Desde política hasta los dibujos animados, para las serias reflexiones y el relajo que tranquiliza la conciencia, va como dice el dicho, "de tocho morocho"
Por años leí a Boogie el aceitoso... no sabía a finales de los años 80s su origen... luego lo conocí y ví lo grande que es Fontanarrosa, compré libros, me enteré que era asesor de Les Luthiers y por supuesto, que no era mexicano sino argentino, tanto como que las tirillas de Boogie no se publicaban originalmente en la revista proceso... sino mucho antes, desde 1972...
Como se sabe, quien lo sepa, Boogie es un matón que sabe hacer muy bien su trabajo, respeta mucho sus principios de asesino a sueldo y no se toca el corazón, es implacable y lo mismo se ve maltratando a niños que a mujeres... no, no es el mejor ejemplo como humano, pero tiene el plus de la ironía y el humor negro necesario para reirse de sus víctimas.
Salvo por esa limitante de voz, que debe ser sin duda más neutra, porque Boogie no es argentino, la película pinta bien, sobre todo porque su base es el trabajo original de Fontanarrosa, el famoso "Negro"...
Triste noticia para Homero, que tendría que pagar 285 pesos por una cerveza que costara alrededor de 15 pesos.
La medida está siendo tramitada por legisladores de aquel estado, entre ellos, William Morrisette de Springfield (nombre similar al lugar que habita Homero).
Puede ser una exageración subir los impuestos de 15 centavos a 45 dólares, sin duda como se plantea, pero, no parece ser la salida para ganar fondos de servicio y de paso reprimir las ganas de tomarse una espumosa, fría, refrescante y deliciosa cerveeeeezaaaaaaaah... (...)... perdón... puede que no sirva mucho para reprimir las ganas de tomarse una espumosa, fría, refrescante y deliciosa cerveeeeezaaaaaaaah... douh!...
Y es que en aquel estado se argumenta que es preciso combatir este vicio y otros que cuestan al estado una millonada
El caso es que estos casos de subir impuestos no detienen el gusto, se ha visto en México con los cigarros. Por más advertencias que se ponen de que son riesgosos y caros, no se ha detenido ni disminuido la venta del tabaco.
Otro a propósito de Los Simpson
Coincidiendo con el fin de la televisión análoga (no se pierdan el mensaje de Bart en el pizarrón), Los Simpson cambian el intro que todos conocemos y que disfrutamos una y otra y otra y otra vez...
Y es que los creadores de la serie, encabezados por Matt Groening han modificado y puesto al día la introducción donde Bart recorre la ciudad en patineta mientras su familia hace lo propio con sus dificultades para llegar a casa....
Son muchas las diferencias, pero la intención es la misma como lo verá el lector, me gustan la vieja y la nueva, quizás la gran diferencia es que al final Homero sí es atropellado por Marge, que esta vez no sólo viaja con Maggie, sino también con el viejo Abraham...
Años después de muerto, Aníbal de Mar ha sido una voz autorizadísima para hacer reir.
El Tremendo Juez sin nombre, patrón de otro sin nombre como era el Secretario, ha sido un personaje entrañable. Cómplice involuntario de uno de los peores delincuentes de América Latina y a la vez uno de los mejores cómicos del continente, Leopoldo Fernández "Tres Patines".
El Juez sin nombre, que condenaba cada noche en Cuba al hijo de Mamita a finales de los años cincuenta se caracterizaba por esa voz engolada y elegante con un inconfundible toque costero que igual repartía multas de un peso, aplicaba condenas de 20 días o reclamaba por que no le echaran relámpagos en su Tremenda Corte.
Dueño absoluto del tribunal, Aníbal de Mar, el Señor Juez, comenzaba aquel viejo programa, hoy vigente aun en varias radiodifusoras de América, con un listado de sus achaques. Lo mismo se quejaba de dolores en el Hígado, que de reumas o los pulmones. Y aunque siempre tenía una recomendación sardónica de su Secretario, nunca hizo nada por su verdadera enfermadad, la hipocondria.
El Señor Juez era un ejemplo a seguir, quería como un padre a Tres Patines, lo dejaba ligar diálogos enormes e hilarantes en el tribunal y no tenía misericordia para los acusadores, más de una vez le iba peor a Rudecindo Caldeiro y Escobiña que a Luz María Nananina (y cómo no, si Rudecindo reclamaba una justicia "de verdad", no la basura de justicia que decía tener del Juez).
Con voz pausada, el Juez le ponía un toque de solemnidad a la desquiciante historia de Cástor Vispo, genio indiscutible del humor. La espontaneidad de todos los asistentes a la Corte se evidenciaban y trataban de ser frenadas por el no tan serio juez que, mientras más seriedad quería poner a la situación, más risible resultaba.
Mi inspiration
Cuando Tintán llega atribulado, adolorido, sentido, diezmado, engañado, urgido y desesperado al tribunal atendido por Carlos López Moctezuma, el espectador no piensa que se trata de un sketch memorable que será rematado por la inolvidable "Y ven", interpretada por el mismo Tintán y su carnal Marcelo.
Es la película Reportaje de Emilio "Indio" Fernández que hace un "recorrido" por las estrellas más fulgurantes del show bussines mexicano de la década de los 50, no falta uno sólo de los grandes: Dolores del Río, Rebeca Iturbide, María Félix, Andrés Soler, Pedro Infante, Jorge Negrete, Arturo de Córdova y por supuesto, Germán Valdez "Tintán".
Llega Tintán reclamando: "Un chorro de felicidad se anida en mi pechuga al llegar a la balanza de la Justicia, ¡yo acuso, a este carnal de ratero!" y López Moctezuma sólo observa el actuar desesperado de Tintán contra Marcelo Chávez, que guitarra en mano desmiente las acusacionesel pachuco que reclama: "él está gordo porque come de mi inspiration" y acentúa el tono de "inspiration" para lucir su pronunciación y olvidarse de la gravedad del acto, en pleno fin de año.
Tintán cuenta todo su diálogo y el juez no dice una sola palabra, Tintán y Marcelo entran a la farsa de la canción en primera y segunda voces y le dan un eje a esos casi cuatro minutos que dura la escena, Tintán improvisa mete un freno imaginario a la canción, pero no recula, mantiene su acusación frente a un López Moctezuma que sonríe un tanto complaciente, sin quitarse la cara de villano incorregible.
El juez sigue sin pronunciar una palabra.
Remata Tintán: "Señor juez, que no se robe mi inspiración, ya ve usted, yo hago estas canciones porque me las regalan las estrellas, mi inspiración me las da, yo tengo una novia, y yo le hago estas canciones, regalos de mi inspiración, usted sabe señor Juez, por qué me la quiere robar, usted se da cuenta de que es la misma letra, de que es la misma música, él va y las registra, él come y yo no como, él come por los dos, hágame justicia, mi inspiración es lo único que tengo.... señor Juez, que no se lleve mi inspiración..."
Tintán baja la cabeza y la apoya sobre un puño dramáticamente. Y el tema queda abierto sin saber cuál fue la resolución de López Moctezuma. El juez queda a la deriva sin dirimir un caso de derechos de autor entre Tintán y su abusivo carnal. Siempre escuchando.
Una de esas historias vividas por ella, ocurrió el pasado 22 de diciembre pasadas las 11:30 horas, cuando Vivi y yo escuchamos la lectura del acto matrimonial y las sugerencias personales que expresó.
El evento fue, en sus palabras, no tan común, y cómo iba a serlo, si todo mundo traía una sonrisa enorme y esto animó una sala prevista para un acto solemne sin nada de seriedad.
La jueza misma moría de la risa. Vivi y yo disfrazamos con un chiste aquí y allá el nerviosismo de ese acto único. De ser La Tremenda Corte el señor Juez ya nos habría puesto 20 pesos de multa a Livier y 3 meses de prisión a mi. De ser la sala de Reportaje, Carlos López Moctezuma aun estaría en una espera constante por sancionar a alguien.
¿Qué nadie podía dejar de reír?. El acto alegre estaba desbordado. Vivi y yo contentos, emocionados, nerviosos... la novia: preciosa; y los demás, cazadores de ello, aprovecharon cada sonrisita nerviosa para hacer volar una mosca y desatar la risa.
Y en un espacio de seriedad dije: sí acepto por esposa a María Livier Rodríguez Parra y siendo la ley y la sociedad quien me la confía, le otorgaré protección moral y económica, tratándola con amor, respeto, comprensión, igualdad y consideraciones en nuestro hogar, que será un claro ejemplo para nuestros hijos.
Livier respondió: Sí acepto por esposo a Juan Carlos Cortés Sandoval y le otorgaré mi apoyo y comprensión tratándolo con amor, ternura y respeto para hacer de nuestro hogar un mundo inagotable de felicidad, digno de admiración y de ejemplo.
Era la desactualizada Epístola de Melchor Ocampo disfrazada, pero emotiva. Después por "el poder" que representaba, la jueza nos declaraba formalmente en unión matrimonial... y tras ello volvió la risa y una amplia felicitación de la jueza que rubricó el acto con una frase como esta: "así deberían ser todas las bodas".
Dos seres queridos vinieron muy sonrientes y acaloradas a darme, sin habérmelo ganado, una película en DVD, gracias mil, soy fan de las imágenes en movimiento y más cuando ellas me han marcado la memoria.
Quizás estas dos personas no sepan cuánto puedo disfrutar dos minutos vitales en una cinta que dura una hora con 25 minutos, no pueden adivinar la satisfacción de tener a la mano una pieza invaluable para mi, y como esto lo puedo asegurar, me deben ver como bicho raro cuanto veo entusiasmado un pedazo de la película, deben pensar que estoy loco.
La película, quizás no sea tan buena como otras de "Tin Tán", pero se salva por la espectacular interpretación de "El Loco" del tema "El Médico Brujo", uno de los grandes momentos humorísticos de la cinematografía mexicana.
El tema, lanzado originalmente como Witch Doctor en 1958 por David Seville and the Chipmunks (en México el concepto se conoció como Las Ardillitas de Lalo Guerrero) es interpretada por "El Loco" con la dirección musical de Sergio Guerrero y la infaltable orquesta de la sección de filarmónicas de la "STPC de la RM", agrupación que musicaliza un sinfín de cintas de la época de oro del cine mexicano.
De cosaco, mandarín, flamenco y pitoniso.
De chavo bien y nazi
"El Loco" explotó hasta donde quiso el cover, tuvo ocho cambios de ropa durante la pieza, salió travestido, de caníbal o médico brujo, de flamenco, de oficial nazi, de mandarín, de delicado "pitoniso", de cosaco y de chavo de la época.
Parodia, con habilidad, al menos cinco tipos de baile y usa la improvisación para llenar el escenario como pocas veces lo hizo en su carrera cinematográfica siguiendo siempre la línea del humor.
El grito de El Loco en el gran final del número.
Con la coreografía dirigida por Ricardo Luna y con la dirección de vestuario de Armando Valdés, "El Loco" dio una cátedra de humor, además de salvar la cinta en la que compartió créditos con Ana Luisa Peluffo y, otro olvidado de las grandes marquesinas, Marcelo Chávez, el "Carnal Marcelo".
"El Loco" tiene con "El médico brujo" su momento cumbre en el cine y, por sobre los ahora risibles efectos especiales, espectaculares para la época, destaca la característica principal de su trabajo, una aparente locura, que más que eso, terminó siendo una muestra de su genialidad. Hacia el final de la escena, después del grito de locura del actor, aparece Tin Tán y reclama "eso de actuar para usted mismo, creo que es una perfecta estupidez". Excelente remate para un clip histórico.
Ahora la película se integra a la colección y mi agradecimiento se duplica por el regalo.