22:50.- Ob-La-Di, Ob-La-Da
II 22:53.- Birthday
II 22:56.- Back in the USSR
II 22:59.- I've Got A Feeling
II 23:04.- A Day in the Life / Give Peace A Chance
II 23:11.- Let It Be
II 23:14.- Live and Let Die
II 23:19.- Hey Jude Encore 1:
II 23:29.- Lady Madonna
II 23:32.- Day Tripper
II 23:35.- Get Back Encore 2:
II 23:42.- Yesterday
II 23:46.- Helter Skelter
II 23:52.- Golden Slumbers/Carry That Weight / The End

Texto publicado en Diario El Mundo el 12 de Mayo de 2012
Nota del show: Deja McCartney extasiado a un Zócalo repleto
La anécdota de la pancarta

miércoles, abril 04, 2012

Los hijos de...

Perdón, pero me ganó la risa cuando me enteré de que hay un supuesto plan de los hijos de los integrantes de Los Beatles para formar una banda similar a lo 2.0.

Después la risa se desvaneció, porque apelando a una máxima Beatle mccartniana, pensé, hay que dejarlos ser... y cuando reflexionaba más en serio se me ocurrieron algunas preguntas sobre esta nueva agrupación de Sean, Dhani, James y ¿Zak?, hijos respectivos de John, George, Paul y Ringo.

¿Se llamarán acaso The Little Beatles o Los Beatlitos? ¿Serán llamados "El cuartito de Liverpool"? ¿Alguno de sus discos se llamará "El cabo pimienta"? ¿Harán una rola que se llame "Coca in the sky with diamonds"? ¿Creará James un hitazo que se llame "Antier"?¿O acaso Sean Lennon se enamorará de Pucca y esto marcará el inicio del fin de Los Beatlitos?.

Cuando murió John Lennon, contó McCartney en la Antología, hubo quienes sugirieron que el grupo podría "reunirse" supliendo al fundador de The Beatles con su hijo Julian, pero se negó, no era posible poner a alguien más que no fuera uno de los cuatro. Hubo quintos beatles, pero esa es otra historia.

Regresando a Los Beatlitos y toda la chunga desatada en las redes, la lógica dice que si bien pueden hacer su esfuerzo musical, no debe estar a la sombra de un nombre tan grande como el de sus padres.

Por más que se hable de los genes, el talento no se hereda, sino que se gana con mucha práctica, esfuerzo y vivencias... y los cuatro hijos Beatles podrán tener su práctica, esfuerzo y vivencias ajenas y completamente diferentes a las de los cuatro grandes de Liverpool. Nunca serán un poco de lo que representan Los Beatles.

Uno de los mejores ejemplos es México mismo, donde el monopolio de la diversión ha causado que "los hijos de" adquieran valía simplemente por un apellido... así encontraremos a Fernandez, Guzmanes, Aguilares y una larga lista de "hijos de..." que "heredaron" la capacidad artística gracias a la TV (porque la antesala fue nula en comparación con sus padres).

Para quienes nos podemos llamar "beatlemaniacos", sabemos que Los Beatles fue un grupo único, como lo fue Queen, Los Panchos, La Sonora Matancera o los Bee Gees, y causa un poco de risa la pretensión de los no tan jóvenes Lennon, McCartney, Harrison y Starkey de armar un grupo escudándose en la sombra de Los Beatles con la excusa de la "nueva generación".

Let it be, díría la máxima beatle (por algo hasta les armamos la imagen superior), y está bien, que toquen en grupo, pero lejos de un nombre que revolucionó la historia a costa de música y una mercadotecnia única en los sesentas.

Mientras, si querían más fama que la heredada de sus padres, la han conseguido, ahí están los reflectores dispuestos a retirarse en cuanto se les ocurra tocar el primer cover de The Beatles.

viernes, enero 06, 2012

Bisquets con mantequilla...

El bisquet derrama la mantequilla derretida antes de entrar a la bolsa de papel y en su breve viaje desde la charola esparce un aroma inconfundible mientras los clientes disfrutan de un café caliente, una torta de pierna o huevo o esperan sus pedidos "para llevar".

Los bisquets con mantequilla que se venden en Poza Rica ya han alcanzado el grado de tradicionales, no solo para los habitantes de esta, en otro momento importante ciudad petrolera, sino para los visitantes que invariablemente regresarán por ellos, como hacen con el zacahuil, la barbacoa, los bocoles, los molotes o el Escuís de Hierro, ninguno originario de ahí, pero arraigado en una mezcla de alimentos que hallaron acomodo en este punto del norte veracruzano.

Los pequeños cafés de la ciudad, algunos ya desaparecidos, se saturan por las mañanas y noches entre el ruido de vasos de cristal recibiendo chorros de leche y café y el bullanguero hablar de meseros y clientes. Son como muchas Parroquias en pequeño.

"¿Cómo lo va a querer papi? ¿Mamacita con mantequilla o solos? ¿Mai', de qué es su torta? ¡Órale m'ijo este café es pa'l señor!, en tres minutitos salen los bisquets don"

Nombres como el Roma, Capri, el Mante, Tampico y El Petrolero son algunos de los cafés que sirven y sirvieron ese manjar matutino, vespertino y nocturno que se hornean y hornearon en el mismo local, convirtiendolo en una de las especialidades más consumidas entre obreros, comerciantes y oficinistas que llevan el bísquet para acompañar la bebida en el desayuno, comida o cena. El bísquet con mantequilla no tiene hora.

Dentro y fuera de los pequeños locales se arremolina la gente soportando calores propios y ajenos, recibiendo el aroma del pan recién horneado que se adereza con la mantequilla que se desprende de bloques y va directamente al pan.

En las mesas, el café hace espuma seguido de la leche y al terminar el servicio cae un plato de plástico con un barra enorme de mantequilla. Ahí está para que uno se sirva con la cuchara grande, aunque en realidad uno se sirve con un tenedor mediano, lo único que se debe soportar es la temperatura del pan que aún humea.

El bisquet caliente y mal dividido en dos partes derrite en un momento el trozo de mantequilla y la derrama por las orillas, si son para llevar, la bolsa de papel estará marcada por una huella inconfundible de grasa aromática.

"Deme dos para comer aquí, a mi deme seis, yo quiero 16 para llevar..."

La premura y demanda ocasiona que más de una vez el pan se vaya crudo y que haga una mezcla chiclosa y desagradable, pero igual aromática, ese es un inconveniente que padecerá el cliente si el azar juega la mala pasada y los panaderos quieran sacar la chamba sin exigencia.

Y no es por justificar el mal resultado con un bísquet crudo, pero en el café, todo es actividad. En un pequeño espacio de 4x1.5, media docena de personas (algunos con mandil blanco) hacen las labores de panaderos, meseros, cocineros y cajeros.

Todo es bulla. Mientras unos deshebran la pierna ahumada, otros amasan, otros más cobran y los demás, pasean entra la muchedumbre y mesas llevando las cafeteras de peltre, las tortas o los chescos.

Los protagonistas, en este caso, son los camareros que hacen rápidos malabares en el mostrador abriendo y cerrando bisquets bien calientes con un tenedor, desgastando las barras de mantequilla y llenando bolsas con pan que se van de inmediato mientras se acumulan más pedidos.

Poza Rica se ha vuelto famosa por los olores, algunos la distinguen por el olor de la refinería o petroquímica, otros por los arroyos de desagües que la atraviesan o por los basureros, a estos puntos negativos, agreguemos uno agradable, el de los bisquets con mantequilla.

Terminado el servicio, el cliente se retira mientras el escándalo de voces, vasos, cubiertos y calor de hornos y parrillas se quedan en esos pequeños espacios donde el café y el pan no son motivo de reunión, sino de antojo.

Foto del bísquet del sitio oficial de PR
Fotos del café Roma del bloguero

jueves, octubre 13, 2011

Adrián Gamundi (1969-2011)

A Adrián Gamundi lo conocí en septiembre de 1981. Sentado en una tabla sostenida entre ladrillos, pegado a la pared del fondo del salón de primero D de la Secundaria Federal número 2.

Era larguirucho, con un poco de disfonía al hablar y con el otro apellido que le venía muy bien: Moreno.

Tengo el honor de haber notado que en vez de boca, la naturaleza le había dotado con un pico de pato, razón natural para apodarle, lógicamente: El Pato.

Quizás en el fondo no le gustó, aunque muchas veces se presentaba orgullosamente así, su venganza ocurrió el día que quiso comprobar la resistencia de mi reloj Mido jugando basquetbol con él como lo veíamos en un comercial de la TV ochentera (solo que el del comercial era Timex).

Cursamos toda la secundaria entre un zoológico de compañeros: perros, zorros, peces, tuzas, pollos y hasta un homínido cuaternario.

Adrián migró su fanatismo del Cruz Azul al América sin darse cuenta y en esa época disfrutamos los campeonatos que las Aguilas le arrebataron a sus archienemigos. Le fuimos al equipo más consistente de la Liga Mexicana de Beisbol, Los Petroleros de Poza Rica (siempre estaban en último lugar de su zona), a los Dodgers en tiempos del "Toro" Valenzuela, disfrutamos cada victoria y cada derrota de los Acereros de Pittsburgh y hasta los lances de Canek desde la tercera cuerda.

Fuimos mezcladores de baladas en un stereo de una marca desconocida llamada Stenius, descubrimos a Louis Armstrong 25 años después de su muerte y desgastamos hasta donde se pudo botones y dedos en un arcade llamado Defender (el original de Williams del 1981, no fregaderas).

Fue el tiempo de ver películas en grupo en los contados cines de Poza Rica, de ensayar los sábados en el coro de la Federal con los maestros María de la Luz y Matías y de forrar libretas con las espectaculares fotos de aquella vieja revista llamada AutoMundo Deportivo, una versión mexicana de Sports Ilustrated.

Veíamos con la misma fascinación a las niñas bonitas de la escuela que a Jack Lambert, Alain Prost, Tin Tan o Carl Sagan, podíamos enamorarnos de la misma estudiante de otra escuela como de una frase escondida en Pedro Páramo... y sin pelearnos.

Adrián profesaba una extraña admiración hacia sus hermanos, adoraba hablar de ellos, de Miguel, de Juan, de Carmen y de Sonia, no recuerdo una molestia o crítica feroz para las virtudes o defectos de la gente que vivía con él.

Enfrentó con entereza el deceso de su hermano Enrique y de su abuela Licha, que entre los Gamundi, aunque fueran mayores, era los más pequeños de su familia.

Adrián tenía un fascinante amor por todo su clan, todos, a decir de él eran unos cabrones, pero los idolatraba, no perdía oportunidad para enaltecer las borracheras o chingaderas que hiciera uno u otro.

Le fascinaba tanto su familia como La Tremenda Corte, de la cual no nos cansábamos de platicar como si fueran capítulos de estreno, siendo que el último de esa serie lo habían transmitido en Cuba en 1958.

"El Pato" huyó de la prepa a la que nos llevaron y lo hizo oportunamente, yo tardé un año más.

Ya en escuelas separadas compartimos nuestra conciencia social leyendo las Proceso que caían en nuestras manos, intercambiando libros y criticando a Televisa, el PRI y a la religión como si al charlar se pudiera cambiar al mundo mientras caía el Sol.

Si la noche llegaba, no había problema, nuestra afición por astronomía (y el desconocimiento de la misma) nos permitía hacer las mismas teorías básicas que los egipcios y mayas que no sabían astronomía tuvieron al mirar las estrellas.

La universidad nos recibió ya por separado y poco a poco el tiempo marcó distancia física entre ambos.

Al inicio de los noventa ya sólo quedaba algún tochito callejero, una sesión de tiros libres en la cancha de alguna escuela, el presumir que habíamos conocido a alguna chica a la que nunca le hablamos o intercambiábamos música que ya distaba en gustos uno del otro. La frecuencia con Adrián fue menor, pero ya había sido suficiente para conocer quién era y qué hacía en este planeta lejos de Criptón.

Mientras él se fue a ejercer la contaduría yo opté por el periodismo, mientras él se apasionaba leyendo comics yo hacía caricaturas, mientras él se volvía consejero yo dejé Poza Rica.

Me tocó escuchar de él análisis sobre el trabajo de Stan Lee y de los entretelones de alguna historia bizarra de Batman o Superman que yo olvidaba de inmediato, y es que con Adrián había agotado el tema cómic con Batú, el Capulinita y el Transas.

Adrián tuvo entonces el atino de volverse promotor de algo, un tipo de activista involuntario que concentraba la afinidad por el cómic, hasta me sorprendió saber que era famoso en una sociedad a la cual los medios han tenido olvidada.

Se volvió héroe de un grupo de chicos, armó una, dos, decenas de eventos relacionados con las viñetas y los héroes, contactó gente del medio y se movía en ese mundo como pez, mejor dicho, como pato en el agua.

Dijo que se enamoró varias veces, pero sólo se casó en dos dos ocasiones, aunque aquí entre nos, su gran gran amor, y me lo confesó por escrito, eran esas galletitas que parecen polvorones que él, no sé de donde sacó, que se llamaban "rodeos". Llenos de azúcar, estaban completamente fuera de su dieta, aunque los añoraba como a una mujer, tan lejos de su alimentación como la Coca Cola normal (y qué ironías, él trabajó para esa marca de refrescos).

Un día me habló de la diabetes como si fuera una gripa, las ironías y su mordacidad parecían que eran el mejor antídoto contra un mal que lo minó desde pequeño.

Mis últimas pláticas con él, ya con la tecnología de por medio, estaban llenas de nostalgias y reclamos suavecitos.

Me dijo un 13 de mayo que se sentía mal, pero que se las ingeniaba, que para eludir a la muerte se disfrazaba de mormón porque quería seguir en el planeta mucho tiempo.

"Me anda correteando la muerte, pero me doy mañas para que no me encuentre... acepto tips".

Yo le decía, que aunque no lo creyera, yo recordaba a mucha gente querida en Poza Rica, entre ellos, él mismo, el Pato reviró así: "Mejor paga mi viaje al Puerto, eso me daría mucha vida y una manera de embaucar viáticos".

Y me amenazó: "Como quiera, no te voy a invitar a mi cafeteada, quiero descansar en paz y tu no desaprovecharás la ocasión para chingarme".

Aquel día de mayo de 2011 le pregunté si extrañaba algo a sus 42 años y me respondió: "Muchas cosas, pero es irresistible saber qué hacen todos mis muertos, a ellos los extraño mucho y no me aburriré, chance haga otro departamento post mórtem".

Hoy, a más de un día de su muerte y a una hora de su sepelio, es inevitable pensar que Adrián sigue vivo y, no es que le hiciera caso sobre ir a su sepultura, hay una horrible sensación de vacío de no poder ir a verlo y reclamarle que morirse sin avisar no es de amigos...

El post podría crecer mucho más, pero, pensaré que Adrián ya debe estar refunfuñando retacándose de rodeos y a la vez hablando con esa voz que parecía que se le atoraba en la garganta y oirlo hablar de su perro Panzón, de su gato gris, de todas sus ocurrencias... y tomando mucho refresco sin preocuparse de que sea light.

Descansa Adrián, te voy a extrañar mucho...

Córdoba, Ver., 14 de octubre de 2011

miércoles, octubre 05, 2011

Thanks Mr. Jobs

La primera vez que me "enfrenté" a una Mac no concebí lo que tenía "enfrente". Fue impactante ver en pantalla una fotografía en color que apenas minutos antes había estado en mis manos... en papel. Era 1995, la palabra escáner no inspiraba nada, tampoco sabía de la existencia de Steve Jobs ni lo que poco a poco estaba creando.

La Mac en cuestión era un modelo llamado LC/Performa 400 con una atractiva manzanita multicolor al frente. Ese equipo me resultaba amigable, a pesar de que para usar aquella vieja aplicación llamada QuarkXpress se tenían que reiniciar el equipo para cambiar de idioma y usarlas en español.

El guitarrazo inconfundible del arranque me recordaba un poco el final de A Day in the Life de Los Beatles, después me enteré que el guitarrazo no era tal, que todo tenía efectivamente un tufo beatle, pero que no era el final de la pieza de Lennon, sino que una creación de uno de los ingenieros de Apple llamado Jim Reekes.

Años más tarde lo mío ya era la Mac, con floppy, con zip, con ethernet, con algo llamado USB, blancas o beiges y de una sóla pieza (era simpático que las personas preguntaran por el CPU, cuando todo ya estaba integrado).

Con una Power PC entré de lleno a internet y descubrí los enormes alcances de esta herramienta, entre ellos, la facilidad de encontrar información sobre el creador de esas maravillas, un tal Steve Jobs que había creado la empresa Apple en un garage, que había fracasado en sus intentos empresariales incluso para abandonar su creación y que incluso fundó una empresa llamada Pixar.

Steve Jobs ya había hecho parte de la chamba y tenía a los usuarios frente a equipos con ambientes gráficos amigables, en colores, usando un ratón, trabajando en computadoras con diseño no tan ordinario y con un precio inaccesible (quizás el único inconveniente).

Para 1998, tuve la oportunidad de tener una iMac en mis manos. Al verla, la lógica me hizo pensar que algo estaba mal, Jobs había regresado a Apple para reinventar sus productos y darle a los usuarios una caja mitad huevo mitad pantalla, todo en uno y para acabarla... verde.

La ovoide iMac me pareció frágil, con un ratón horroroso en forma de piedra de río y la imposibilidad de trasladar mis archivos en un floppy o zip me hacían tenerle desconfianza. Sin embargo, conectada a la red de internet se volvió un monstruo revolucionario.

En ese momento, su creador, Steve Jobs, había dado un acelerón a fondo para llegar al futuro. Nada fue igual.

Después, vinieron en cascada las nuevas iMac, el genial atino de darles colores a las carcasas y formas extrañas (en forma de cubo, lámparas o como páneles sacados de Star Wars), de darles mucha más velocidad, de ponerlas en un pedestal inaccesible para los virus y en seguir siendo equipo simpático que volvía a sus usuarios un tipo de secta llena de cómplices que podían jactarse de tener algo único, aunque una oficina estuviera llena de Macs.

Y luego, Jobs se volvió un Dios, con el mismo arrastre de un rockstar, como Los Beatles, Pelé, la Madre Teresa de Calcuta o el mismo Harry Potter. Había razones, el californiano había puesto en nuestras manos no sólo esas computadoras sino el iPod y se había inventado un concepto que tenía nuestra vida en una mano, con nuestras imágenes, nuestro soundtrack vital y los clips de de nuestra vida.

Y el poder de la nueva generación de G3, G4, G5, etc y un ejército de felinos comenzó a rasguñar hogares, oficinas y escuelas por todo el mundo entre jaguares, leopardos, panteras, tigres, leones que ronroneaban como sistemas operativos dentro de cada Mac. Disfruté la eMac con toda su blancura.

Bastó a Jobs ponerle un teléfono al aparatito y más de un millón de aplicaciones para volver loco a un sector del mundo. Hizo de sus dispositivos una necesidad tan apremiante como la electricidad, como el agua, su marca asimiló humanos hipnoptizados por magia, porque sólo así se puede llamar a algunas maravillas que permite un gadget como el iPhone y el iPad.

La pérdida de Steve Jobs es de esas que dejan a millones en la orfandad. Su muerte previsible ocurrió mientras apenas terminaban de cargar energía los primeros iPhone 4S presentado un día antes del deceso. Apple, con toda la tecnología y el poder creativo heredado de Jobs no será lo mismo, el mismo mundo de la tecnología perdió un chip vital.

Sólo quedar dar las gracias en silencio al genio de Jobs, publicar este post desde una Mac y twittearlo desde un iPhone.

jueves, mayo 19, 2011

¿Y si se acaba el mundo?... II Parte

Y entonces... mañana se acaba el mundo... mmmh... bueno...
Dice mi mamá que el mundo se acaba con la muerte... y yo estoy de acuerdo con ella y no con el paranoico de Harold Camping.

A propósito del fin del mundo, anunciado para este 21 de mayo, es bueno retomar las palabras dichas (o tecleadas) por Stephen Hawking, que al final de la vida, se baja la cortina, se desactiva el circuito, se apaga el switch, se cuelgan los tenis, se estira la pata, se petatea o se canta El Manicero... así de simple... bueno, Hawking no dijo todo eso...

La crueldad de las palabras de Hawking, lamentablemente para muchos, tienen una verdad inevitable pese a ese cuento de hadas que el mismo físico-matemático de Cambridge criticó.

Como dirían en la tortillería: no hay más allá...

Por años, la reflexión infantil de: "bueno, y cuando me muera voy a encontrar a mi abuelito de niño, joven o viejito", me dio vueltas en la cabeza, luego, ya de unos 25, pensé en la tía fallecida apenas a los 23, cuando yo tenía 3 años: "y cuando vea a la tía Carlota 'en el cielo' ¿voy a ser mayor que ella? ¿cómo me va a identificar si sólo me vio de adulto?". Fue un 'tormento' en vida.

La Iglesia, que se apoya en estas fantasías para mantener adeptos, lamentablemente ha fomentado ideas románticas, muy bonitas, es cierto, pero no sé bien qué utilidad tienen (bueno, sí, control para mantener adeptos).

¿Cómo sería una sociedad práctica que no pierde el tiempo en reflexiones fantásticas? ¿Cómo sería la sociedad que no espera un bienestar final después de la muerte sino que se dedicara al bienestar en su vidad? ¿Habría menos malos esperando el perdón eterno?

Los cristianos, particularmente, piensan en el paraíso y que ahí se va a disfrutar del descanso eterno. Obvio que yo creo, que todo el bienestar que se logre, se debe hacer aquí y ahora, que no hay otra oportunidad.

Todas las manifestaciones de bienestar, el arte, la belleza, el amor, "lo bueno", se tienen en esta vida, no hay otra cuando el botón haga clic, si se va a transmitir algo "bueno" a otras generaciones, hay que hacerlo ya (Por lógica, todos los gritos, enojos, "lo malo", deben evitarse).

Por eso, en parte, no me preocupa que se acabe el mundo el 21 de mayo como dicen esos terroristas apocalípticos (como Camping) que traen a millones tronándose los dedos (aunque mantengo el temor justificado de la caída de meteoritos en la cabeza).

Por si las dudas, le diré a mi esposa que preparemos maletas, porque si se acaba el mundo, nos vamos pa' Tijuana.

PD: Qué post tan obvio, innecesario y caótico.

¿Y si se acaba el mundo?... I Parte

lunes, mayo 09, 2011

La paranoia en tiempos de la semifinal

Desde pequeño (no hace mucho), siempre tuve una confusión razonable: cuál era con precisión el gentilicio en nuestro país vecino del Norte.

Podía ser estadounidenses, pero, oficialmente, los mexicanos también lo serían por pertenecer a los Estados Unidos Mexicanos; podían ser norteamericanos, pero, aquí cabrían también mexicanos y canadienses o; quizás serían americanos, no, tampoco, americanos son todos los habitantes del continente.

El caso es que allá no se complican, para ellos mismos, los Estados Unidos de América son simplemente America y llaman al continente The Americas, y esta razón puso a temblar en Twitter a más de uno... o miles.

¿Cómo, el festejo de miles de antiamericanistas en Twitter, los llevó a la paranoia? Por un simple hashtag o etiqueta llamada #adiosamerica, con el que los antifans del cuadro de Coapa se dieron vuelo descargando su alegría por ver al equipo de amores y odios caer ante Morelia y quedar fuera de la semifinal.

'Haiga cosa', vaya que el miedo corrió pronto hasta convertirse tema de tendencia o trending topic como comúnmente se llama (TT).

Aunque no está verificado el dato de que esto haya sido producto del temor en toda la unión americana, la CIA, el Pentágono o la Casa Blanca, los muchos "guatafoc" o "WTF" (tampoco podría verificarse el número) evidenciaron que si tu país se mete en otras naciones para matar gente con la excusa de la seguridad doméstica y argumentando terrorismo, es posible que vivas con miedo permanente, tanto que, por una burla a terceros harás el ridículo.

Y más, te rematarán con otra etiqueta que dirá #gringospendejos y que se hará tan popular como #twitterosmexicanos, los mismos que desataron la burla contra un ineficiente equipo de soccer.

sábado, marzo 19, 2011

¡Sale Luna gigante para la mesa 3!...

Tanta Luna y no saber qué hacer con ella...

Lejos de parecer un hombre romántico y enamorado que es capaz de ofrecerle nuestro satélite a la esposa, soy un hombre que respeta ilimitadamente el razonamiento científico.

Y aunque una cosa no tenga nada que ver con la otra, no importa, también soy capaz de asombrarme de las observaciones celestes, y también soy capaz de entregar a mi esposa un gran platón de queso rallado extraído del Selene.

Me asombran, por un lado, los fenómenos previstos como el de esta noche, que nos anunciaron que es posible salir al patio para observar una Luna gigante, pero también la falta de conocimiento que lleva a miles de personas a pensar que un evento así acarreará más catástrofes.

(Para catástrofes la mexicana)

Yo prefiero, por esta vez (antes que criticar las creencias y miedos), retar a la tortícolis y mirar arriba con mi esposa a un lado y de ser posible, con una copa en la mano para brindar por la Luna, por el conocimiento científico y por la compañía.

Ya en 2007 había escrito en estos mismos espacios cosas que todos saben, que pese a que muchos catastrofistas, yo entre ellos, "que piensan que la luna explotará como sapo inflado", esto no implica ningún riesgo para la Tierra, pero sí habrá efectos naturales como el crecimiento de las mareas y cambio en algunos hábitos en los animales (entre ellos los hombres lobo :).

Si la Luna se va a cercar algunos kilómetros, que va a brillar 30% más y se verá más grande 14%, está bien, no nos preocupa, ya saldrá de "su locura" y regresará a su posición original a 356 mil kilómetros de distancia, mientras, aunque "más grande", como todos los días pasará igual... saldrá la Luna, nos mirará apaciblemente con su cara de conejo y se irá a dormir por la mañana como un buen velador que hizo sus tareas, entre ellas, enamorar gente o asustarla...