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| La bandera cubana finalmente izada en El Morro para marcar el inicio de la independencia de Cuba. |
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| Arrío de la bandera estadounidense el 20 de Mayo de 1902. |
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| Luis Estrada Palma, primer Presidente de Cuba. |
Desde política hasta los dibujos animados, para las serias reflexiones y el relajo que tranquiliza la conciencia, va como dice el dicho, "de tocho morocho"
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| La bandera cubana finalmente izada en El Morro para marcar el inicio de la independencia de Cuba. |
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| Arrío de la bandera estadounidense el 20 de Mayo de 1902. |
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| Luis Estrada Palma, primer Presidente de Cuba. |
Chingó a su madre
No sé cuántas veces habré escuchado el volumen 1 de Polo Polo en el año de 1986, justo cuando en México salíamos de las emociones del Mundial 86 y seguíamos en una crisis que fincó las bases para la destrucción de un país que merecía mejores gobernantes.
Perdón, pero es inolvidable no recordar las preocupaciones familiares de aquellos gobiernos priistas. Regresemos a Polo Polo: además de aquellos viejos éxitos en una vieja Panasonic Rx-1660, aquel show de comedia me parecía increíble por tener a mi alcance una grabación tan desenfadada, abierta, directa y para esos tiempos inverosímil.
La primera vez que lo escuché no sabía quién era Polo Polo, no sabía si lo que estaba escuchando algo clandestino (aunque era clara la marca Mussart), no sabía si alguno de mis cuates lo había grabado a escondidas…
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| La vieja Panasonic Rx-1660, horas y horas de sana diversión, |
El caso es que ese viejo cassette transparente me divirtió mucho, en cosa de humor nadie duda que rompía con los esquemas de los comediantes ñoños de la televisión, que por aquellos tiempos estaba acaparada por las dos cadenas nacionales, particularmente por Televisa.
La grosería hasta ese momento era cosa de adultos, pero adultos, mayores de 30 años, sólo aptos para aquella Clasificación D, al menos la cultura general tenía muy claras las líneas marcadas del lenguaje, si entre secundarianos a principio de los ochentas, la grosería era cosa de grupos, con Polo Polo llegando el 86 se rompió el esquema y se abrió en términos de comunicación cotidiana. El “güey” se multiplicó y disimular un “hazme el fabrón cavor” nos abría la puerta para liberar más nuestro mexicano ánimo malhablado.
En lo personal, ya habían llegado algunos productos “solo para adultos”, alguna picardía exagerada, pero nada de groserías que fuera el eje de las grabaciones. Incluso aplaudía algunos párrafos de José Agustín jugueteando con la onda de las palabras.
Antes había escuchado a un tal “Don Marino y el otro” que más que chistes eran canciones humorísticas, tipo “El tango del perro”, también recuerdo haber escuchado el LP de Los Chistes Prohibidos de Raul Vale con mucha picardía, los discos de Chava Flores que reflejaban más humor popular, pero si hubo algo que se acercaba a lo que hizo Polo Polo fueron Chaf y Queli (Jorge Wals Schaff y Luis Queli) y sus insuperables producciones en la disquera Diablo.
Don Marino y el otro cantando el Tango del Perro.
Recuerdo muy bien el momento en que en la casa de unos tíos esos los elepés de los albureros Chef y Queli me hicieron morir de la risa aún cuando no terminaba con entender esa vorágine de palabras que ocultaban un montón de referencias sexuales, principalmente homosexuales.
El caso es que después me enteré que muchos más habían grabado discos de humor como Tin Tan, Viruta y Capulina, Los Xochimilcas, Los Tepetatles, así como ese autor ya mencionado de la cultura popular llamado Chava Flores, pero Polo Polo rompió el esquema se acercaba mucho a lo que yo me imaginaba era el teatro de revista con un solo personaje en el escenario.
No se trataba de hacer un sketch, no se trataba de utilizar el lenguaje cantinflear y meterse los vericuetos de los malos entendidos y de las palabras con chiste o doble sentido, no Leopoldo Roberto García Peláez Benítez (1944-2023) se metió de forma directa a la grosería que hoy parece cosa de infantes.
Sus primeros dos discos fueron bastante mesurados hablando con la grosería cotidiana y con infecciones que después era muy común identificar quien había escuchado ya varias veces esas grabaciones, porque muchos de nosotros comenzamos a utilizar el tono pícaro del comediante.
Además, Polo Polo aterrizó en un muy buen tiempo cuando el cine de ficheras era el estelar que todos queríamos ver, pero que nadie decía ver.
Lo que muchos de nosotros conocimos en pantalla con el Caballo Rojas, Luis de Alba, Alfonso Zayas y otros no llegó a ser tan divertido como esos 40 minutos de show en vivo porque las historias que contaba Polo, que no eran otra cosa más que un chiste corto prolongado nos llevaba más allá de la historia erótica con algunas groserías innecesarias, pero bien usadas.
Con el tiempo, y como todo, Polo Polo comenzó a desgastar su fórmula y a sufrir los estragos del tiempo, además de ser además de perderse entre todas las tendencias y comenzó a atomizarse hasta caer en las manos de la TV y descafeinarse, mientras sus chistes también menguaron más allá de los años 91-92.
Al final de su vida fue triste pensar que una mente prodigiosa que jugaba durante 40 minutos se fuera diluyendo y olvidara el inolvidable viaje a España, la visita al hipódromo, el picnic sin abrelatas o el chiste sin chiste de la gallina que pedía más comodidad para poner los huevos a un Dios mal hablado que se hartaba de las quejas sacándolos de su oficina diciéndoles “ya, a chingar su madre”.
Qué bueno que no vimos a Polo Polo sin memoria, sin sus recuerdos, sin su vida, sin la cruel, muy cruel evolución del cerebro que deriva en el Alzheimer o la demencia senil.
Polo, ya, se fue a la goma, piró, chingó a su madre y en fin se marchó y esperemos que junto que junto con otros tantos mexicanos regrese la brillantez de su memoria y lo esté disfrutando donde haya ido a parar el cabrón y que esté de malhablado como lo escuché no sé cuántas veces en una vieja grabadora Panasonic.
II
La única cara del éxito de López Tarso
Ignacio López Tarso(1925-2023) basó su éxito en una sola pose, él no se preocupó mucho en darle tantos matices a sus personajes, su voz de puchero y su rostro vacío fueron suficientes para darle las bases de su talento, le caían los personajes y él los volvía López Tarso.
No demerito el talento y la capacidad del actor, simplemente estuvo en los papeles ideales, no me imagino a alguien más como Macario, como el mudo Adán, como Dionisio Pinzón, como Fulgor Sedano, como el General Jiménez o como el asesino Mimí, todos tienen la misma actitud de personaje sorprendido de voz arrastrada y enfadosa, hasta para los corridos.
Era como ver siempre a López Tarso vestido de manta y cargando leña en todos sus papeles, aún en los urbanos o hurgando en los restos de un avión accidentado. Es curioso que esa horizontalidad tuviera éxito para hacer indígenas que no eran indígenas y hombres citadinos que tampoco lo eran, sino que eran muchos López Tarsos.
Algo tenía el López Tarso de esa época que convencía sin tanto adorno actoral. Parece que tuvo más libertad en su papel de militar en La sombra del caudillo.
No hay quien pueda suplir a un Macario con ligero acento indígena forzado para convencernos de que el personaje de B. Traven no podía tener otro rostro, igual no imagino a otro que le pusiera trampas a Evodia (Aurora Clavel) en su fragmento de El soplador de vidrio Hilario en Los amantes fríos.
Tampoco nadie podría aspirar a ser el papá de Titino y soñar con que hablara en su desesperación por querer ser padre y verlo crecer hasta sentirse cuidado.
Nadie pudo hacer mejor un papel carroñero en la sierra como tampoco nadie fue tan buen asesino como el Profeta Mimí o como jefe de una mujer imaginante en Días de Otoño.
Sin ser Macario, parece que sí lo era en El Gallo de Oro y tan buen actor era que la escena devorando unos nopales navegantes me los antojó, a pesar de que a mi no me gustan los nopales.
Con ese tono de enfado, siempre de anciano amargoso, sus corridos revolucionarios sonaron muy bien e incluso la TV lo catapultó en discos que tuvieron mucho éxito hasta ser el blanco de las imitaciones de Héctor Kiev por años en el Noticiario 24 Horas. Se dice que López Tarso deploraba esas imitaciones de su parodia llamada Tacho López Cuarzo.
Otro más que se fue tras 98 años de vida, sin tanto escándalo, pero sí como líder sindical de actores que llevó marcado en su pecho las siglas del PRI, literalmente, hasta su muerte.
III
Chabelo, el gran niño vendedor
El personaje de Francisco Javier López Rodríguez (1935-2023) llamado Chabelo fue un gran niño que vendía.
@jccortesmx Adiós Chabelo bye bye bye bye… #Chabelo #EnFamilia #Retro #AdiosChabelo #TVretro #80s ♬ sonido original - jccortes
Si bien su papel apareció circunstancialmente, Xavier López supo que llegando a su vida la Pepsi Cola también llegaba la clave de su carrera.
Nadie puede poner en duda de que un personaje bien definido es fundamental para el éxito de un actor o una marca y Chabelo lleno ese nicho único destinado en los tiempos que la publicidad aparecía de forma silvestre, en una época cuando todas las formas de hacer marketing eran novedosas y que garantizaron ventas con un chamacote de pantalón corto, calcetas, zapatos blancos y una camisa que para cualquiera sería un ropón.
Qué trancazo… el primer niño de la televisión y el cine mexicano… quizás el único que pudo ser un niño superdesarrollado haya sido Germán Valdés “Tin Tan” en El niño perdido… fuera de eso nadie más pudo interpretar a un infante con más de 20 años de edad.
Antes que ellos, los niños exitosos eran realmente niños, Evita Muñoz “Chachita”, Freddy Fernández “El Pichi”, Angélica María, María Eugenia Llamas “La Tucita”, Cesáreo Quezadas “Pulgarcito”, Ismael Pérez “Poncianito” hasta Margarito Esparza Narváez “Margarito” y otros con éxito menor.
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| Chabelo, con el paso de las décadas desde los años 50s. |
Luego vinieron muchos chamacos para el cine y la TV que degeneraron hasta verlos envejecer tristemente como el elenco de Roberto Gómez Bolaños o cosas aberrantes forzando el humor en los salones de clases televisivos de Jorge Ortiz de Pinedo.
Pero, regresando a Chabelo, su talento fue único, es decir, explotó todos los matices de un niño abusivo y abusado, con sus berrinches, su picardía, su llanto chantajista y su evidente superidad física sobre los adultos.
Son inolvidables sus apariciones en algunas películas como Viaje a la Luna o La princesa hippie… y tampoco podrán dejar de recordarse su presencia entre los dementes de Alejandro Suárez, Manuel “Loco” Valdés, Héctor Lechuga y Guillemo Rivas “El Borras”.
Para verlas más de una vez, sí vale la pena buscar Autopsia de un fantasma, Bang Bang y al hoyo, El Extra y El Aviso Inoportuno.
La Carabina de Ambrosio no es La Carabina de Ambrosio sin Pujitos, Guillo El Monaguillo o el niño tragicómico de Mercado de Lágrimas.
Se acomodó a todos los patiños, principalmente a César Costa así fuera sacerdote, su ventrílocuo o el papá Panda que siempre le matizaba la gordura con eufemismos.
Pero, no se puede olvidar que fue como muchos integrantes de Televisa un papel anestesiante, parte del elenco de Emilio Azcárraga Milmo que hacía televisión para jodidos.
En Familia, fue más que un programa para divertir, un gran comercial desde su nombre, ya que el EN de En Familia era una referencia a Editorial Novaro.
El esquema comercial del programa era tan exitoso que, al igual que “Sube Pelayo” o “El Club del Hogar”, los anunciantes esperaban y pagaban lo que fuera por estar unos minutos en las manos vendedoras de Chabelo.
Desde En Familia quedaron selladas en la consciencia de una generación las marcas Troncoso, Avalancha, Apache, Ensueño, Futy Gom, Bubble Gumers, Montes y la palabra ya también registrada en el colectivo: la catafixia.
No se demerita el talento de jugar con el niño de Xavier López, en 1980 fue tal su éxito que estaba al aire en tres programas a la vez, En Familia, La Carabina y un programa de concursos nocturno que se llamó Más o Menos.
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| La mejor época de En Familia, sin duda, los 80s. |
Aquí entre nos, una generación no puede negarse a que parte de ese éxito ochentero tenía que ver con las edecanes que auxiliaban al chicagoguanajuatense, que en nuestras pubertades además de los concursos no podíamos dejar de ver a esas chicas (nunca le digan a nadie que aún se recuerda a Cielo).
Y es que su sola presencia vendía, así lo tuvimos en pantalla anunciando spots de Pepsi en sus inicios y en los 90s, y en pleno éxito con Kool Aid, zapatos Exorcista, Gansito, Quesos de Chambourcy, chiclosos Montes, juguetes Ensueño, la campaña preventiva de abusos “Mucho ojo”, Duvalín (que te “obligaba a mandar tres tapitas por correo), Chocolate Express, Sonrics, Sabritas, Gamesa, Pan Bimbo, Vips, Sanborns, incluso sus propias marcas de calzado y juguetes con su figura de acción… entre otros.
Se fue Chabelo y aunque desde hace años su presencia en la TV ya no marcaba el inicio de los domingos, su partida señala físicamente el fin de una era de la televisión mexicana que marcó a millones de mexicanos en tres o cuatro generaciones. Nadie le quita ese mérito.
Pero Javier López también era un tranquilizador y pasa a formar parte de una lista integrada por Raúl Velasco, Jacobo Zabludowsky, Ernesto Alonso, Guillermo Ochoa, Roberto Gómez Bolaños, comandada por Emilio Azcárraga Milmo, “El Tigre” que tenía como objetivo, que ellos hicieran televisión para jodidos y de paso, facturar millones con la publicidad que tuvo que consumir la audiencia.
Alerta, tiene un spoiler general, no tiene ningún spoiler específico.
Para el tipo de cine que nos ha acostumbrado Luis Estrada, esta cumple con la expectativa, pero está lejos de ser una película que pueda trascender y sorprender, incluso, terminó siendo muy decepcionante para el tamaño de escozor que causó entre los fans del Presidente López Obrador y la 4T cuando llegó a las salas de cine.
Realmente esperaba una crítica cruda que ameritara todo el ruido que se hizo y que incluso llamó la atención del mismo López Obrador.
Dentro de las cintas de Estrada, “¡Que viva México!” es bastante X (no como Claudio) y muy general, incluso, creo que tiene más de burla para la oposición radical que ha exagerado la presencia de AMLO en el Gobierno que golpes a la 4T... es bastante chaira.
Y es que la percepción de AMLO, cuando la mencionó el 29 de marzo de 2023 en la mañanera, tiene algo de razón porque sí hay muestras de racismo y clasismo, pero es completamente voluntaria, porque parece que Estrada planeó una comedia, no una crítica.
Generalizó el Presidente, “cineastas buena onditas, progres buena onditas (…) pero es para consumo de los conservadores y les va a ir bien, les va a ir bien”. Creo que tiene razón, hasta creo que el perfil idóneo del consumidor es quien ve cintas de Eugenio Derbez o "No Manches Frida".
Lo que es cierto, es que la película es un poco un chivo en cristalería, si eres fifi te voy a ofender, si eres chairo también, si eres feminista, si eres gay o transgénero te va a ofender, si eres pobre te ofender, si eres rico te va a ofender, si eres corrupto te va a ofender, si eres honesto te va a ofender.
Pero más allá del vacío ideológico de la cinta, me sorprende más toda la propaganda que se hizo, y que hoy sospecho que fue premeditada.
La película simplemente es una muy exagerada farsa de Estrada que incluso tiene algunos momentos divertidos, pero que está muy lejos de lo que fue “La Ley de Herodes”, pero más cerca de “El Infierno” y arribita de "La Dictadura Perfecta".
No es políticamente correcta, pero tampoco suelta críticas precisas sobre actos cuestionados al actual gobierno o pecados evidentes en su actuar, no hay un ataque frontal a los orígenes de la corrupción del PRI como se hizo con “La Ley” o al abandono que deviene en violencia como en "El Infierno"
Por eso AMLO, tuvo razón en su planteamiento desde su coherencia: “Tengo problemas ya con ese director porque de las últimas películas que vi… (…) fue El infierno y me pareció clasista y racista, porque hay una escena en donde manda uno de los capos a buscar a asesinos más desalmados, a sicarios, ‘a ver, vamos a traer —porque están enfrentados entre grupos— vamos a traer a asesinos más desalmados, a sicarios’, y entonces resulta que los que llegan son indígenas”.
Y sí, Estrada vuelve a usar el campo como motivo para crítica política, en estos tiempos, casi sin razón, porque se sabe desde los 90s, que los juniors también delinquen organizadamente, tanto en el marco que usa la violencia, como en el que planea fraudes muy específicos desde oficinas climatizadas.
Pero, regresemos a La Providencia, espacio de campo mexicano donde se sitúa la película de Bandidos Films.
Visualmente Luis Estrada escogió nuevamente un muy buen lugar para filmar, zonas mineras cercanas a Real de Catorce en San Luis Potosí; la fotografía excepcional. las tomas que se realizaron son muy buenas, la película es muy panorámica, pero hasta ahí no creo que trascienda a otras películas de tinte político incluso no creo que trascienda como parodia política.
Los personajes son clichés muy malos y los diálogos no cuadran en lo que pretende ser una burla social, hasta parecen redactados por guionistas de Televisa...
Los dobles y triples papeles de Salvador Sánchez, Damián Alcázar y Joaquín Cosío la libran...
No veo por qué el escozor amlista... y tampoco entendí lo innecesariamente prolongada que es la película (3 horas, 10 minutos).
La película hay que verla, independientemente lo que piense López Obrador. Pasa a formar parte del acervo de Estrada, aunque esta vez abanicó a la pelota, tanto, que a veces da la sensación que por ratos, apareciera Derbez, Omar Chaparro o Adrián Uribe.
En la escala de estrellas JC, donde cinco es muy buena y cero es “no la vean”, yo le pongo tres estrellas, eso es, véanla, pero no esperen mucho de ella.
De inicio, me queda claro que no hay una mejor versión y menos infantil que esta comparándolas con la ñoña caricatura de Disney (Ferguson, Hee, Jackson, 1940), una de las versiones protagonizadas por Benigni (Matteo Garrone, 2019 - la del 2002 no la he visto, pero los cortos me hacen suponerlo) y la live action de Disney encarnada por Tom Hanks (Robert Zemeckis, 2022).
Quizás el gran extra de la versión del mexicano es la bestial tarea de 15 años que implicó a artistas articular y fotografiar marionetas a 24 por segundo para una historia que la edición dejó en alrededor de una hora con 45 minutos y que incluye un buen guión, música y una excelente labor de actores que dieron voz a la cinta.
Aunque esto ya se ha pretendido en otros momentos con historias maquilladas que no eran Pinocho, como Frankenstein, El Hombre Bicentenario o Inteligencia Artificial, donde los sentimientos quedan en vilo en el descarnado metal y cables de sus marionetas, la de Del Toro está muy bien sazonada con melodías, cursis, pero emocionantes.
Pese a tiene sus problemáticas de imaginación para una historia como es la de darle vida a un tronco, Del Toro resuelve muy bien el desenlace y trata de sacudirse lo más posible la cursilería de las otras dentro de la historia original publicada en el libro de Carlo Collodi en 1883.
El muñeco, el menos humano de facciones de todas las anteriores cintas (es bastante feo, para un experto en monstruos como es Del Toro), es el más humano desde el sentido que es capaz de circular por los caminos de la maldad y venganza, de conocer los celos y el coraje y de dejar que la justicia llegue por azar y queda lejos del muñeco que se mete en problema tras problema en su intento de ser un niño.
PARRAFOS CON SPOILER
La película por fortuna no es para niños, no entenderían conceptos pecaminosos que tiene la cinta, es muy afortunada al tomarse libertades literarias al traernos la historia sin conversiones de burro, sin la estética europea de ojos azules y piel rosada y sobretodo, Del Toro hace un dramático prólogo con la historia del hijo, en el libro inexistente, de Maese Gepeto, su muerte y las consecuencias de las que fue rescatado por la marioneta. Niño cuyo nombre rinde homenaje al creador del cuento.
FIN DEL SPOILER
Que si algunos le ven tintes de producción de Tim Burton, pues sí, es inevitable, pero hay mucho más que la simple comparación, cuenta la ambientación y una historia bastante desarrollada que se sale del cuadrado cuento que mantuvo, nos mantuvo, cautivos con la caricatura de Disney de ese muñeco de madera que al mentir le crece la nariz y que más de una vez ha sido usado para protagonizar chistes para adultos.
PD CON SPOILER SIN TRASCENDENCIA.- Será que soy generación de libros, qué angustia saber que Pinocho pierde su libro de historias y que al ocurrir esto, se desprenden dos páginas… no resuelven si esas páginas las recuperan porque cuando lo encuentra Gepeto, solo lo recoge y se lo lleva ¿Y si eran páginas relevantes?.
Es muy triste imaginar una noche como hoy en las instalaciones del periódico El Mundo de Córdoba después de una historia de trabajo continuo de 62 años, pero hoy con la redacción apagada y en silencio, sin el ajetreo que yo disfruté por más de 20 años en diferentes momentos e instalaciones de la misma empresa.
Sin reuniones de trabajo, sin poner como objetivo la preocupación ciudadana, sin la lectura de adelantos, la jerarquización y la decisión de seleccionar la noticia, sin la confirmación del dato y los planillos de publicidad o la selección de fotos y diseños, sin ver ese apresuramiento del reportero llegando tarde para escribir o del que sale con urgencia a cubrir una eventualidad que en otros tiempos traía siempre un radio en la mano.
Quizás un lector sin acceso a los medios no imagine lo triste que debe ser la redacción apagada a horas de la tarde cuando se daban las decisiones más críticas, sin la presión del editor, sin el repique de teléfonos, sin el eco de una TV lejana, sin la discusión entre periodistas y artistas por mejorar una plana: triste debe ser el silencio de los teclados y las computadoras, sin el movimiento del ir y venir entre lugares de trabajo para llevar un comentario, un dato, un café o el cambio de planes inoportuno y molesto ya entrada la noche, pero obligado para mejorar la edición.
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| Paren prensas... hubo un día que oprimí el botón. |
Y lo más triste debe ser esa oscuridad y frialdad donde se guarda la prensa en horas de la madrugada aún con restos de papel y tinta de ayer, porque simplemente el diario ya no se imprimirá más.
Con el fin de la voz en papel de El Mundo, la comunidad de la zona centro de Veracruz queda en la orfandad informativa, sin medios serios o con otros movidos por la necesidad de comunicadores sin rigor o algún empresario jactancioso y sin escrúpulos.
Lejos de las razones que llevan a un medio a dejar de imprimirse, cuyos análisis abundan, queda el vacío local.
La tragedia no es pequeña, ciudades como Córdoba y Orizaba, y antes Tehuacán, Tecamachalco, Huatusco, Poza Rica y Tuxpan, pierden su acervo público y su escribano de todos los días, su historiador por antonomasia, se quiebra su voz y todos los ecos que esta generaba. Si la pérdida para un lector moderno es mucha, imaginen a ese lector tradicional que pierde hasta la oportunidad de leer la lista de ganadores de la Lotería Nacional.
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No más clima, no más horóscopos, no más cartones, no más columnas polémicas, no más baches ni avisos de cierre de calles, no más anuncios clasificados, no más avisos del “hoy no hay clases” o “cierran bancos”, no más la denuncia de la cartera robada, el pleito que terminó con vecinos reconciliándose en una celda, no más la nota novedosa ni la repetitiva, no más la cabeza del editor orgulloso que resolvía tres pisos en una columna ni el fan de los épicos o cinematográficos titulares que sintetizaban un resultado deportivo.
Aunque he visto y participado en el ahora constante oleaje tecnológico que acarrea algoritmos, trampas cibernéticas y comunidades forzadas, no dejo de sentir una punzada en el corazón al saber que con el fin de El Mundo de Córdoba en papel pierdo una parte muy importante, no importa si dejé de pertenecer a ese diario hace un par de años, porque fue la naturaleza del periódico la que me enseñaba todos los días un oficio que no requiere de mucha academia como para saber y detectar diagnósticos de una sociedad que siempre, siempre necesita información puntual y ética.
Es triste saber que no habrá un periódico en papel que nació solo de preguntas, literalmente de la nada y que hoy ya no hay un equipo de trabajo que genere ese producto que, antes de liberarlo a la hora de cierre, lo acariciaba constantemente hasta en los detalles que a veces sólo entendía el editor.
Pensar que desde sus páginas se tomaron tantas decisiones, desde salir con paraguas, saber por quién votar o qué película ver, qué o no comprar, cambiar de ruta o tomar mayores cuidados al salir de noche.
En verdad pienso en la redacción vacía y la prensa en silencio y es muy triste y en mi caso, triste es también la coincidencia, porque hace 31 años llegué a esa empresa para pedir un empleo, no tan lejos de Córdoba, en Poza Rica, no en El Mundo, sino en una sucursal llamada El Norte, igual un 21 de noviembre, solo que más de tres décadas después, esta fecha se marcó como el día que se trabajó para generar su última edición impresa.
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| Cartón publicado el 23 de febrero de 2010 a propósito del 50 Aniversario de Diario El Mundo. (El dibujo estuvo colgado desde dos o tres años antes en el departamento de Recursos Humanos) |
Se habrá topado a alguna conocida o hizo amistad con otra señora e intercambiarían plática, qué no pudo lavar porque estuvo lloviendo, que que feo está todo el tomate o que hay un gentío que no deja caminar por los pasillos.
Quizás buscó algo en tres o cuatro puestos y regresó al primero porque era el que tenía o mejor calidad o precio y así haría con varias de sus compras, habrá pensado lo que ha pensado por décadas en este país de crisis permanente, "todo está muy caro", pero pues son cosas que hay que comprar y así seguiría a la caza de ofertas hasta que la bolsa de hilos se llene y regrese a continuar con unas tareas que nunca tienen agenda ni fin, "las cosas tienen que hacerse"...
Y tan absorta estaría en esas "cosas" que llegada la tarde, ya cuando podría ver un rato de TV y dormitar a la vez, vencida por el cansancio, olvidaría que hoy es su cumpleaños sin darse cuenta que ya no es necesario hacerlas en un lugar que no le exige trabajo, ni esfuerzo.
Entonces alguna figura celestial, un ángel o un representante de algo etéreo se la habrá acercado para decirle "Doña Gloria, usted ya no necesita hacer todo esto, usted ya descansa y si le gusta hacer esas cosas, está bien, hágalas, pero ya no es necesario que las haga... pero bueno, solo vengo a desearle un feliz cumpleaños y a decirle que hay personas que la siguen queriendo, la extrañan y se acuerdan mucho de usted, sobre todo hoy que es su primer cumpleaños que pasa por acá, por cierto, por ahí viene Don Venancio, no tarda en llegar"...
“Hay momentos en la vida que son verdaderamente momentáneos”, diría “Cantinflas” a propósito de los tres minutos de la película “Soy Charro de Levita” (Gilberto Martínez Solares, 1949) donde el genial Germán Valdés “Tintán” interpreta “Ojos Tapatíos”.
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| Tintán, emulando al Charro Cantor en Ojos Tapatíos. |
Y aunque Mario Moreno no creo que hubiera usado su frase para una referencia tintanesca, realmente esos tres minutos son dignos de guardarse entre algodones para disfrutarlos, como tantos otros del Pachuco, aunque estos son realmente excepcionales.
Adelantado a su tiempo, incluso a su rutina de ‘asatelitar’ sus canciones (usar varios ritmos de diferentes países), “Tintán” canta con tal talento que es un momento brillante de la época de oro del cine mexicano y en el caso de la pieza musical, quizás forme parte de una de sus mejores interpretaciones, si no es que la mejor.
Escrita por el zamorano Fernando Méndez Velázquez, músico y poeta cuya vida transcurrió entre 1882 y 1916, el tema requiere bastante habilidad vocal para interpretarse y fluye en la voz de "Tintán" como si se tratara de un paseo dominical por una soleada alameda (cualquiera de cualquier ciudad).
Famosa inicialmente en la voz de Jorge Negrete, “Ojos Tapatíos” fue escrita por ahí de 1900 y grabada por “El Charro Cantor” alrededor de 1947, aunque también fue registrada en la voz de Pedro Infante, Los Calaveras, varias rondallas, entre otros.
Pero qué tenores, ni que barítonos ni que bajos, aquí, a la manera del Presidente López Obrador, decretamos que la mejor interpretación de Ojos Tapatíos es la del Pachuco de Oro.
En la película, ante una pizpireta, avispada y muy romántica Rosita (Rosita Quintana), bajo la luz de la Luna, guitarra en mano y espiado por el pequeño Pepito (Ismael Pérez), el otrora Topillo Tapas se arranca tras un primer acorde con la frase inicial “No hay ojos más lindos” y durante un minuto parodia la engolada voz de Negrete.
Bajo la dirección y fondos musicales de Federico Ruiz y Rosalío Ramírez, "Tintán" deja extasiada a Rosita quien no deja de coquetear enamorada del trompudo y deja atrás por siglos la vergüenza estereotipada de la campesina que se esconde tras el rebozo.
Ella no, ella da la cara y se deja enamorar y enamora mientras "Tintán" llega al minuto de la canción para volverse el Pachuco comenzando a cantar a su estilacho mientras Rosita se pasea frente a él.
En un ataque de espontaneidad y al grito de “Y al ver esos ojos”, Tin Tan le hace un pase natural a Rosita y “Ojos Tapatíos” se vuelve ritmo y pasos de tango que le permiten continuar su cortejo mientras Rosita sigue paseando frente al cirquero que en automático manda la canción al boogie woogie estadounidense.
Rosita Quintana merece arieles, diosas de plata, osos de Berlín, palmas de Cannes y óscares en el momento que el enamorado del cute, el tando y la chaina se aloca con la pieza y ella toda enamorada tiene que resistir estoica el embate tintanesco de un “catoin cata toin cata toin toin toin”.
En este momento reflexiono y no alcanzo a comprender cómo acordaron esa escena, partiendo de qué o a quién se le ocurrió convertir la sublime “Ojos Tapatíos” en una pieza disparatada donde se transforma todo lo musical y la letra que pasearon por un rancho mexicano, la llevaron a barrios bonoarenses, la hicieron volar a las calles de Los Angeles y la regresaron a tierras mexicanas, pero no a Rosita que sigue estoica en el papel de musa enamorada.
El caso es que la canción termina con final feliz y que gracias a un charpazo de Pepito, Tintán termina en brazos de la Quintana que ya rendida a los encantos de "Tintán" ingenuamente pregunta “y todo eso me lo cantó a mi”.
Luego de un trompazo del Pachuco, la escena se registra para la posteridad, “¡Corte y queda!” habrá gritado Martínez Solares feliz mientras todo el set finalmente desata las carcajadas al haber sido testigos de un momento verdaderamente momentáneo y trascendente del cine mexicano.
¿Será que después de más de 10 años de éxito contínuo un servicio como Netflix pierda la hegemonía y comience a formar parte de los saldos que comienzan a abundar en la canasta de los productos streaming?
A finales de los 90s, descubrimos con asombro bondades secundarias de internet (la primera sin duda es la libre forma de difundir, compartir información y comunicarnos sin fronteras) pero llegábamos a maravillas inconcebibles para esos tiempos como compartir documentos, textos, audios, videos, etc en una incipiente nube que crecía y formaba una tormenta que gradualmente siguió moviéndose como la gran mancha de Júpiter.
Luego, voilá, todo se domesticó y la música pudo volverse archivo y cuando creíamos que la piratería había llegado a la cúspide en la clonación de cds, hijo reciente de los casets piratas que podían duplicarse a altas velocidades, alguien nos enseñó un archivo con extensión .mp3 que había llegado quién sabe de dónde…
Ya era el tiempo de decir "esto no lo va a parar nadie", "la culpa es de internet"... vino Napster, vino la clonación casera de discos compactos y dvds… en efecto, ya nadie lo iba a parar.
Luego vinieron los servicios y aprender a consumir pagando, viable y hasta justo desde el punto de vista del usuario, no sé bien desde el del artista.
El caso es que muchos que hemos estado pegados a una computadora y sus derivados conectados a la red, vimos encantadores servicios que si bien en México llegaron pixelados por los pésimos servicios de conexión, llegaban y así comenzaron a funcionar y a llamar la atención mientras los medios convencionales seguían en su absurda necedad de mantenerse fuera de la evolución.
Hasta que les llegó Netflix y basta de contexto.
El encanto de la empresa con sede en Los Gatos, California, sólo lo puedo comparar con mi primer contacto con la videocasetera. ¿Cómo era posible ver películas en HD y con un catálogo que nos ponía como hambrientos en un buffete?…
Así duramos años desde su llegada a México por ahí de septiembre del 2011 hasta que ocurrió el milagro de la multiplicación de las plataformas, uno pensaría que no había forma de competir con algo tan poderoso como Netflix, pero pocos contaron con la astucia de los derechos intelectuales de las empresas y los catálogos que podían hacerse exclusivos.
Uno de los primeros golpes para los que añoran aún la TV del antier, fue cuando Netflix perdía por ahí del 2016 a El Chavo del Ocho y Televisa se hacía de una disminuida aunque sí atractiva Blim.
Para esos tiempos la lógica era pensar por qué todas esas televisoras y productoras no se hacían de su propia plataforma desde años antes, quizás era esa tara de los medios por insistir en ordeñar la vaca hasta que muriera deshidratada mientras Netflix no sólo le robaba ojos a los ratones, sino que comenzaba a generar su propio material, en su mayoría con una calidad cuestionable, pero brincaba de vendedor de contenido a creador de contenido en masa.
Finalmente la lógica de pasar de TV a plataforma llegó y tanto productoras de Hollywood como grandes televisoras del mundo dieron el saltito para tener cada quien su material exclusivo (Paramount, Universal, HBO, CBS, ABC, Fox, etc), no sin antes ver nacer a Amazon Prime y claro, una de las estrellas más esperada como es Disney y sus tropiezos y por supuesto, los sistemas satelitales también abrieron su frente desde Dish, Sky y un montón de cableros. (Yo sigo esperando que el Gobierno mexicano tenga su propia plataforma con contenido del Canal 13 e Imevisión)Súmenle, Mubi, Starz, Hulu, Apple TV… hasta los equipos de futbol lo hicieron no con tanto éxito (lo de Chivas fue un desastre), no así las grandes ligas deportivas que hoy en sí son una enorme producción de distractores para el consumidor de goles, touchdowns, hoyos en uno, jonrones y pole positions.
¿Sigues ahí Netflix? Sí, sigue ahí haciendo llegar tarde a todo mundo, quemando frijoles y camisas y modificando los hábitos de sueño de miles, pero, no tan robusta como antes.
Después de 10 años, el poderoso encanto de Netflix se comienza a desvanecer por múltiples razones, sin embargo no deja de ser el líder del mercado.Hoy, 200 mil de sus 220 millones de usuarios se le han ido entre su salida del mercado ruso, la competencia y su sangría de más de 100 mil familias que comparten cuentas en diferentes hogares (a mí qué, no me vean).
No sé bien si esto signifique la caída del monstruo que nos ha distraído por casi una década, pero como en todas las manifestaciones culturales (las tradicionales y las nuevas) que se han metido a internet, seguramente Netflix pasará a atomizarse entre el mar de plataformas y será una opción más. ¿Beneficiará esto al usuario? Por supuesto, siempre la competencia aportará el principal motivo para tener mejores tarifas y contenidos.