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domingo, abril 20, 2014

García Márquez y Los Beatles

Murió Gabriel García Márquez… poco qué agregar a los millones de bytes escritos sobre él… quienes lo leímos lo lamentamos profundamente… sólo añado que pocos escritores llegan a causar una emoción, y el colombiano lo consiguió, no con literatura fácil, no… no olvidaré el desaire inmisericorde que le hizo Fermina Daza a Florentino Ariza con aquel "No por favor, olvídelo"… pero, basta… no es este post para hablar de los libros de Gabo… sólo para rescatar este texto publicado por Proceso y otros medios el 15 de diciembre de 1980 donde el premiado periodista escribe sobre Los Beatles a propósito del entonces reciente asesinato de John Lennon…

Ojalá que García Márquez encuentre a todos sus personajes y arme una tertulia en un pueblo caluroso e imaginario...

Aquí el texto:
Por favor, no pregunten, por supuesto que es un fake, en la foto original es Ed Sullivan.

Sí: la nostalgia sigue siendo igual que antes  

  • Gabriel García Márquez


PARIS.- Ha sido una victoria mundial de la poesía. En un siglo en que los vencedores son siempre los que pegan más fuerte, los que sacan más votos, los que meten más goles, los hombres más ricos y la mujeres más bellas, es alentadora la conmoción que ha causado en el mundo entero la muerte de un hombre que no había hecho nada más que cantarle al amor. Es la apoteósis de los que nunca ganan.
Durante 48 horas no se habló de otra cosa. Tres generaciones –la nuestra, la de nuestros hijos y la de nuestros nietos mayores– teníamos por primera vez la impresión de estar viviendo una catástrofe común, y por las mismas razones. Los reporteros de la televisión le preguntaron en la calle a una señora de ochenta años cuál era la canción de John Lennon que le gustaba más, y ella contestó como si tuviera quince: La felicidad es una pistola caliente. Un chico que estaba viendo el programa, dijo: "A mí me gustan todas". Mi hijo menor le preguntó a una muchacha de su misma edad por qué habían matado a John Lennon, y ella le contestó como si tuviera ochenta años: "Porque el mundo se está acabando".
Así es: La única nostalgia común que uno tiene con sus hijos son las canciones de Los Beatles. Cada quién por motivos distintos, desde luego, y con un dolor distinto, como ocurre siempre con la poesía.
Yo no olvidaré nunca aquel día memorable de 1963, en México, cuando oí por primera vez de un modo consciente una canción de Los Beatles. A partir de entonces, descubrí que el universo estaba contaminado por ellos. En nuestra casa de San Angel, donde apenas si teníamos dónde sentarnos, había sólo dos discos: una selección de preludios de Debussy, y el primer disco de Los Beatles. Por toda la ciudad, a toda hora, se escuchaba un grito de muchedumbres: Help, I need somebody. Alguien volvió a plantear por esa época el viejo tema de que los músicos mejores son los de la segunda letra del catálogo: Bach, Beethoven, Brahms y Bartok. Alguien volvió a decir la misma tontería de siempre: que se incluyera a Bozart. Alvaro Mutis, que como todo gran erudito de la música tiene una debilidad irremediable por los ladrillos sinfónicos, insistía en incluir a Bruckner. Otro trataba de repetir otra vez la batalla en favor de Berlioz, que yo libraba en contra porque no podía superar la superstición de que es "un oiseau de malheur", es decir, un pájaro de mal agüero. En cambio, me empeñé desde entonces en incluir a Los Beatles. Emilio García Rivera, que estaba de acuerdo conmigo, y que es un crítico e historiador de cine con una lucidez un poco sobrenatural, sobre todo después del segundo trago, me dijo por esos días: "Oigo a Los Beatles con un cierto miedo, porque siento que me voy a acordar de ellos por todo el resto de mi vida". Es el único caso que conozco de alguien con bastante clarividencia para darse cuenta de que estaba viviendo el nacimiento de sus nostalgias. Uno entraba entonces en el estudio de Carlos Fuentes, y lo encontraba escribiendo a máquina con un solo dedo de una sola mano, como lo ha hecho siempre, en medio de una densa nube de humo y aislado de los horrores del universo con la música de Los Beatles a todo volumen.
Como sucede siempre, pensábamos entonces, que estábamos muy lejos de ser felices, y ahora pensamos lo contrario. Es la trampa de la nostalgia, que quita de su lugar a los momentos amargos, y los pinta de otro color, y los vuelve a poner donde ya no duelen. Como en los retratos antiguos, que parecen iluminados por el resplandor ilusorio de la felicidad, y en donde sólo vemos con sombro cómo éramos de jóvenes cuando éramos jóvenes, y no sólo los que estábamos allí, sino también la casa y los árboles del fondo, y hasta las sillas en que estábamos sentados. El Che Guevara, conversando con sus hombres alrededor del fuego en las noches vacías de la guerra, dijo alguna vez que la nostalgia empieza por la comida. Es cierto, pero sólo cuando se tiene hambre.
En cambio, siempre empieza por la música. En realidad, nuestro pasado personal se aleja de nosotros desde el momento en que nacemos, pero sólo lo sentimos pasar cuando se acaba un disco.
Esta tarde, pensando todo esto frente a una ventana lúgubre donde cae la nieve, con más de cincuenta años encima y todavía sin saber muy bien quién soy, ni qué carajos hago aquí, tengo la impresión de que el mundo fue igual desde mi nacimiento hasta que Los Beatles empezaron a cantar. Todo cambió entonces. Los hombres se dejaron crecer el cabello y la barba, las mujeres aprendieron a desnudarse con naturalidad, cambió el modo de vestir y de amar, y se inició la liberación del sexo y de las drogas para soñar. Fueron los años fragorosos de la guerra de Vietnam y la rebelión universitaria. Pero sobre todo, fue el duro aprendizaje de una relación distinta entre los padres y los hijos, el principio de un nuevo diálogo entre ellos, que había parecido imposible durante siglos.
El símbolo de todo eso –al frente de Los Beatles– era John Lennon. Su muerte absurda nos deja un mundo distinto poblado de imágenes hermosas. En Lucy in the Sky, una de sus canciones más bellas, queda un caballo de papel periódico con una corbata de espejos. En Eleanor Rigby –con un bajo obstinado de chelos barrocos– queda una muchacha desolada que recoge el arroz en el atrio de una iglesia donde acaba de celebrarse una boda. "¿De dónde vienen los solitarios?", se pregunta sin respuesta.

Queda también el padre Mackenzie escribiendo un sermón que nadie ha de oír, lavándose las manos sobre las tumbas, y una muchacha que se quita el rostro antes de entrar en su casa y lo deja en un frasco junto a la puerta para ponérselo otra vez cuando vuelve a salir. Estas criaturas han hecho decir que John Lennon era un surrealista, que es algo que se dice con demasiada facilidad de todo lo que parece raro, como suelen decirlo de Kafka quienes no lo han sabido leer. Para otros es el visionario de un mundo mejor. Alguien que nos hizo comprender que los viejos no somos los que tenemos muchos años, sino los que no se subieron a tiempo en el tren de sus hijos.

jueves, junio 27, 2013

Una noche beatlera de regalo...

La pequeña me trajo una sorpresa por el día del padre: un par de boletos para un concierto de grupos que harían un homenaje a Los Beatles... no la esperaba, es uno de los mejores regalos que he tenido...

Antes de entrar, ella esperaba con emoción escuchar Yellow Submarine y yo, más o menos sabiendo lo que vería, le expresé mi deseo por A day in the life... y mientras jugábamos al "veo veo" un comerciante vendía playeras con motivo del show...

El evento, pintó más o menos así:

Cuando de homenajes a Los Beatles se trata, los mexicanos se pintan solos. Hay miles de fans que aún guardan su beatlemanía olvidada en valiosos discos de vinil, otros, nacientes, descubren las número 1 en programas de radio e internet, los hay estudiosos y otros que se aprovechan de estos haciendo de un gusto, un blanco de mercenarios que vuelven todo un beatlemercado.

Imagen tomada del Facebook de Gabriel Carreón.

En el escenario del auditorio de la ESBAO un grupo más de las decenas que existen como imitadores de los Fab Four, Amnesia, hizo un homenaje tocando con muchas ganas y con deficiencias de sonido And I love her, recomponiendose con Dont let me down y All my loving, aventurándose con She loves you, muchas ganas y entusiasmo en una sala, calculo, al 60% de las 1265 butacas y con un público que seguía las piezas con destellos de euforia.
No eran John, George, Paul y Ringo, pero sí Óscar, Arturo, Guillermo e Iván, tocando a Los Beatles, sin nervios, como si estuvieran en un garage. Cumplieron.
Con más fuerza, movimiento y bastante entonados, pero sin estilo Beatle treparon al foro Alan Hay-parker y el grupo Legends. Tampoco con pose imitadora se treparon al avión para tocar Back in the USSR, aprovechando el talento de su guitarra para palomear While my guitar gently weeps e intentar una buena copia de Come together y rematar esta etapa con la clásica Twist and shout. El ánimo levantó...

Bajo la dirección de Armando López Macip, la Orquesta Clásica de Orizaba, con una treintena de músicos armó dos popurries.
Sonando más suaves que sinfónicos, en hilera derramaron las notas de Got to get you into my life, Michelle, When I'm 64 y Get back; y después, un arreglo de Henry Mancini a A hard day's night, And I love her, All my loving, Norwegian wood, Michelle y Yesterday.
Siempre he pensado que para escuchar Beatles sinfónicos hay que estar en un estado de ánimo especial y la noche se prolongaba un poco entre la expectativa, mientras el aire parecía llenarse de sonidos al estilo Fausto Papetti y Paul Muriat.


Todo cambió cuando fusionaron la orquesta con el grupo de Hay-parker. Arrancaron lentos con Yesterday pero mejoró exponencialmente al llegar Something y pese a un desorden final, salvaron All you need is love.
Ya no bajaron la guardia, ni la orquesta ni el grupo cuando siguieron de largo con una buena interpretación de A day in the life, donde el baterista se vio bastante estudiado en una de las piezas cúspides de Los Beatles, también ocurrió con Strawberry fields forever y enfilaron al final con The long and winding road, el remate de Abbey Road salvando Golden slumbers-Carry that weight-The end y complacieron a un público ya entusiasmado con Let it be y Hey Jude...

El remate se salió del programa beatle cuando sin mucha ambición, todos, incluído Amnesia, tocaron Imagine de Lennon. Un final para calmar los ánimos del na na na na na na na maccarniano.

El "respetable" agradeció de pie, aplaudió, algunos gritaron infructuosamente "Help!", "Ob la di Ob la da", "Love me do", "I am the Walrus" y la pequeña haciendo lo suyo, reclamando por un Submarino Amarillo que no atracó en la noche beatlera musicalizada por talento cordobés, orizabeño, veracruzano y un británico-jarocho.

Lo mejor del episodio nocturno fue la frase de mi pequeña y adorable acompañante: "Es chistoso que vaya a recordar a un grupo que se llama Amnesia...".

Salimos contentos en busca de un taxi...

sábado, diciembre 08, 2012

Lennon, no es el único...


>> Hoy se cumplen 32 años del asesinato de John Lennon, creador de un himno que se eterniza por promover la paz

"You may say I'm a dreamer,
but I'm not the only one"

 Fragmento de Imagine

Para los fans de Los Beatles, el 8 de diciembre tiene un sabor agridulce. Por un lado recuerdan al creador del cuarteto de Liverpool con homenajes por todo el mundo, recuerdan con ello, parte de su legado de paz mezclado con mercadotecnia.
Por otro, que el lamentable crimen ocurrido en 1980 les quitó una estrella y truncó la posibilidad de ver nuevamente juntos a los Fab Four.
Esta fecha, remarcada en el calendario de los beatle-fans, arroja a los neófitos en el tema a un puñado de piezas representativas de Lennon, entre las que destaca, muy por encima de todas: Imagine.
La pieza, interpretada por la voz nasal del hombre nacido en Liverpool un 9 de octubre de 1940, es una balada sencilla guiada por los acordes del piano de Lennon y la batería de Alan White (14 de junio de 1949), uno de los bateristas del grupo Yes, pero lo rústico de la pieza no le quita que sin ser una marcha, sea un himno de paz en todos los rincones del planeta.
Para muchos, Imagine es una pieza donde sólo aparece Lennon frente a su piano blanco en una sala iluminada por la luz que entra por las ventanas de su residencia en Ascot, Inglaterra, pero es más que eso en el plano social. Imagine tiene como antecedentes otras canciones revolucionarias e invocadoras del amor de John como "Help", "All You need is love", "Across the Universe", "Revolution" e ˝In my life" (aunque tengan la firma pactada Lennon&McCartney).

La necesaria Imagine
Imagine, puede ser para muchos la máxima representación de Lennon, un hombre al que siempre se le ha relacionado con la promoción de la paz y el amor, que permaneció en cama con Yoko frente a los medios, igual en Amsterdam que en Montreal, que se manifestó en las calles y en espectaculares contra la guerra y que enfrentó al sistema judicial de los Estados Unidos.
Para otros, puede ser una pieza melosa que no tenía otro objetivo que vender discos y que es aprovechada de forma cursi para hablar de la paz en el mundo.
Lo que es claro, es que la pieza apareció en una época necesitada de motivos pacifistas, en 1971, con un mundo dividido en dos bloques ideológicos que tenían el dedo encima de los detonantes de bombas atómicas y guardando arsenales que aún hoy son usados en guerras locales. Pero también, apareció en una época madura de Lennon, que salía de la era Beatle, después de haber conseguido que el grupo alcanzara la cúspide y cerrara su ciclo con lo mejor de sus creaciones.

¿Qué fue para Lennon?

Antes de Imagine, el pasado inmediato de Lennon era una vorágine de eventos que transformaron su vida en una década llena de frivolidad, dinero y excesos "padecidos" por el músico que no tuvo empacho en decir que Los Beatles eran más populares que Jesucristo (aunque después tuvo que aclarar la intención de su frase).
Además, John traía un peso que parecía justificar su rebeldía, su padre lo había abandonado sin conocerlo siquiera (lo reencontró ya en los tiempos que la fama lo encumbraba), su madre Julia lo dejó también al cuidado de su tía Mimi a los cinco años y cuando parecía que la recuperaba en plena adolescencia, la volvió a perder cuando un ebrio la atropelló en calles de Liverpool.
Pero, más allá de la historia previa, el mismo John sintetiza lo que fue Imagine en varias entrevistas.
De acuerdo con el libro "Lennon en América (1971-1980) basado en parte de los diarios perdidos de Lennon", John consideraba a la canción de la siguiente forma: "Imagine es un gran éxito en casi todas partes (...) es una canción anti-religiosa, anti-nacionalista, anti-convencional y anti-capitalista".
En una larga entrevista para la revista Playboy, Lennon explicó que tanto Imagine como otras piezas compuestas en la era de la Plastic Ono Band "son tan buenas como lo mejor de mi anterior producción. Es posible que para poder darse cuenta de esto necesite usted 20 ó 30 años, pero así es (...) no quiero juzgar si 'I am the Walrus' es mejor o peor que Imagine. Yo hago canciones. Que las juzguen los otros.".
Y agregó: "Con Imagine estábamos diciendo: '¿Pueden imaginarse un mundo sin países ni religiones?' Es el mismo mensaje (de Give Peace a Chance), una y otra vez. Y es un mensaje positivo".

La influencia de Yoko

Para muchos, Yoko Ono es el factor irrefutable de la separación de Los Beatles (aunque recientemente Paul McCartney ya le quito ese peso de encima) y no ha sido valorada como una, si no es que la principal, inspiración de John Lennon después de conocerla en 1966.
Imagine no es la excepción. En su letra aparecen frases que Yoko ya había usado en un libro publicado en 1964.
Basta recordar el primer verso de la canción: Imagine There’s No Heaven” (Imagina que no hay cielo).
El texto de Yoko titulado "Grapefruit" tenía frases como "imagina un pez de colores nadando por el cielo", aunque Lennon le aplica una carga social que le hace "perdonable" este hecho.
Yoko tenía una visión de lo que pretendía John.
En el documental Imagine dirigido por Andrew Solt (1988), la esposa de John explica: "Imagine era una faceta suya, cristalizaba su idea del mundo, cristalizaba su idealismo. era algo que quería decirle al mundo".
Ya antes quería cambiarlo con "Revolution", "todos queremos cambiar al mundo", pero a la vez era irónico, porque en "Across the Universe" escribió "Nadie va a cambiar mi mundo"...
En ese documental, en un aparente encuentro con un fan que logró filtrarse a su residencia, John le explica: "No confundas las canciones con tu propia vida, pueden ser relevantes en tu vida, pero también hay otras cosas (...) sólo soy un tipo que escribe canciones".

Himno de paz

Imagine tomó fuerza en las listas de popularidad nueve años después de salir a la luz con el asesinato de John y 40 años después, por la generosidad de Yoko, cuando la canción se volvió himno para la agrupación Amnistía Internacional a la que la japonesa cedió los derechos de esta y otras piezas de Lennon.
"John la escribió con un profundo amor por el ser humano y una honda preocupación por el futuro de éste", dijo Yoko a propósito de este evento.
Así, Imagine se consolidó como un himno pop a los deseos de paz de quien, cierto, fue un revolucionario, un hombre que era un soñador, pero también sabía que no era el único...



Publicado en Diario El Mundo el 8 de diciembre de 2012

viernes, octubre 05, 2012

John, George. Paul, Ringo, Epstein y Martin...

Hoy se cumplen 50 años del lanzamiento del primero éxito de Los Beatles, que no es ajeno a dos figuras detrás del grupo, Brian Epstein y George Martin.

De izquierda a derecha, Ringo, George, McCartney, Epstein, John y Martin.
¿Qué magia tienen Los Beatles?, (Bitles o Bidls como gusten llamarlos) ¿Hay más razones que la simple simpatía que emanaban sus cuatro integrantes como para que a más de 40 años de su desaparición como grupo sigan siendo un referente musical?
¿Fue su talento plasmado en discos la razón? ¿Fue que llegaron en un momento único en la industria del acetato? ¿Fue que la naciente magia del marketing en los 60s los proyectó? ¿Fue sólo la afortunada mezcla de carisma y capacidad de John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr?
Es complicado saberlo.
Hace 50 años, justo un 5 de octubre de 1962, los cuatro integrantes lanzaban su primer gran éxito, "Love me do" ya envueltos en una larga historia de anécdotas que incluían el hecho de que el baterista original, Pete Best, fue quien grabó originalmente el tema de Lennon y McCartney baquetas en mano.
Pero no fue para Best la gloria, sino que correspondió a Richard Starkey (Ringo) el honor de grabar aquel disco sencillo bajo la dirección del productor George Martin, quien tuvo la sugerencia de cambiar al baterista.
Desde ese momento, Los Beatles despegaron a la fama como aquellos primeros proyectos espaciales de los 60s.
Si bien es muy complicado asignar a una sola razón el éxito del llamada "Cuarteto de Liverpool", sí vale la pena recordar dos nombres que sobradamente empujaron al estrellato a John, Paul. George y Ringo.

 


El quinto Beatle
Pieza angular en la historia Beatle es Brian Epstein (Manchester, 19 de septiembre de 1934 - Londres, 27 de agosto de 1967).
Aquel vendedor de discos tuvo el tino de tomar la incipiente carrera musical del cuarteto recogida de las oscuras entrañas de la Cavern Club de Liverpool casi un año antes del lanzamiento de "Love me do".
Nada fue igual desde que la noche del 9 de noviembre de 1961, Brian se introducía al humeante ambiente rockanrolero donde cuatro individuos envaselinados y con chamarras de cuero cantaban ebrios y diciendo disparates en el pequeño foro .
"Quedé impresionado de manera inmediata por su música, su ritmo y su sentido del humor sobre el escenario", dijo de aquel momento.
Epstein hizo lo que nadie en la historia musical. Le inventó un marketing a Los Beatles, los limpió y exprimió hasta crearles una imagen única que se complementó con el talento musical. Los encumbró en las listas de popularidad de Inglaterra y Europa, pero principalmente los llevó a la meca de la fama en ese entonces, los Estados Unidos, donde en 1964 la "Beatlemanía" se convirtió en un concepto que sintetizaba una adoración nunca vista, ni siquiera para quien era considerado "El Rey" Elvis Presley.
La dupla Epstein-Beatles sólo pudo romperla la muerte del manager ocurrida el 27 de agosto de 1967 entre historias que revelaron entre otras cosas la depresión del empresario, su adicción a medicamentos y sus preferencias sexuales.
Brian y George Martin.
La importancia del sonido
Ya mencionado, George Martin (3 de enero de 1926 en Highbury, Inglaterra) es el gran responsable de las exigencias acústicas en las piezas de The Beatles.
Desde el LP "Please please me" hasta "Abbey Road", incluídos los 11 álbumes intermedios, Martin fungió como productor en los estudios de EMI (inicalmente en la subsidiaria Parlophone que sellaba a Los Beatles en sus inicios) y posteriormente en los legendarios Abbey Road de Londres (sólo el disco posterior a la desintegración del grupo, "Let it be", quedó fuera de sus manos ya que Lennon le dejó la responsabilidad a Phil Spector).
Con Martín en cabina, las mezclas y las locuras acústicas de Lennon, McCartney y en menor grado de Harrison y Starr, garantizaban un éxito en cada impresión en los acetatos y es que cada pieza de Los Beatles era guiada por el oído de un músico con habilidades sinfónicas.
El productor de Los Beatles no sólo controlaba con talento consolas y amplificadores, sino que además era arreglista, compositor, pianista, guitarrista y no tenía empacho en tomar entre sus manos un oboe.
Sir George Martin depuró la calidad de los primeros éxitos de Los Beatles que salían en crudo de sus instrumentos y facilitó el camino a los complicados inventos que salían de sítaras, melotrones, orquestas de cuerdas, martillazos y eran metidos a pistas y pistas de cintas en los tiempos que todo era análogo, toda la ingeniería musical eran mecanismos básicos, palancas, engranes y aquella y desaparecida tecnología de bulbos.
Finalmente, contestar la pregunta qué hizo grande a Los Beatles sigue siendo complicada de contestar y aquí sólo se exhiben a Epstein y Martin como dos de los detonantes de ese éxito.
¿Fue la época? ¿Fue la fortuna que los llevó a EMI o a los estudios de la CBS donde marcaron la historia de la TV estadounidense? ¿Fue su coqueteo con la música hindú? ¿Fue Neil Aspinall que continuó empujando la carrera del grupo después de su desintegración en 1970?
Lo que es seguro, es que además de los cuatro integrantes, hubo un gran número de figuras y empresas que acomodaron las cosas para que la carrera de Los Beatles siga siendo un viaje mágico y misterioso.

sábado, mayo 12, 2012

Paul, para la historia

 Lejos quedaron las presentaciones del 2002 y 2010 (además de los shows días antes), porque Paul McCartney se plantó con su banda para dar un histórico concierto en el corazón de México.

Qué cierre de campaña ni qué apoyo al líder cetemista, no es el grito, aunque quizá sean muchos gritos en la plaza principal de México: el Zócalo.

En la historia de la beatlemanía mexicana ha habido pocos encuentros con los protagonistas de ese fenómeno que nació a nivel mundial en los sesentas, pero que en México se ha arraigado por alguna mágica y misteriosa razón.

 Los Beatles nunca vinieron a Mexico, por algo debe ser que las visitas de Paul McCartney son especiales y espectaculares para un público que se renueva, como se puso de manifiesto el pasado 10 de mayo, cuando el creador de Yesterday concentró a 200 mil almas cuyo rango de edad iba de 1 a los 80 años.
Get the flash player here: http://www.adobe.com/flashplayer

 McCartney encarna a Los Beatles y su talento musical y vocal se mantiene intacto. Aún las piezas que requieren de un esfuerzo casi inalcanzable siguen siendo interpretadas como al grabarse. Los fans mexicanos se rinden ante Sir Paul como vasallos que esperan un motivo para aplaudir, gritar, elogiarlo, bailar o manifestarse de mil formas, con globos, con playeras sudorosas o con pancartas.

 Para quien se rinde ante Mc- Cartney no importa esperar días bajo la lluvia, permanecer parado 12 horas o padecer de líquidos de desconocida procedencia que fueron arrojados por el sector del no tan respetable público. Lo importante es ver a ese hombre que escribió y puso música (en su totalidad o en compañía de Lennon) a las rolas que no dejan ni dejarán de escuchar en sus vidas.


 En un Zócalo sin bandera, los pendones que cuentan son los británicos y los conocedores de conciertos saben que un show de Macca sin banderas del Reino no es un concierto completo.

 Los mexicanos rinden su tributo complaciendo al Sir, le iluminan el rostro con encendedores mientras el músico se siente en casa y se los echa al bolsillo diciéndoles con el mejor de sus acentos británicos "gracias chilangos", "son a toda madre" o justo donde mejor se escucha, el Zócalo, "viva México cabrones".

 Paul pasea con su traje de rey, saco rojo, camisa rosa con cuello blanco y pantalón negro, se toma los tirantes, alardea, baila, brincotea, les grita "wooooooh" llevando el agudo hasta donde se acaba la voz, ¿Es ese el hombre que en una vida real estaría registrándose ante el Inapam inglés?... no hay en el escenario una sola muestra que el ex Beatle tenga 69 años. Pareciera que los conciertos, lo alimentan y les robara a los fans la edad como un tipo historia de Dorian Gray llevada de una flemática sala oscarwilderiana al meritito centro político, religioso y social del país.

 Cada que Paul rescató del baúl de los recuerdos las canciones de Los Beatles, la beatlemanía mexicana sentía mariposas en el estómago (o hambre por el malpaso), se elevaban hasta el éxtasis así fuera Hello good bye, All my loving, Drive my car, Paperback writer, Blackbird, And I love her, Lady madonna, Daytripper o Get back.

La potencia de la banda de Paul McCartney, le consta al reportero, hacía vibrar los edificios de alrededor del Zócalo tanto que podría medirse en grados Richter y no en watts. El grito de ¡Paul Paul Paul Paul! sobre las baldosas del Zócalo es insistente, nomás faltó quien dijera "Paul hermano, ya eres mexicano".

 El mar de gente simula desde la altura una imagen satelital de la Tierra con decenas de tormentas, y nada lejana la similitud comparado con el huracán de emociones que vibra en cada mosaico que pisan los asistentes.

 De espaldas a dos grandes templos, el Mayor y la Catedral a 15 grados del Palacio Nacional y de frente al Ayuntamiento capitalino, Paul McCartney tomó un poder que pocos pueden presumir, ser el centro de atención de todas las miradas en el Zócalo, 400 mil ojos viendo el "espectáculo espectacular" que se concentra en toneladas y toneladas de pantallas, explosivos, bocinas, cablerío, computadoras, estructura e instrumentos musicales.


 Que si faltó I saw her standing there, es lo de menos, las tres horas de concierto que incluyeron 38 canciones (como tres LPs) fueron más que suficientes para los entusiasmados fans del bajista británico. And in the end, Paul acelera a fondo con el botón de oro que representa para él el medley final de Abbey Road, que no es otra cosa que la desintegración de la empresa llamada The Beatles.


 Los asistentes a la Plaza toman al máximo la última probada beatle con angustia porque el reino de McCartney termina en el Zócalo entre explosiones y confeti y se va con media promesa, porque dijo en español "adiós México", pero también dijo "nos vemos a la próxima".

Todas las imágenes de este post, son de este bloguero guapachoso,
tropical y beatlemaniaco (mesurado), incluídas las de la fotogalería.

Epílogo
 Como detonado por la hora, las 12:00 de la noche, los fans quedan encantados y no dejan de hablar del concierto que acaban de ver y en cada río humano que en ese momento corre en los alrededores de la Plaza Central, la plática se desborda para volverse canción... "Get back, get back, get back to where you once belonged..."

La banda

II  La banda de Paul McCartney ya cumplió 10 años y ha estado en México en tres ocasiones, en 2002 con la gira Back in the World, en 2010 con la gira Up and coming y  en 2012 en On the run tour. Está integrada por Paul "Wix" Wickens en los teclados, Brian Ray y Rusty Anderson en las guitarras y bajos; y Abe Laboriel en la batería.

¿Qué cantó Paul y a qué horas?

II 21:05.- Hello, Goodbye
II 21:11.- Junior's Farm
II 21:14.- All My Loving
II 21:18.- Jet
II 21:23.- Drive My Car
II 21:27.- Sing the Changes
II 21:31.- The Night Before
II 21:34.- Let Me Roll It / Foxy Lady
II 21:40.- Paperback Writer
II 21:45.- The Long and Winding Road
II 21:49.- Nineteen Hundred and Eighty-Five
II 21:53.- My Valentine
II 21:56.- Maybe I'm Amazed
II 22:01.- I've Just Seen a Face
II 22:05.- Hope of Deliverance
II 2209.- And I Love Her
II 22:12.- Blackbird
II 22:16.- Here Today
II 22:19.- Dance Tonight
II 22:23.- Every Night
II 22:27.- Mrs. Vandebilt
II 22:31.- Eleanor Rigby
II 22:38.- Something
II 22:43.- Band on the Run
II 22:50.- Ob-La-Di, Ob-La-Da
II 22:53.- Birthday
II 22:56.- Back in the USSR
II 22:59.- I've Got A Feeling
II 23:04.- A Day in the Life / Give Peace A Chance
II 23:11.- Let It Be
II 23:14.- Live and Let Die
II 23:19.- Hey Jude Encore 1:
II 23:29.- Lady Madonna
II 23:32.- Day Tripper
II 23:35.- Get Back Encore 2:
II 23:42.- Yesterday
II 23:46.- Helter Skelter
II 23:52.- Golden Slumbers/Carry That Weight / The End

Texto publicado en Diario El Mundo el 12 de Mayo de 2012
Nota del show: Deja McCartney extasiado a un Zócalo repleto
La anécdota de la pancarta

miércoles, abril 04, 2012

Los hijos de...

Perdón, pero me ganó la risa cuando me enteré de que hay un supuesto plan de los hijos de los integrantes de Los Beatles para formar una banda similar a lo 2.0.

Después la risa se desvaneció, porque apelando a una máxima Beatle mccartniana, pensé, hay que dejarlos ser... y cuando reflexionaba más en serio se me ocurrieron algunas preguntas sobre esta nueva agrupación de Sean, Dhani, James y ¿Zak?, hijos respectivos de John, George, Paul y Ringo.

¿Se llamarán acaso The Little Beatles o Los Beatlitos? ¿Serán llamados "El cuartito de Liverpool"? ¿Alguno de sus discos se llamará "El cabo pimienta"? ¿Harán una rola que se llame "Coca in the sky with diamonds"? ¿Creará James un hitazo que se llame "Antier"?¿O acaso Sean Lennon se enamorará de Pucca y esto marcará el inicio del fin de Los Beatlitos?.

Cuando murió John Lennon, contó McCartney en la Antología, hubo quienes sugirieron que el grupo podría "reunirse" supliendo al fundador de The Beatles con su hijo Julian, pero se negó, no era posible poner a alguien más que no fuera uno de los cuatro. Hubo quintos beatles, pero esa es otra historia.

Regresando a Los Beatlitos y toda la chunga desatada en las redes, la lógica dice que si bien pueden hacer su esfuerzo musical, no debe estar a la sombra de un nombre tan grande como el de sus padres.

Por más que se hable de los genes, el talento no se hereda, sino que se gana con mucha práctica, esfuerzo y vivencias... y los cuatro hijos Beatles podrán tener su práctica, esfuerzo y vivencias ajenas y completamente diferentes a las de los cuatro grandes de Liverpool. Nunca serán un poco de lo que representan Los Beatles.

Uno de los mejores ejemplos es México mismo, donde el monopolio de la diversión ha causado que "los hijos de" adquieran valía simplemente por un apellido... así encontraremos a Fernandez, Guzmanes, Aguilares y una larga lista de "hijos de..." que "heredaron" la capacidad artística gracias a la TV (porque la antesala fue nula en comparación con sus padres).

Para quienes nos podemos llamar "beatlemaniacos", sabemos que Los Beatles fue un grupo único, como lo fue Queen, Los Panchos, La Sonora Matancera o los Bee Gees, y causa un poco de risa la pretensión de los no tan jóvenes Lennon, McCartney, Harrison y Starkey de armar un grupo escudándose en la sombra de Los Beatles con la excusa de la "nueva generación".

Let it be, díría la máxima beatle (por algo hasta les armamos la imagen superior), y está bien, que toquen en grupo, pero lejos de un nombre que revolucionó la historia a costa de música y una mercadotecnia única en los sesentas.

Mientras, si querían más fama que la heredada de sus padres, la han conseguido, ahí están los reflectores dispuestos a retirarse en cuanto se les ocurra tocar el primer cover de The Beatles.

miércoles, diciembre 08, 2010

"Esta noche, John Lennon fue balaceado..."

"Esta tarde, allá en la ciudad de Nueva York, John Lennon, que fuera uno de los cuatro hombres que revolucionó la música con Los Beatles, fue balaceado, recibió dos tiros en la espalda y llegó muerto al hospital".
Así lo dijo Jorge Berry previo al inicio de los tiempos extra de un empate a 13 puntos entre Nueva Inglaterra y Miami un "lunes por la noche".
La noticia heló literalmente al planeta en el preámbulo del invierno de 1980. Esa noche, México se preparaba para un frente frío...

Berry, acompañado en la transmisión por Fernando Von-Rossum, dio un adelanto como ocurre en todas las noticias importantes, con datos imprecisos, porque al final de la jornada se supo que no fue durante la tarde y que no fueron dos los disparos que recibió Lennon.

Para cuando la TV mundial comenzaba a dar la noticia, John había sufrido una hemorragia masiva como consecuencia de cinco balazos que había recibido de un arma calibre 38.

Eran los tiempos de la guerra de Nicaragua, de la atención a los teléfonos rojos por la tensión entre las potencias, los días de la guerra entre Iran e Irak, el tiempo más rígido de la era soviética, los días en que México padecía la demagogia de López Portillo que "nos preparaba" para "administrar la abundancia" y enmarcando el mito de la paz social, la TV auxiliaba con programas como Siempre en Domingo y La Carabina de Ambrosio.

Pensar esa noche es evocar el tiempo sin audio digital, sin TV por cable, sin videograbaciones, sin computadoras...

En México, la radio dio la noticia entre música de Queen que lideraba el hit parade con "Another one bites the dust" mientras en las listas de éxitos en español Angela Carrasco y Camilo Sesto cantaban una melosa llamada "Callados".

Recuerdo la noche del 8 de diciembre de aquel año pegado a la pantalla de televisión viendo "el rostro de la noticia", la única opción para enterarnos en ese momento.

Jacobo Zabludovsky reiteraba una y otra vez detalles difusos sobre una tragedia que conmocionaba lentamente al mundo. "John Lennon, el que fuera ex integrante del mundialmente famoso grupo de Los Beatles, murió hace unos instantes en la ciudad de Nueva York", decía el corresponsal de su noticiario desde la ciudad de los hechos.

Zabludovsky usaba entonces esa voz grave y de alerta que acostumbró para dar las notas importantes.
El golpe fue brutal para los aficionados a la música que sobrevivían a la década de los setentas y que atestiguaron la fuerza del cuarteto de Liverpool y la de Lennon ya como músico independiente.

Y no era para menos, además del éxito de Los Beatles, Lennon había consolidado su estrella como hombre "duro" del rock, aunque en su vida privada estaba lejos de eso mientras trataba de hacer una vida estable con Yoko Ono y sus hijos.

La noticia fue tomando forma: "Se trata de un lunático que estaba esperando a Lennon para dispararle", reportaba en otro canal María Victoria Llamas.
Imagen histórica. Lennon dando un autógrafo a Mark David Chapman

El "lunático" se llama Mark David Chapman y ese mismo día había obtenido un regalo valiosìsimo, el autógrafo de Lennon en el disco Double Fantasy.

Hoy, los beatleamaniacos radicales tienen como consigna no mencionar el nombre de Chapman como "castigo", sumado al que ya tiene de estar recluído por 30 años en la cárcel de Attica, y con el peso mayor de serle negada su libertad pese a haberla obtenido primero por su buen comportamiento y segundo, porque su condena de 20 años ya fue cumplida.

De ese "lunático", Pedro Ferriz de Con dijo esa noche: "Lo único que nos preguntamos es, qué derecho tiene un loco, un paranoico (...) a privarle la vida a cualquier ser humano".

El mundo asimilaba lentamente el dato: John Lennon el fundador de Los Beatles, el hombre excéntrico que hablaba de paz y amor, quien había peleado con el gobierno de Estados Unidos para mantener su estancia, el hombre de los lentes de aro, el de la voz nasal, había muerto.

El sueño había terminado y todo era como volver a empezar...

Comparto un audio generado en 2005 donde se escuchan algunas de las voces mencionadas


martes, noviembre 16, 2010

Puré de manzanas

Los Beatles han llegado tarde una vez más.

Llegaron tarde a la videocasetera y al CD, llegaron tarde al DVD, llegaron tarde a la era digital y llegaron tarde a iTunes... llegaron primero a mi USB de 256 megabytes que al USB Beatle oficial.

Su llegada es bastante tardía dado que, al menos en México, la beatlemanía se ha convertido en un motivo de comercio voraz, de productos clonados e ilegalidad. En ese campo, la alianza iTunes-Beatles no es necesaria con una cuenta para comprar canciones, comprar beatles digitales es cosa de risa en un mercado que caminó muy por delante de la industria.

Además, conforme pasa el tiempo, muy lentamente se ha dregradado el "valor beatle". De ello se han encargado los mercenarios de la beatlemanía, han convertido el culto en piratería barata, pero el ataque al "valor beatle" también lo ha atacado la misma la industria oficial, que contribuye precisamente a que lo pirata invada a los fans.

Para quien está cerca del mercenarismo de la beatlemanía mexicana, puede ver que existen fans de todos colores, fans de hueso colorado (aunque debería decir de Submarino Amarillo) que adoran al grupo y lo ubican como el objeto de su admiración, los hay divos, que creen que el cuarteto de Liverpool existió sólo para ellos, pero también hay comerciantes que degradan la figura de los músicos vendiendo el nombre Beatle en cuanta cosa existe con un poco de serigrafía, músicos que tocan lo ya establecido o conferencistas de copypaste. Son tuertos en un reino de ciegos.

Por eso, un festival beatlemaniaco, particularmente el de México (qué este bloguero guapachoso y tropical vio de cerca), se llena de egos muy lejanos a Liverpool y es en realidad un tianguis donde fans y no fans pueden localizar, sólo vía pirata, piezas extraídas de las mismas consolas de Abbey Road o pueden comprar mediante el talento de algún conocer de formatos, los segmentos independientes de sonido extraídos de alguna pieza 5.1.

Pero, también hay videos infumables con defectos, ropa de mala calidad y peor arte, lo mismo veremos incluso en artesanías. La calidad es de mala a peor y además es "no oficial". Así pasa también con agrupaciones musicales de mediana talla que optan por hacer un "reconocimiento" tocando piezas beatles, pero, en un "homenaje" falaz, no lo hacen gratis.

Como en todo caso de piratería, no es culpa de la cultura del agandalle o la necesidad de lucrar con una afición, mucha de esa culpa la ha tenido la industria, que hoy sigue poniendo productos en el mercado con precios inalcanzables. Tan voraces como los piratas.

La misma industria que vende una y otra vez los mismos éxitos, los discos, las imágenes, el arte multirecontrarremasterizado, el arte de los 60 relacionado con Los Beatles... dirían muchos "y así"...

De ahí que un anuncio como el de hoy, donde Apple Inc. se toma de la mano con Apple Corps llega muy tarde e igual que sus productos, vendiendo la canciones del cuarteto de Liverpool a un costo mayor que en los estándares.

Precisamente los precios altos son los que dejan a los piratas un nicho perfecto para invadir con baja calidad a bajo costo.

Nadie le dijo a EMI o a la misma empresa beatle que sus piezas son muy fácil de copiar de un CD, trasladar vía web o algún otro dispositivo digital, nadie les ha dicho que el material oficial no puede venderse más de dos veces a quien ya lo tiene y peor, parece que nadie les dice que entre los fans hay decenas, si no es que cientos de volúmenes que contienen piezas alternativas de Los Beatles de todos sus discos, piezas únicas que Apple nunca puso a la venta.

El abuso de la gran industria ha detonado una baja calidad en el culto, provocando a su vez que ese abuso caiga en escalas de abusivos menores.

La nota de las Apple es por mucho una gran información de carácter financero, hay millones de dólares danzando, se zanja el pleito por el nombre de las manzanas, pero para el fan beatle no es una gran noticia, realmente no le interesa porque ya tiene todo oficial o extraoficial.
Por el lado de la empresa de computadoras (Apple Inc.), qué se puede decir, es la gran pieza que le hacía falta a su rompecabezas llamado iTunes... otra vez se salió con la suya Steve Jobs y eso también dice mucho de cómo Apple Corps tuvo que ceder muy tarde mientras la multinacional de Cupertino esperó agazapada...

En primera persona
Confieso que tengo LPs de Los Beatles, compré casets, compré casi todos los CDs oficiales, DVDs del grupo y de John, Paul, George y Ringo independientes, además hay en mis archivos infinidad de piezas no oficiales y libros autorizados y no tanto, pero como fan, sería incapaz de lucrar con el conocimiento o lo que no es mío, por eso es preciso reclamar a la industria oficial que no siempre pensó en el fan, que dejó en los mercenarios esa tarea que venden en lo "no oficial".

miércoles, febrero 24, 2010

En 1960 se llamaban The Quarrymen

Cuando Diario El Mundo salió a la luz el 23 de febrero de 1960, John Lennon tenía 19 años, Paul McCartney 18, George Harrison estaba a dos días de cumplir 17 y Ringo Starr 19 y sus vidas distaban mucho de lo que serían cuatro años después, de lo que sería el mundo musical en los sesentas y de la herencia que dejarían tras desaparecer como grupo en 1970.

Mientras en Córdoba nacía El Mundo, en el puerto de Liverpool, se atestiguaba cómo gradualmente toda una generación tomaba nuevas banderas y cómo nacía el grupo The Beatles.

Desde ocho años años antes del nacimiento de El Mundo se nutría en la escuela Quarry Bank High School el caldo de cultivo que daría como resultado la empresa que hoy siguen siendo The Beatles. Ahí, John se asociaba con compañeros para generar su primer grupo, The Jack Black que se transformaría en unos cuantos meses en The Quarrymen que por ese tiempo tocaban skiffle (un ritmo de moda en ese tiempo).

Entre intentos de grupos y los dramas que consolidaron su formación humana y artística, pasaron los años hasta llegar el vital 1957, año en que se conocieron, primero John y Paul y más tarde hacía presencia George.

“Los Quarrymen”, para 1960 ya habían cambiado su nombre a The Beatals, a The Silver Beetles y luego a The Silver Beatles, primera evocación a una ocurrencia de Lennon de conjugar las palabras beat (ritmo) y beetle (escarabajo) y tres integrantes del grupo habían cambiado su nombre fugazmente, John era “Long John”, Paul era “Paul Ramon” y George “Carl Harrison”.

Para agosto del aquel 60 fueron finalmente The Beatles y el grupo era integrado por Johh, George y Paul en guitarras, Stuar Sutcliffe en el bajo y Pete Best en la batería.
Imagen histórica en 1960: Pete Best era el baterista,
George, John y Paul tocaban la guitarra y Stuart Sutcliffe era el bajista.

Para el quinteto fue un año intenso que marcó la historia a seguir de Los Beatles. Fue el año de la gira a Hamburgo, el año en el que se fortaleció la vena rockera del grupo, el año donde se hicieron de “mundo” y cuando comenzaron a tener probaditas de multitud que después fueron una constante. Fue el año que conocieron en aquella ciudad alemana a Ringo, que por ese tiempo pertenecía al grupo The Rory Storm.

Los Beatles del año 1960 mantenían su línea “dura” con cabello engominado, chamarras de cuero y pantalones ceñidos, tocaban rock y sonaban un poco a Elvis y Little Richard, de hecho, sus primeras grabaciones son covers adaptados a su estilo que poco a poco fue evolucionando, fue el año de las borracheras, de automedicarse hasta terminar drogados para resistir, tanto las intensas madrugadas entre borrachos de el Club Indra, el Grosse Freiheit y el Kaisekeller como la cercanía de bailarinas y prostitutas de Hamburgo.

También fue el año de su primer “tropezón”, cuando en noviembre, por razones legales tuvieron que dejar Alemania para hacer un alto nuevamente en Liverpool, ciudad a la que regresaron un mes después en las primeras escenas de la llamada beatlemanía en su presentación en el The Litherland Town Hall.

La Gran Bretaña y parte de Europa bailaba varios ritmos, el, por ese entonces, quinteto beatle ya aportaban el suyo y comenzaba a ganar fans en Inglaterra y Alemania.

Faltaban meses para que el vendedor de discos Brian Epstein, que por aquel tiempo ya tenía 26 años, los conociera en La Caverna, los contratara y los arrojará al éxito imponiendo una estrategia única en el show bussines que hoy sigue siendo explotada.

Las dos piezas temporales, pero a lo postre históricas, Stuart y Pete, tuvieron con el grupo en una relación de amor y odio que aun hoy los biógrafos beatleros examinan para intentar descifrar las múltiples causas por las cuales ambos tuvieron suerte diferente. El primero se retiró del grupo en noviembre del 60, tras conocer a Astrid Kirchherr y seguir su carrera en las artes en Alemania, ahí se quedó y ahí murió, el 10 de abril de 1962 de una presunta hemorragia cerebral que, se dice, sobrevino por una golpiza

Pete fue separado del grupo en agosto de ese mismo año para después tener múltiples actividades, entre ellas la de panadero. Hoy, el primer baterista aun vive, tiene como principal actividad las presentaciones como pieza viva de un historia que a muchos apasiona y que pagan por ver al hombre que imprimió los ritmos de las primeras grabaciones de Los Beatles.

Su suerte, como se sabe, dio paso de forma inmediata a que Richard Starkey, mejor conocido como Ringo Starr, tomara las baquetas y pusiera ritmo a las piezas clásicas de The Beatles.

El primer año de El Mundo creció a la par de esa vorágine musical que en México tenía ecos diferentes con grupos mexicanos que después seguirían la veta Beatle con un toque diferente y que también dejó huella, eran los años de Los Locos del Ritmo y sus primeros éxitos, aunque esa, como comúnmente se dice, ‘es otra historia’.

En ese año del 60 se pusieron las piezas claves de la beatlemanía vendrían, las primeras grabaciones que fueron los ensayos para el primer disco y luego, todo aquello que se generó, los cortes de pelo estilo “mop top”, el contacto con el ingeniero de sonido George Martin, las sesiones en los Estudios Abbey Road, “Please please me”, “From me to you”... “I want to hold your hand”... muchos números unos en las listas de éxitos, las películas, Estados Unidos, las giras mundiales, Apple, la psicodelia, más drogas, la esquizofrenia musical, el dinero, las multitudes, el Maharishi, la fiebre, la desintegración del grupo, los hijos, la esperanza de verlos juntos otra vez, los éxitos como solistas, las muertes de John y George, la contínua venta de sus discos... la inmortalidad...

Publicado en diario El Mundo el 23 de febrero de 2010

martes, abril 07, 2009

The Beatles para casi todos...

"Apple Corps Ltd. y EMI Music se complacen en anunciar el lanzamiento del catálogo original de The Beatles, que ha sido digitalmente re-masterizado por primera vez, para su lanzamiento en CD en todo el mundo el miércoles, 9 de septiembre de 2009 (9-9-09)".

Y con ese gancho, este globbero emite lo siguiente: A veces me molesta el afán de Apple Corps. y la discográfica EMI de vender una vez más lo que ya han vendido, me molesta mucho la promoción exagerada para engañabobos de la venta de lo mismo, de lo que ya tengo... pero, hoy, soy hombre débil y es irresistible ver en el mercado productos como el que acaban de anunciar... yo lo quiero... lo quiero...

Lejos de los mercenarios, que seguramente tendrán el producto unos días antes y aprovechando la ingenuidad de beatlemaniacos lo venderán más carísimo de lo que serán, los administradores de los bienes artísticos del Cuarteto de Liverpool pondrán a la venta esta maravilla, que es lo mismo pero no es igual: todo el acervo oficial de The Beatles digital, con arte lo más apegado al que trajeron los discos de vinil y con un extra en video. Como lo dirían en su boletín: "el proyecto de relanzamiento de catálogo más completo, cuidado e importante de la historia de la música".

Remasterizados, no sé bien para qué puesto que aun extrañamos la estática de los acetatos, los discos seguramente serán un boom entre los fans mesurados y un gran negocio para explotar para la caterva de empresarios informales que se aprovechan de la beatlemanía.
El demo de Sgt Pepper.

El caso es que es una gran tentación pensar en el arte y el video que acompañen cada disco. Y si bien no se revivirá aquel ritual de abrir el vinil con el filo de la uña, habrá cierta magia de verse conmovido por el material extra que contengan los discos, aunque uno después se sienta un tanto humillado al recapacitar y pensar "pero si esto ya lo vi, esto ya lo tengo, otra vez caí".

El precio... para los fans es lo de menos, EMI tiene la orden estricta de no bajarle al precio, así han mantenido la estrategia de ser un producto no tan alcance de todos, de culto, pero por precio, ya no tan lejos porque cualquier visita a rapidshare nos regala lo oficial y lo extraoficial. Y tan no es común que no hay música en línea oficialmente y ya es sabido, el grupo llegó tarde a la migración al CD.

Para el coleccionista empedernido habrá otra caja denominada "The Beatles in Mono" que combina todas las grabaciones del grupo que fueron mezcladas para un lanzamiento en monoaural.

Los álbumes fueron remasterizados por un equipo de ingenieros en los estudios Abbey Road de EMI en Londres (seguramente supervisados de lejos por George Martin) durante cuatro años usando tecnología actual y equipos de estudio de aquella época.

Una probadita de Abbey Road

La noticia añade un dato de hace unas semanas, cuando se anunció que el lanzamiento de este material coincide con el lanzamiento del videojuego The Beatles: Rock Band, el primer paso del cuarteto al mundo de la música digital y "curiosamente" se anuncia a días que los dos beatles vivos Paul McCartney y Ringo Starr se reunieran para el conciertoChange Begins Within” y además anunciar que regresarían al estudio de grabación

He quedado con Vivi que comenzaré mi ahorro para tener esa joyita... la administración no es lo mío pero ella me ayuda, así que... aunque varios de esos discos estarán cerrados por mucho tiempo, pienso que valdrá la pena contemplarlos con un buen fan de The Beatles, que por algo, pese a la inundación de productos musicales que contaminan los oidos, se salvan de ahogarse por mantenerse como base de muchos ritmos y puntal de una industria, hoy evidentemente en decadencia, sin talento.

Ahí está nuevamente el legado mercadotécnico de Brian Samuel Epstein sumado al talento escuchado mil veces de The Beatles.


Qué incluye el anuncio
  • 13 albums originales en estéreo, incluidos "Please please me" (1963), "With The Beatles" (1963), "A hard day's night" (1964) y "Beatles for sale" (1964), además "Magical Mystery Tour" (1987)
  • 1 CD con los dos Past masters
  • Cada uno de los álbumes será editado en una réplica idéntica al diseño y al arte originales, incluidos los libretos de las primeras ediciones con nuevos textos y fotos inéditas.
  • Cada CD incluirá breves documentales sobre el álbum, que contienen imágenes de archivo, fotografías raras y conversaciones de los Beatles nunca escuchadas ¿Nunca?.

jueves, febrero 12, 2009

¿Será la edad?

Paul McCartney es un músico genial (aunque muy suavecito), muchos coinciden en que Los Beatles son más mccarnianos que lennonianos, porque las armonías más puras del cuarteto salieron del bajista zurdo... McCartney se ha aventurado a ir más allá de la música "tradicional" pop, las piezas más rítmicas y populares de rock de The Beatles son de Paul, las más melancólicas también, las más significativas llevan el Paul McCartney como sello distintivo aunque la firma reconocida era un acuerdo Lennon-McCartney. Paul ha pretendido alcanzar la cúspide de piezas clásicas sin lograrlo, pero ha escrito piezas para orquesta, se codea con los grandes que le permiten compartir escenario porque es un grande (Clapton y él hacen una muy buena pareja)... en concreto, Paul McCartney es una leyenda que debería ser inalcanzable para el 98% de los demás músicos...

Sin embargo, Paul McCartney parece que está confundiendo la humildad con la humillación y regularmente le ocurre en el tiempo de los Grammys. Porque una cosa es aparecer en un grupo de músicos y otro privilegiar a quien presume ser artista.

No puedo olvidar el escalofrío de pena ajena que vivió este globbero cuando vio a McCartney degradando Yesterday a niveles de rap.

McCartney también acepta la competencia de infumables con él, pero eso ya no relevante porque el público se ha desinteresado en su cultura musical que ya no distinguen géneros ni calidades.

El colmo, pasados ya los 66, es que haya la posibilidad de hacer duo con alguien que no es cantante. Como Paris Hilton.

Dejando a un lado que se trata de una mujer famosa por su dinero y los rasgos de su cara (dudo que sea por el cuerpo), De Tocho piensa que es increíble que McCartney aceptara cantar con alguien que no tiene una ligera muestra de talento, ni musical ni vocal. Alguna exigencia mínima debió tener para participar en shows con fines benéficos, algún chiste le vio a Steve Miller, Michael Jackson o Tony Bennet para colaborar con ellos... pero con una mujer sin talento musical... "ah cabrón" diría aquel sacerdote que vio que bautizaría a mi primo de 16 años.

En fin... quizás es la edad...

lunes, diciembre 08, 2008

Recordando a Lennon

Veintiocho años han pasado desde la muerte de John Winston Lennon, fundador de The Beatles.

Ha pasado tanto en el mundo y en aquel círculo inicial que incluía a Paul McCartney, George Harrison, Ringo Starr y otro número mayor de participantes.

Para recordarlo, rescato una pieza de audio realizada por este, su servidor, para el podcast El Círculo Beatle lanzado originalmente el 9 de diciembre de 2005.

Qué hacíamos en aquel momento, qué pasaba el 8 de diciembre de 1980. En esta pieza rescatamos el audio original de la transmisión del "Lunes por la noche" de Futbol Americano entre Miami y Nueva Inglaterra donde dieron a conocer la muerte del músico británico (para México, Fernando Von Rossum y Jorge Berry), las voces de la ahora fallecida María Victoria Llamas, la voz de Jacobo Zabludowsky y Pedro Ferriz de Con que dramatizaron el momento.

Datos para dar contexto de aquellos tiempos que nada tienen que ver con la historia actual, donde Lennon, desde aquella fecha hasta hoy, es una constante, un mártir a quien ya no se cuestiona más sus actitudes.

martes, octubre 28, 2008

Para hablar de música

Es un post tardío... y disculpen las blasfemias...

El mes pasado, la revista Rolling Stone sacó, creyéndose autoridad en la materia, una lista de las 100 mejores piezas para guitarra en la historia, quiero suponer que del rock.

El ejercicio resultó interesante, pero me llamó poderosamente la atención de un personaje que si bien no aparece en el listado como solitario por su capacidad para tocar la guitarra, si se roba un buen espacio entre los nombrados.

No es un personaje encumbrado en un grupo, no pertenece a Los Beatles, ni a los Rolling Stones, ni a Led Zepellin ni a Black Sabbath ni a AC/DC, pero participa en seis piezas de las 100 mencionadas.

Eric Clapton.

Lo llaman Dios (disculpa 1), lo llaman Manolenta, lo llaman "oh gran genio de la guitarra, grandes son tus interpretaciones Sunshine of your love, Change the world, Tears in heaven, Bell botton blues y My father's eyes" (las comillas son de mi cosecha).

Clapton tiene esa capacidad para proyectar una fuerza musical en el escenario que pocos pueden presumir. Basta ver el concierto One more car, one more rider de 2001 para presenciar esa virtud del británico.

En el listado, Clapton participa en las siguientes piezas.

En el número 3 de la lista de 100, Crossroads con su grupo Cream. Sus biógrafos registran esta magistral rola cuando Eric Clapton tenía solo 23 años.
Clapton se muestra talentoso de inicio a fin, y por algo la melodía sigue en su set list.
Crossroads - Cream

En el número 7 de la Rolling se filtra una clásica mundial. While my guitar gently weeps de The Beatles. Invitado especial de George Harrison al cuárteto de Liverpool. El músico obedece al título de la melodía inmersa en el legendario The White Album y hace llorar una guitarra inolvidable. Al igual que la anterior, Clapton vive sus 23 años mientras el mundo disfruta 1968.
Conpilation - George Harrison

El cabalístico 13 se lo dan a "Layla", de Derek and the Dominos dos años después. La pieza dedicada a Patti Boyd, quien inspirara también al mismo Harrison, Something, cuadra con el sentimiento "atravesado" de Clapton al haberse enamorado de una casada. El desenvolvimiento de Clapton con la guitarra fluye a un extremo que el puente hacia el piano es perfecto para crear una rola única. (Debía estar más arriba en la lista).
Layla - Eric Clapton

El lugar 23 lo dejan para "Over Under Sideways Down" de los The Yardbirds, ese grupo al que el mismo Clapton renunciara por haber perdido esencia.
Corría el 1966 y Manolenta se junta con Jeff Beck y Jimmy Page. Otro par de monstruos que repiten dos o tres veces en la lista de la Rolling.
Over Under Sideways Down - The Yardbirds

El espacio 42 es la bluserísima "Hideaway" de John Mayall and the Bluesbreakers. Una creación de 1966
Escribe un articulista de la misma revista. "En esta virtuosa interpretación (...) Clapton pone su amplificador al máximo y sus dedos se atomizan".


Hasta el lugar 55 mandan a "White Room", también de Cream en 1968.
Lo que inicia dramático se vuelve musical y ricamente psicodélico. Sigue siendo uno de los caballitos de batalla de Clapton como solista.


Con esos seis hits en el listado, aunque cuestionada, la Rolling Stone encumbra al Dios Clapton (disculpa 2).

Aunque se extrañan piezas para guitarra que deberían estar, y sólo baste mencionar dos de The Beatles. Revolution, I want you o la sección previa a The End de Abbey Road. (Y ya de paso, qué pasó con la plagiadísima My sweet Lord) Y además, en la lista aparece una sola de Queen, ¿pues no la misma Rolling encumbra al guitarrista de la reina Brian May como uno de los mejores guitarristas de todos los tiempos?

Pero bueno, para eso son los editores, para inventar temas para discutir.

Con todo, el mismo Clapton se lleva al grupo The Beatles con la suma de sus cuatro talentos, y en solitario, porque no hay una pieza de Paul McCartney, John Lennon, Harrison o Ringo Starr.

Ahí queda nuevamente el inexpresivo Clapton y su genial toque en las seis cuerdas, no importa que Sunshine of your love sea motivo para decirles viejitos a los canosos.

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La lista completa de las 100, pueden verla aquí